En el mejor escenario de prevención de incendios y de conservación de los bosques existentes, tardaremos décadas en recuperar la función ecológica que se ha perdido en las últimas semanas y, con ello, una parte de la capacidad del Amazonas de mitigar el cambio climático.
La urgencia de la restauración no sería tanto una obligación para con el presente, por mucho que el icónico emblema turístico pueda echarse de menos en el cielo parisino, como para con el porvenir.