El Papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano, falleció a los 88 años tras una neumonía bilateral que lo mantuvo hospitalizado desde el 14 de febrero en el hospital Gemelli de Roma. Su muerte marca el fin de un papado de casi 12 años, caracterizado por esfuerzos de modernización de la Iglesia Católica, defensa de los pobres y un enfoque progresista que generó admiración y controversias.
Un pontificado transformador
Jorge Mario Bergoglio, nacido en Argentina, asumió el papado en 2013 como Papa Francisco, sucediendo a Benedicto XVI. Su liderazgo se destacó por su humildad, cercanía con los fieles y un mensaje centrado en la justicia social, la acogida a refugiados y la lucha contra la desigualdad. Fue un "vendaval social y reformador", según describe El País, que buscó renovar una institución marcada por tradiciones y escándalos.
Francisco promovió cambios significativos, como la apertura a las personas divorciadas y a la comunidad LGBTQ+, la reforma de las finanzas vaticanas y un énfasis en la ecología con su encíclica Laudato Si’. Sin embargo, su papado también enfrentó tensiones internas, con sectores conservadores criticando sus posturas progresistas.
Últimos días y estado de salud
El Papa fue ingresado el 14 de febrero de 2025 por una neumonía bilateral, un cuadro complicado por su edad y antecedentes médicos, que incluyeron la extirpación de parte de un pulmón en su juventud. A pesar de una breve mejoría, su salud se deterioró, y la Santa Sede confirmó su fallecimiento esta madrugada. El último parte médico indicaba que no había "peligro inminente", pero su condición seguía siendo delicada.