El accidente de un Boeing 737-800 de Jeju Air el domingo por la mañana ha encendido un debate sobre la seguridad en los aeropuertos de Corea del Sur. El avión, que sufrió un aparente choque con aves durante su aproximación al Aeropuerto Internacional de Muan, aterrizó sin desplegar su tren de aterrizaje, se deslizó fuera de la pista y chocó contra un montículo reforzado con concreto.
El impacto dejó 179 muertos y dos heridos, convirtiéndose en uno de los accidentes aéreos más mortales en años recientes.
Factores bajo investigación
Los investigadores están analizando por qué el avión no desplegó su tren de aterrizaje y si el montículo en el aeropuerto cumplía con los estándares internacionales de zonas de seguridad en pistas. Según el sheriff Kevin McMahill, el diseño del montículo y la estructura encima de él podrían haber agravado la tragedia.
“La estructura contribuyó significativamente a la gravedad del accidente”, explicó John Cox, ex piloto de Boeing 737 y consultor en seguridad aérea.
En Corea del Sur, la normativa exige que las zonas de seguridad se extiendan al menos 295 pies (90 metros) más allá de la pista. En Muan, esta zona abarcaba 650 pies, con un sistema de antenas conocido como localizador colocado 170 pies más allá de ese límite.
Diferencias con estándares internacionales
En comparación, los aeropuertos en Estados Unidos cuentan con zonas de seguridad que se extienden al menos 1,000 pies desde el final de la pista, según la Administración Federal de Aviación (FAA). Estas áreas están diseñadas para minimizar el impacto en caso de que un avión se deslice fuera de la pista.
Desde el año 2000, la FAA ha invertido más de $3,000 millones en mejorar más de 1,000 zonas de seguridad en pistas, incluyendo sistemas diseñados para detener aviones de manera segura. Un ejemplo exitoso ocurrió en 2016, cuando un sistema similar frenó un avión que transportaba al futuro vicepresidente Mike Pence en el aeropuerto LaGuardia de Nueva York.
Sin embargo, en muchos aeropuertos internacionales, las zonas de amortiguación no cumplen con estos estándares, lo que incrementa el riesgo en caso de accidentes.
Próximos pasos
Equipos de investigadores de Corea del Sur, junto con un grupo de 10 expertos de Estados Unidos y Boeing, están trabajando para determinar las causas del accidente. Mientras tanto, se han recuperado datos de la grabadora de voz de cabina, aunque el registrador de datos de vuelo necesita reparación y será enviado a Estados Unidos para su análisis.
El accidente pone de manifiesto la necesidad de mejorar las normas internacionales para garantizar la seguridad en los aeropuertos. Según Steve Jangelis, presidente de seguridad aérea de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, “no se pueden tener obstáculos rígidos y fijos al final de la pista. Los aeropuertos con zonas de seguridad adecuadas han salvado vidas”.