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Economía

Menos desempleo no significa menor pobreza

Según las estadísticas disponibles sobre este tema elaboradas por Eurostat y referidas al año 2014, un 17,2% de los trabajadores de la Unión Europea, es decir uno de cada seis, tenía un empleo con bajo salario.

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Pobreza
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El mercado de trabajo español se ha caracterizado históricamente por su elevada tasa de paro en comparación con el resto de los miembros de la Unión Europea, pero también por la elevada y creciente importancia de los contratos temporales. Estos representan más del 20% del empleo (una cifra que duplica la europea) y del trabajo a tiempo parcial de carácter involuntario.

Esta situación, junto con el hecho de que buena parte de nuestros empleos se crean en ocupaciones de baja cualificación y en sectores de actividad muy sensibles al ciclo económico, se traducen en una elevada rotación laboral de muchos trabajadores, que contrasta con la estabilidad laboral de los que tienen contratos indefinidos.

Esta segmentación se traduce también en diferencias importantes en los salarios que reciben ambos grupos de trabajadores. De hecho, cada vez más la precariedad laboral no solo se asocia a la elevada inestabilidad contractual, sino también a los bajos salarios que se reciben.

Uno de cada seis europeos tiene un salario bajo


Según las estadísticas disponibles sobre este tema elaboradas por Eurostat y referidas al año 2014, un 17,2% de los trabajadores de la Unión Europea, es decir uno de cada seis, tenía un empleo con bajo salario.

Este gráfico muestra en ingles los resultados de la encuesta cuatrienal sobre la estructura de ingresos, que relaciona nivel de ingresos con sexo, edad, ocupación, nivel educativo) y su empleador (actividad económica, tamaño de la empresa, etc.). Eurostat

La incidencia de este tipo de empleo en España era ligeramente inferior a la media de la Unión Europea, un 14,6%, pero muy superior a la observada en otros países como Francia o Italia, donde no superaba el 10%. Asimismo, la tasa en España es claramente inferior a la observada en los países bálticos y del este de Europa, pero también en Alemania, Irlanda y Reino Unido, donde supera el 20%.

Pero ¿cómo define Eurostat este tipo de empleo? Para poder facilitar la comparación entre países, un salario se considera bajo cuando es inferior a dos terceras partes de la mediana de la distribución salarial en el país. Para España, el salario por hora que representaba en 2016 el punto de corte para identificar un empleo de bajos salarios era de 6,6 euros, mientras que en Francia era de diez y en Italia 8,3 euros.

La desigualdad social


Más allá de la información que nos da este indicador sobre la desigualdad salarial, se trata también de un indicador de desigualdad social.

Tal y como se recoge en el trabajo realizado por María Ángeles Davia como parte del informe FOESSA publicado en 2014, el empleo de bajos salarios se concentra en grupos de población especialmente vulnerables y, en la medida en que afecta a las personas que forman el núcleo del hogar, las desigualdades en el mercado de trabajo se trasladan a otros ámbitos de la vida y especialmente a las nuevas generaciones. Esto afecta a sus posibilidades de conseguir niveles de renta adecuados en el futuro.

Además, la pobreza salarial y la elevada rotación laboral se traducen en menores bases de cotización a la seguridad social y en menores tiempos cotizados, afectando así a las pensiones futuras.

¿Cómo se puede remediar esta situación? ¿Qué políticas se pueden adoptar para hacerle frente?

Una de las opciones más evidentes sería aumentar el salario mínimo. De hecho, la reciente subida aprobada por el gobierno español para 2019 tiene a la pobreza salarial como una de sus principales motivaciones.

Sin embargo, un estudio reciente del Banco de España ha analizado la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) en 2017 y ha encontrado que dicha subida habría tenido un efecto negativo sobre la probabilidad de mantener el empleo entre el colectivo de trabajadores con salarios por debajo del nuevo salario mínimo.

Los autores del estudio argumentan además que, dado que la subida aprobada para el SMI en 2019 ha sido muy superior a las observadas en el pasado, los efectos negativos sobre el empleo podrían ser superiores, especialmente para algunos colectivos.

Una posible solución consistiría en introducir salarios mínimos diferenciados por colectivos o por territorios.

Otras opciones serían la introducción de una renta básica (para la que se empieza a disponer de evidencia a pequeña escala como la derivada del reciente experimento en Finlandia) o de impuestos negativos sobre la renta, pero lo más importante es que la lucha contra la pobreza pase a ser una prioridad política.The Conversation

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Economía

Ministro Mockeberg: Los países "más zurdos" optan por la flexibilidad laboral

El gobierno presentó la semana pasada el proyecto de 41 horas de jornada ordinaria que se aplicaría a todos los trabajadores y a las distintas actividades en forma gradual.

Jean Muñoz Iturriaga

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T13

El ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, en conversación con Tele13 Radio se refirió al proyecto de flexibilidad laboral que el gobierno planteó como contra propuesta a la entregada por la diputada Camila Vallejos.


En la ocasión, Monckeberg declaró que la " izquierda lo mira como una ideología, no, no hay ningún país de Europa, incluso los más zurdos, los más de izquierda, todos esos países se van a la flexibilidad porque tiene que ver con la productividad".

Además recalcó que en "ningún país de Europa se da esta cosa de flexibilidad horaria, que mejora la vida del trabajador, es visto como una bandera política. Es obvio que si en una empresa usted le impone una jornada al trabajador lo perjudica, en cambio, si lo hace parte de la discusión para que esa jornada optimice el trabajo y optimice su tiempo libre es mejor".

"Si yo lo hago mal, afecto al empleo, si lo hago bien mejoro la calidad de vida y no afecto al empleo. Y ¿cómo se hace bien? Con dos ingredientes: gradualidad, para que no afecte a las pymes y segundo, créanme, esto no es una cosa ideológica, con flexibilidad de horarios", enfatizó el ministro.

Lo anterior se suma a las cifras de desempleo que entregó el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, quien indicó que esta reducción de 45 a 40 horas semanales de trabajo podría afectar cerca de 250.000 puestos de trabajos, señales que buscan ponerles paños fríos a la propuesta de la parlamentaria.

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Economía

Aumenta endeudamiento de empresas estadounidenses a un 9%

Pese al crecimiento de las deudas, las instituciones económicas dan buenas expectativas monetarias.

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Los préstamos de las empresas estadounidenses para gastar en inversiones de capital aumentaron un 9% en junio respecto al año anterior, dijo la Asociación de Arrendamiento y Financiamiento de Equipos (ELFA).


Según Reuters, las empresas designaron USD$ 9,9 mil millones en nuevos préstamos, arrendamientos y líneas de crédito el mes pasado, en comparación con los USD$ 9,1 mil millones del año anterior. En consecuencia, empréstitos subieron un 9% respecto al mes anterior.

El Director Ejecutivo de ELFA, Ralph Petta, explicó que tras un lento comienzo de año, el nuevo volumen de negocios del segundo trimestre en el sector de financiamiento de equipos muestra una ganancia saludable.

"A medida que nos acercamos a los meses de verano, la economía y los mercados crediticios siguen teniendo un buen desempeño", aclaró Petta, agregando que la demanda de equipos financiados era fuerte.

El índice de arrendamiento y financiamiento (ELFA) indicó en su nuevo reporte sobre la actividad económica, que para el sector de las aprobaciones de crédito se efectuaron un 77%, frente al 75.9% en mayo.

ELFA es un medidor del volumen de equipo comercial financiado en los Estados Unidos. Está diseñado para complementar el informe de pedidos de bienes duraderos del Departamento de Comercio de los EE. UU., que suele preceder unos días.

El índice se basa en una encuesta de 25 miembros que incluye Bank of America Corp, BB&T Corp, CIT Group Inc. y las filiales o unidades de financiamiento de Caterpillar Inc., Deere & Co., Verizon Communications Inc., Siemens AG, Canon Inc. y Volvo AB.

La Fundación de Arrendamiento y Financiamiento de Equipos, la filial sin fines de lucro de ELFA, agregeron que su índice de confianza mensual en julio será más alto que junio, el cual crecerá de un 52.8 a 57.9 .

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Economía

¿Por qué las mujeres deberían pagar menos impuestos?

La propuesta se puede argumentar basándose en la disparidad de los valores estimados de las elasticidades específicas de las ofertas de trabajo de hombres y mujeres.

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Una gran preocupación social de los países de la Unión Europea es la discriminación de las mujeres y la existencia de varias brechas de género. Incrementar la participación laboral de las mujeres, especialmente en el sur de Europa, era un objetivo explícito de la agenda de Lisboa del año 2000. En el caso de las mujeres casadas en España, un estudio estima una elasticidad de la oferta del número de horas de trabajo respecto al salario de 0,5 (superior a la media de la UE occidental), mientras para los hombres casados apenas llega al 0,08.


Además, actualmente las evidencias de una brecha salarial, contratos parciales y temporalidad siguen siendo claras. Por ejemplo, según la última Encuesta de Población Activa (EPA), en España el 72% de los empleos parciales son mujeres, llegando a una cifra que supera los dos millones, y el 20% escoge ese tipo de contrato por motivos familiares.

Una de las preocupaciones de la teoría de la imposición óptima es el análisis de los costes de ineficiencia, exceso de gravamen o pérdidas de bienestar que generan de los impuestos al distorsionar las decisiones de los agentes económicos. Desde el punto de vista del análisis económico, uno de los factores determinantes del coste en bienestar de los impuestos es la elasticidad precio de la demanda u oferta de un bien o un factor productivo y, más concretamente, cuanto mayor sea la magnitud de la elasticidad, mayor será el coste de eficiencia.

Así pues, la elasticidad de la oferta de trabajo es una medida que sirve para cuantificar las respuestas de los trabajadores a variaciones en sus salarios y se define como la variación porcentual de la oferta de trabajo cuando el salario aumenta en un 1%. La noción de exceso de gravamen puede aplicarse a una gran variedad de situaciones e impuestos relevantes para la política fiscal.

Impuestos basados en el género


En las propuestas fiscales contenidas en la oferta política-electoral de las últimas elecciones generales, algunos programas proponían reducciones e incluso eliminación de algunos impuestos, pero ningún partido se decantaba explícitamente por una tributación basada en el género (TBG). En el caso concreto del impuesto sobre la renta personal (IRPF), ninguna propuesta parecía inclinarse por reducir los impuestos sobre la renta de trabajo de las mujeres (casadas o parejas sin vínculo matrimonial) e incrementar, aunque fuese en menor cuantía, el IRPF de los hombres.

Esta propuesta se puede argumentar basándose en la disparidad de los valores estimados de las elasticidades específicas de las ofertas de trabajo de hombres y mujeres, referidas principalmente a las mujeres casadas. Los valores de las elasticidades de las mujeres solteras son más similares a las de los hombres.

En consecuencia, desde el punto de vista técnico, como sugieren las reglas básicas de la teoría de la imposición óptima, y sólo pensando en minimizar la pérdida de bienestar social que provoca recaudar dichos impuestos, sería deseable considerar la diferenciación de tipos impositivos. Dicha propuesta no es nada novedosa. Alberto Alesina y Andrea Ichino publicaron un artículo en el que proponían que las mujeres debían pagar menos impuestos que los hombres.

Propósito: reducir la brecha salarial


Más recientemente, Colombino y Narazani (2018), en un trabajo publicado por la Comisión Europea, proponen reformas fiscales en esa misma dirección. Otra posible razón de la tributación basada en el género (TBG), en forma de tipos impositivos marginales más bajos para las mujeres, es considerar que ese diseño fiscal podría contribuir a reducir la brecha de género. Esto es, promover la igualdad de género y mejorar la situación de las mujeres en el mercado laboral y dentro de la familia. En particular, cabe esperar que la tasa de participación en el mercado de trabajo e ingresos laborales de las mujeres incrementen y las tareas familiares se asignen más equitativamente entre géneros.

La propuesta de un diseño impositivo TBG se basa en un resultado clásico de la teoría de la imposición óptima, así como en la existencia de un amplio consenso basado en la evidencia empírica de que la elasticidad de la oferta laboral es más alta para las mujeres casadas que para los hombres.

Por tanto, aunque sólo fuera por una razón estrictamente de eficiencia y con el objetivo de minimizar las pérdidas en bienestar que generan los impuestos como el IRPF, la denominada regla de elasticidad inversa de Frank Ramsey sugiere que las rentas de trabajo de las mujeres casadas deben ser gravadas a tipos marginales más bajos que las de los hombres.

Diversos trabajos han estimado la elasticidad de la oferta de trabajo de las mujeres casadas en España. Así, por ejemplo, González-Páramo y Sanz (2004) estiman una elasticidad de 1,8 y considerando un tipo impositivo marginal promedio del 25%, obtienen una cantidad de exceso de gravamen de un 62% de la recaudación.

Oferta y mujeres casadas


Esto es, por cada euro recaudado mediante impuestos obtenido de las mujeres casadas, se pierden en el camino 62 céntimos, y, por tanto, tiene un coste social de 1,62 euros. Un coste de eficiencia similar al obtenido por Jerry Hausman para Estados Unidos. En cambio, en el caso de los hombres, según la mayoría de los estudios, es muy inferior ya que las elasticidades de oferta de trabajo de los hombres son próximas a cero.

En conclusión, una política de diferenciación en el diseño de los impuestos sobre la renta para mujeres y hombres, además de reducir las pérdidas de bienestar, derivadas de minimizar los excesos de gravamen, puede parecer particularmente atractiva para un país como España, donde persisten grandes brechas de género en las tasas de participación laboral de las mujeres, los contratos parciales, los ingresos, los tipos de ocupaciones y la asignación de tareas familiares.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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