El desarrollo de una vacuna contra el COVID-19, al igual que contra cualquier otra enfermedad infecciosa, es un proceso complejo que requiere bastante tiempo.
Algunas personas se tocan la cara hasta 23 veces cada hora, a pesar de que ese gesto propaga los gérmenes, como el coronavirus. Damos algunas pautas para dejar de hacerlo.
Un economista especializado en desigualdad explica cómo un ingreso mínimo garantizado es justo lo que necesitan los trabajadores de bajos salarios y la economía estadounidense.
En tres meses ya hay varias propuestas terapéuticas y vacunas contra el nuevo coronavirus. Jamás la ciencia había avanzado tanto en tan poco tiempo para combatir una epidemia.