Ciencia

¿Por qué las conferencias del clima no son reuniones científicas, sino políticas?

A finales de los años 70 del siglo XX, la comunidad científica poseía ya sólidos indicios del calentamiento…
Redactado por Jean Muñoz Iturriaga | 08/12/2019

A finales de los años 70 del siglo XX, la comunidad científica poseía ya sólidos indicios del calentamiento terrestre. En 1988 la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) establecieron el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Este panel está compuesto por expertos de todo el mundo que contribuyen de manera voluntaria analizando de forma objetiva, abierta, transparente y exhaustiva la información científica, socioeconómica y técnica que se va publicando. El objetivo es entender con criterios científicos los riesgos que puede suponer el cambio climático, así como las opciones de adaptación y mitigación del mismo.

En principio, los informes del IPCC deberían contribuir al trabajo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que es el principal tratado internacional sobre la cuestión. La CMNUCC se abrió para su firma durante la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992 y entró en vigor en 1994 tras ser ratificada por un número suficiente de países.

El objetivo principal de la convención es “la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas en el sistema climático”. Pero no establece límites vinculantes ni mecanismos objetivos para su consecución.

El nacimiento de las COP


La importancia de esta Convención reside en que ha sido adoptada por 197 partes entre las que se incluyen todos los países miembros de Naciones Unidas.

Las partes de la CMNUCC se reúnen anualmente de modo formal en las llamadas Conferencias de las Partes (COP) cuya vigesimoquinta edición (COP25) se está desarrollando estos días en Madrid.

La COP25 se celebra en IFEMA, Madrid. MINTECO/Flickr, CC BY-NC-SA

En estas reuniones los representantes de los países adheridos a la convención discuten y evalúan los progresos relacionados con el objetivo de la CMNUCC sobre el cambio climático.

Por tanto, las COP no son reuniones científicas, sino de corte político en las que se trata de llegar a acuerdos. A la luz de los informes científicos, jefes de estado, presidentes, primeros ministros y otras autoridades políticas discuten y acuerdan las medidas a tomar para mitigar el cambio climático y los riesgos asociados y abordar la adaptación.

Los (escasos) frutos de las reuniones


Hasta el momento, los dos hitos más importantes de las COP han sido:

¿Qué podemos esperar de la COP25?


La celebración de la COP25 estos días en Madrid coincide, prácticamente, con la declaración de la emergencia climática del Parlamento Europeo el 28 de noviembre.

Quedan detrás 25 años de reuniones de las partes en las que se ha avanzado muy poco hacia una significativa reducción de las emisiones de GEI y, por tanto, hacia la desaceleración del proceso de cambio climático.

Incluso en el último informe del PNUMA se indica que para lograr que la temperatura no aumente más de 1,5 ℃ para final de siglo (uno de los principales objetivos del Acuerdo de París), los compromisos de reducción de emisiones deben quintuplicarse.

Asímismo, el IPCC ha ido denunciando en sus informes, cada vez con más vehemencia, que es necesaria una reducción urgente y ambiciosa de los GEI, junto con acciones para la adaptación a los impactos del cambio climático.

Aunque estos informes deberían contribuir al trabajo de la CMNUCC y, por tanto, a las COP, como órgano supremo de toma de decisiones de la Convención, dichos informes son “neutrales, relevantes para las políticas, pero no prescriptivos” de las reuniones.

Por tanto, queda en manos de la Convención y, por tanto, de los políticos o tomadores de decisiones, el tenerlos en cuenta o no. Cabe plantearse si estos informes deberían ser vinculantes en al menos algún grado.

Diálogos entre Gobierno y sociedad civil organizados durante la COP25. MINTECO/Flickr, CC BY-NC-SA

Es aquí donde la participación de la sociedad civil como elemento que puede influir en las políticas es importante. Las Cumbres Sociales que se celebran en paralelo a cada COP, tienen como objetivo ejercer presión sobre los responsables de desarrollar políticas para que las advertencias científicas no caigan en saco roto.

En la actualidad, organizaciones como Fridays for Future piden a los políticos simplemente que “no hagan caso a los niños, escuchen a la ciencia”. Piensan, con razón, que serán esos niños los que tengan que lidiar con las consecuencias a largo plazo del cambio climático.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Comparte esta noticia:

Lo Último

Espectáculos y TV
¿Qué le ocurre en el ojo a Julio Díaz? La explicación del periodista de Chilevisión tras video viral
26 febrero 2026
Nacional
Fiscal Nacional designa a Francisco Jacir como nuevo Fiscal Regional Metropolitano Centro Norte
16 febrero 2026
Nacional
Marcelo “Rambo” Ramírez sufre robo de su vehículo: «Se demoraron 30 segundos»
27 agosto 2025
Nacional
Cae banda que robó vehículo al relator Ernesto Díaz Correa
27 agosto 2025