“Estuvimos tres meses sin probar clase alguna de viandas frescas. Comíamos galleta: ni galleta ya, sino su polvo, con los gusanos a puñados, porque lo mejor habíanselo comido ellos”, Antonio Pigafetta (explorador).
La enseñanza de la historia escolar, centrada en relatos nacionales, limita el pensamiento crítico de los jóvenes, moldeando ciudadanos pasivos en lugar de activos ante los desafíos globales.
Según las estadísticas disponibles sobre este tema elaboradas por Eurostat y referidas al año 2014, un 17,2% de los trabajadores de la Unión Europea, es decir uno de cada seis, tenía un empleo con bajo salario.