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Ciencia

Cigarrillos electrónicos: otra fuente de nicotina y adicción disfrazada de tecnología

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Artículos como el tabaco calentado (iQOS) o los cigarrillos electrónicos como Juul o MyBlu están presentes en el mercado español con un crecimiento acorde al ciclo de vida de las innovaciones de producto. No es de extrañar, dada la inteligencia de mercado y la capacidad financiera y de distribución de gigantes del sector del tabaco como son Philip Morris (detrás de iQOS e inversor de Juul) o Imperial Tobacco (MyBlu).


Combinado con una extensa red de distribución, este poder comercial se está traduciendo en estrategias de comunicación integrada de marketing para volver a poner de moda el consumo de nicotina. Utilizan temas ya clásicos en la industria como son el glamur, la moda y la libertad.

A estos temas hay que añadirle un componente nuevo, las nuevas tecnologías, que desvía la atención del consumidor. Las marcas efectúan las ventas en lugares exclusivos y minimalistas donde la adicción al producto se diluye bajo la forma de novedad tecnológica. El dispositivo se parece más a un smartphone que al cigarrillo tradicional.

Aprovechando el vacío legal existente en la Ley antitabaco para estos productos, las grandes marcas están utilizando todas las herramientas y canales de comunicación de marketing posibles:

  • Publicidad en vallas y carteles, webs, redes sociales y prensa.
  • Estrategias de relaciones públicas con patrocinio de eventos y campañas de influencers.
  • Venta personal tanto a nivel de distribución minorista como a consumidor final y promociones de ventas con diferentes públicos objetivos.
  • El producto, el elemento central, es un instrumento de comunicación per se gracias a su apariencia de nueva tecnología ya comentada anteriormente.

Anuncio de Juul en un cartel publicitario. Rblfmr/Shutterstock

Evolución de los cigarrillos electrónicos


El cigarrillo electrónico es un dispositivo que genera un aerosol a partir de un líquido. Este contiene productos químicos potencialmente tóxicos en concentraciones más bajas que en el tabaco, pero superiores a la contaminación del aire.

Los primeros modelos eran bastante ineficaces en la liberación de nicotina. Las partículas eran demasiado grandes, lo que dificultaba y retrasaba su absorción, reduciendo así la capacidad de producir adicción.

Las versiones posteriores solucionaron esta dificultad. Se mejoró la duración y calidad de las baterías, aumentando la potencia de funcionamiento del producto y favoreciendo la absorción de nicotina. Esto facilita la generación de dependencia en el usuario.

Químicos y problemas de salud


El aerosol de un cigarrillo electrónico contiene los siguientes componentes:

  • Nicotina, en concentraciones que suelen ser superiores a las etiquetadas y estar entre 6 y 22 mg por cartucho.
  • Formaldehído y otros aldehídos que se producen naturalmente al calentar propilenglicol o glicerina vegetal.
  • Otras toxinas y sustancias saborizantes que sufren una degradación térmica al crear el vapor.

En relación con los efectos de estas sustancias sobre la salud, los principales problemas identificados hasta el momento se han relacionado con pneumonitis, tras detectarse más de 300 casos de personas afectadas por una enfermedad extraña y potencialmente mortal en EE. UU.

Los pacientes eran mayoritariamente jóvenes sanos que presentaban dificultades severas para respirar, vómitos, fiebre y fatiga. Algunos necesitaban respiración asistida. Casi todos los afectados desconocían las sustancias reales que habían inhalado con su cigarrillo electrónico, ya que muchos lo habían comprado en la calle de forma irregular o lo habían mezclado con THC, el principal componente psicoactivo del cannabis.

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También se ha encontrado un aumento agudo de la frecuencia cardíaca. No obstante, faltan estudios a largo plazo además de tener que aislar los efectos del e-cig, ya que la mayoría de usuarios son también fumadores.

Distintos modelos y marcas de cigarrillos electrónicos. Sarah Johnson/Flickr, CC BY

¿Un sustituto inocuo para el tabaco?


Por tanto, la discusión sobre los cigarrillos electrónicos se centra en saber si realmente reducen el daño que el tabaco produce a los fumadores o no.

Los últimos estudios rigurosos publicados dejan claro que el uso del cigarrillo electrónico puede aumentar el riesgo de los fumadores, ya que no cambian el consumo de tabaco por el vapeo, sino que hacen un uso combinado de ambos.

La mayoría de fumadores usuarios de cigarrillo electrónico lo utilizan en entornos donde estaba prohibido fumar. De esta forma, además de exponerse a unas sustancias nuevas, se reduce la probabilidad de que dejen de fumar durante los intentos de abandono. Así lo comprobaron los investigadores Stanton A. Glantz y David W. Bareham al analizar estudios sobre la eficacia de los e-cig para dejar de fumar.

Los cigarrillos electrónicos son la adaptación de la industria del tabaco a la reducción de fumadores y a la regulación de espacios sin humo. En definitiva, y tal y como recomienda la FDA en su último comunicado, el cigarrillo electrónico no ayuda a dejar de fumar y favorece el uso de nicotina en entornos donde ya había desaparecido. Es una puerta de entrada al tabaquismo, por lo que los profesionales de la salud deberían encarecidamente no recomendarlos.

Nuevas estrategias de marketing


Las crecientes regulaciones sobre el marketing del tabaco implantadas en muchos países han empujado al sector a buscar soluciones que le permitan volver a tener un status quo en sus actividades comerciales, especialmente con respecto a la antes mencionada comunicación integrada de marketing. Era cuestión de tiempo que aparecieran las nuevas fórmulas de consumo de nicotina en el mercado de las adicciones legales.

En conclusión, y a partir de lo expuesto, parece inevitable pensar que estamos ante un nuevo producto que ha llegado para quedarse y que está dirigido a un amplio segmento de la población. En algunos casos, como en EE. UU., estos dispositivos actúan como una vía de entrada masiva al consumo de nicotina entre los menores de edad.

Aunque se discute si dicho producto viene a sustituir al tabaco tradicional, parece más bien una estrategia para sortear las normas sobre marketing de este último. El tabaco tradicional seguirá teniendo un hueco en los mercados regulados y seguirá siendo preponderante en aquellos mercados donde no exista regulación.The Conversation

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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¿Qué está pasando con el petróleo?

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Se habla mucho del cambio climático y de la necesidad de dejar parte de los combustibles fósiles en el subsuelo para evitar un calentamiento global de dimensiones dramáticas. Pero se habla mucho menos de que los combustibles fósiles son finitos y en algún momento empezarán a agotarse.


Ambos problemas, aunque parezcan contradictorios, son las dos caras de la misma moneda del problema energético. Ambos nos hablan de la misma realidad: los límites de la energía.

La sostenibilidad es una cuestión de equilibrios y de ritmos. El cambio climático no es más que un gran desequilibrio entre el ritmo al que el ser humano está quemando los combustibles fósiles y el ritmo al cual la naturaleza recicla los gases emitidos.

Por el lado de los recursos, también existe un desequilibrio enorme: estamos extrayendo carbón, petróleo y gas a un ritmo inmensamente mayor que sus velocidades de generación.

El desequilibrio es también muy grande cuando hablamos de las alternativas tecnológicas: estamos muy lejos de implantar las energías renovables al ritmo necesario para sustituir el agotamiento que los expertos prevén para los combustibles fósiles.

Consumo de petróleo per cápita por países. BP Statistical Review of World Energy

Cada vez cuesta más obtener petróleo


El problema se complica porque los ritmos de extracción de los combustibles fósiles tienden a hacerse más lentos con el tiempo. Este fenómeno es conocido como pico del petróleo y del gas (peak oil): cuando se ha sacado aproximadamente la mitad del recurso de un yacimiento, la extracción empieza a hacerse más lenta y costosa.

Estimaciones de extracción de gas natural en función del tiempo, según los modelos de diferentes expertos. EU Framework Program for Research and Innovation actions (MEDEAS)

Este fenómeno se debe a motivos geológicos que impiden que el petróleo o el gas fluyan a la velocidad deseada y se viene observado en numerosos yacimientos desde hace décadas.

Países como México, Argelia, Venezuela, Argentina, Guinea, Indonesia, Noruega y el Reino Unido ya llevan años con su producción en declive. El estancamiento y posterior caída de toda la producción mundial de petróleo se prevé hacia 2020-25.

Existe mucha controversia sobre si estamos ya viviendo el pico del petróleo. Lo que sí se puede constatar es que el petróleo convencional (barato y de fácil extracción) alcanzó su máximo de producción en 2006.

Desde entonces, la producción ha conseguido aumentar a duras penas a base de petróleos extraídos mediante fractura hidráulica o arenas asfálticas. El hecho de

Estimaciones de extracción total de crudo en función del tiempo, según los modelos de diferentes expertos. EU Framework Program for Research and Innovation actions (MEDEAS)

que este tipo de petróleos se estén explotando es la mejor evidencia de que tenemos un problema muy serio.

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Fractura hidráulica


La fractura hidráulica requiere unas inversiones muy elevadas y tienen unas consecuencias ambientales desastrosas. Su extracción solo se explica porque el petróleo fácil de extraer y de buena calidad ya no es capaz de satisfacer la demanda.

Además, cuando la extracción es técnicamente tan compleja, la calidad del recurso es mucho menor. Esto se mide con la tasa de retorno energético o TRE: el cociente entre la energía obtenida de una fuente y la energía invertida en extraerla.

Si esta tasa es cercana a uno, invertimos casi toda la energía en la extracción y prácticamente tenemos un sumidero en lugar de una fuente. Si la TRE de la energía que estamos utilizando en el mundo actualmente está en torno a 16, la de los petróleos no convencionales no llega a 4.

Ante estos hechos, podemos preguntarnos si la tecnología va a ser capaz de proporcionarnos alternativas que nos permitan continuar con el consumo de energía -siempre creciente- que requieren nuestras economías.

Transición energética, una solución difícil


Las conclusiones de los estudios que estamos realizando en el Grupo de Investigación en Energía, Economía y Dinámica de Sistemas de la Universidad de Valladolid financiados por la UE bajo el proyecto MEDEAS-Locomotion son claras: no tenemos tiempo.

Existen muchos problemas técnicos que hacen que la transición energética no pueda ser un fácil y cómodo cambio de unas energías fósiles por otras renovables. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Las renovables tienen tasas de retorno energético menores, requieren una ocupación de terreno nada despreciable y son discontinuas.
  • La acumulación de energía es un problema técnico importante cuya mejor solución, en estos momentos, son las baterías. Pero las baterías son mucho más pesadas y requieren elementos escasos que apenas se están reciclando y cuyo minado tiene consecuencias ambientales nefastas.
  • La energía nuclear no se vislumbra como alternativa por los límites del uranio y, sobre todo, porque no se están construyendo centrales suficientes para reemplazar a las que van a cerrarse en las próximas décadas. Mientras tanto, la fisión nuclear, según sus defensores más optimistas, no tendría prototipos comerciales antes de 2040.
  • Las mejoras en la eficiencia energética son posibles, pero limitadas.

Todas estas limitaciones técnicas nos hablan de un problema de fondo con grandes implicaciones. Hemos basado nuestra sociedad en el uso de unos combustibles con unas prestaciones extraordinarias y las tecnologías que podrían reemplazarlos son técnicamente peores.

Además, la economía se sustenta en el crecimiento constante. Esto requiere una demanda siempre creciente de energía y recursos. Mientras tanto, tanto las alternativas tecnológicas como el planeta nos están diciendo que nos dirigimos a un futuro de menos recursos y probablemente también menos energía disponible.

Todo ello hace de la transición energética un problema muy complejo que va mucho más allá de las soluciones técnicas. Un problema que no puede resolverse si no abordamos, primero, la insostenibilidad estructural de nuestra sociedad y nuestra adicción al crecimiento.The Conversation

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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Tips para una economía circular: Productos duraderos, reparables y reciclables

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En una sociedad desarrollada, el bienestar social se asocia a un poder adquisitivo suficiente para comprar bienes y servicios. Viviendas, coches, lavadoras, teléfonos móviles… Si a eso le sumamos que las poblaciones de países en vías de desarrollo quieren acceder (con todo el derecho) a una clase media igual o con las mismas oportunidades que la de los países más desarrollados, nos encontramos con un grave problema de escala global.

No existen suficientes recursos como para mantener a la población mundial. Solo los europeos necesitaríamos 2,8 planetas para satisfacer a la población con el ritmo y los patrones de consumo actuales.

La economía circular (EC) da respuesta a esto. Si los países más desarrollados dan ejemplo cambiando su manera de producir y consumir, los países en vías de desarrollo seguirán la misma senda. Un camino que generará más oportunidades de empleo y bienestar.

El papel de consumidores y productores


Todo comienza cuando el consumidor se encuentra un producto en el mercado y piensa que lo tiene que adquirir. Los patrones de consumo tienen un factor psicológico importante. En este sentido, se pueden distinguir diferentes tipos de compras:

  • Compras de primera necesidad. Como los alimentos, la ropa y el calzado.
  • Compras de comodidad o bienestar. Electrodomésticos, coches, ordenadores, móviles…
  • Compras impulsivas. Nuevamente ropa, calzado o nuevas tecnologías, por poner algunos ejemplos.

En cualquier caso, las políticas que abogan por modelos de consumo responsable hablan de actuar sobre los compradores. Pero no son los únicos implicados.

Si el mercado fuese pequeño, el poder de la demanda se impondría sobre la selección de productos ofertados. Con una población de 7 500 millones de personas que llegará a casi los 10 000 millones en el año 2050, la oferta gana a la demanda.

Podemos deducir, entonces, que los primeros pasos hacia una economía circular no corresponden solo a los consumidores, sino que exigen cambios en la producción de bienes y servicios.

Lo fundamental es acudir al principio. El ecodiseño consiste mejorar el diseño de los productos para facilitar su reutilización, su reciclado y para contribuir a que sean más fáciles de reparar o más duraderos. Esto conlleva un ahorro de recursos, fomenta de la innovación y amplia la oferta disponible para el consumidor.

De acuerdo a los principios del ecodiseño, los productos deberían asumir una serie de valores, muchos de ellos asumidos hace años, pero olvidados en la actualidad.

Reparabilidad


Una de las claves es diseñar productos que sean duraderos y fácilmente reparables, es decir, desmontables, incluso por el mismo usuario. En muchos casos actuales es más caro reparar ciertos productos (como los electrónicos) que comprar uno nuevo. El despilfarro de materiales valiosos es evidente.

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Cuando se llama a un reparador, el precio del servicio depende de los siguientes factores:

Pr = Ppieza + Pvisita + Pmano obra + IVA

Pr: precio de la reparación.

Ppieza: precio de la pieza para el consumidor = precio coste + % beneficio.

Pvisita: precio de la visita = (coste del transporte + tiempo del operario in itinere).

Pmano de obra: precio del arreglo, en función del tiempo que emplea el operario.

Si queremos disminuir el coste de la reparación, ¿dónde se puede actuar a través de la EC?:

  1. En el precio de la pieza. Se pueden abaratar los costes de producción de las piezas manteniendo el % de beneficio, si se fabrican de forma modular y con materiales reciclados.
  2. En el precio de la visita. Es posible disminuir sensiblemente los costes asociados, si el fabricante o proveedor utiliza vehículos eléctricos o de bajo consumo o usa servicios multiasistencia, más distribuidos en el territorio.
  3. En el precio de la mano de obra. Si se diseña el producto de cara a mejorar su reparabilidad, el tiempo de reparación será menor y se podrá dar servicio con más frecuencia a otros consumidores.
  4. En el IVA. Se puede aplicar un IVA reducido para las reparaciones y la utilización de piezas fabricadas con materiales reciclados. Con este sistema, nadie pierde y gana la naturaleza.

Reciclabilidad


El diseño de un producto debe asegurar, además de su durabilidad y reparabilidad, que sea fácilmente desmontable. Esto facilitará la reutilización de sus piezas y su reciclabilidad en la fase de final de su vida útil.

De esta forma, disminuirán los costes finales y se fomentará el sistema de responsabilidad ampliada del productor. El propio productor se hace cargo del producto al final de su vida útil para aprovechar todos aquellos elementos que puedan reintroducirse en el sistema productivo.

Por ejemplo, un fabricante de móviles puede diseñar sin problema su producto de manera que al final de su vida útil pueda recuperarlo de manos del consumidor y extraer piezas o materiales valiosos para reutilizarlos en la fabricación de nuevos terminales.

Cambiar y mejorar los procesos de producción es factible. De este modo, se utilizan más eficazmente los recursos y se generen menos residuos. Esto puede crear oportunidades empresariales y estimular la innovación y el empleo, a la vez que se protege el medio ambiente.

 

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.
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Cómo podemos ahorrar el agua que derrochamos cada día

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Alrededor del 90 % del agua que consumimos se utiliza para producir alimentos. Por lo tanto, son importantes unos sistemas de producción agrícolas adecuados y una buena elección de productos por parte de los consumidores.


El agua invisible utilizada en el proceso de producción de un bien cualquiera (agrícola, alimenticio o industrial) se denomina “huella hídrica”. Según datos de la Red de la Huella Hídrica (Water Footprint Network), para producir un kilo de legumbres se necesitan de media unos 3 000 litros de agua. Un kilo de ternera requiere de 15 000 litros de agua, pues hay que contabilizar la cantidad de agua que ha bebido el animal, el forraje que ha comido y los servicios que ha necesitado a lo largo de su vida (limpieza, veterinaria).

La distribución de la huella hídrica en los cultivos y ganadería varía mucho según el lugar, época del año, variedad y sistema de producción. Esto nos proporciona una excelente base de datos de partida para tener en cuenta el uso oculto del agua.

Cantidades de agua (litros) para producir una unidad de algunos bienes. Water Footprint Network (2018)

Una reciente publicación de la Comisión Europea en la revista Nature sobre la huella hídrica de las dietas en los principales países europeos (Reino Unido, Francia y Alemania) pone de manifiesto que un cambio en la dieta actual, con exceso de azúcares, grasas y carne, hacia una dieta saludable recomendada no solo es bueno para la salud. También reduce sustancialmente el consumo de recursos hídricos en unos rangos que van del 11 al 35 % al cambiar a una dieta saludable con carne, del 33 al 55 % a una dieta saludable basada en pescado y del 35 al 55 % al hacerlo a una dieta saludable vegetariana.

El enfoque que nos ofrece la huella hídrica ha generado un cambio de paradigma en la gestión de los recursos hídricos y la sostenibilidad del agua en este planeta azul. Proporciona otra manera de entender los usos del agua y deja clara la diferencia entre el uso directo en los domicilios y las fábricas, y el uso indirecto, relacionado con la materia prima agrícola y notablemente mayor.

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Huella hídrica directa e indirecta. Aquapath-project

¿Qué podemos hacer?


Las opciones que tenemos para optimizar el uso del agua son variadas, tal y como plantea esta guía de Grace Communications. He aquí un breve resumen.

Opciones alimentarias:

  • Reducir el desperdicio de alimentos. La comida desperdiciada se suma a la energía y al agua desperdiciadas.
  • Probar el “lunes sin carne”. La producción de carne requiere más agua y combustibles fósiles que las verduras y los granos. Por lo tanto, omitir su consumo un solo día a la semana puede reducir nuestra huella hídrica y energética.
  • Apoyar la agricultura sostenible. En lo posible, compre alimentos de granjas sostenibles que minimicen el uso de pesticidas peligrosos y fertilizantes sintéticos. Esto reduce el uso energético y protege los cursos de agua de ser contaminados.

Opciones hídricas:

  • Ahorrar agua ahorra energía. Al utilizar menos agua en el hogar (mediante, por ejemplo, el uso de cabezales de ducha de bajo flujo y la reparación de fugas), una menor cantidad de agua va por el desagüe y debe ser canalizada y depurada en una planta de tratamiento.
  • Comprar menos cosas. La reutilización y reciclaje de los productos puede reducir nuestro uso de agua indirecto, lo que podría disminuir nuestro impacto en los recursos alimentarios y energéticos.
  • Decir no al agua embotellada. En 2006, se requirió el equivalente a más de 17 millones de barriles de petróleo para producir el plástico del agua embotellada en Estados Unidos.

Opciones energéticas:

  • Ser eficientes. Compre productos energéticamente eficientes (busque la etiqueta Energy Star) cuando reemplace sus electrodomésticos antiguos. Ahorrará energía y agua.
  • Fomentar la energía renovable. Los paneles solares eléctricos y muchos otros sistemas eléctricos renovables requieren poca o ninguna agua, a diferencia de las centrales eléctricas convencionales.
  • Cambiar a una fuente de energía verde. Elija opciones de energía verde disponibles a través de su compañía.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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