Lewis Hamilton calificó la puesta a punto de su monoplaza Mercedes como "un desastre" tras su eliminación en la Q1 del Gran Premio de Estados Unidos. El piloto británico, que esperaba luchar por posiciones más competitivas, vio cómo sus esperanzas se desvanecían al enfrentarse a problemas técnicos que comprometieron su clasificación.
El piloto de Mercedes intentó asegurar su paso a la Q2 en los últimos momentos de la sesión, pero un problema en la suspensión delantera le impidió rendir al máximo. Aunque parecía estar ligeramente por encima del punto de corte al inicio de su vuelta rápida, un error en la frenada de la curva 12 y un brusco sobreviraje lo dejaron en la zona de eliminación, culminando en un decepcionante 19º puesto.
Lewis Hamilton habla del problema
Hamilton explicó que el problema en la suspensión surgió ya durante la sprint del fin de semana, pero a pesar de los ajustes, el coche se mantuvo "incontrolable" en la clasificación. "Ha sido realmente terrible", comentó Hamilton, quien añadió que el coche se sintió bien el viernes, pero que "todo salió mal" el sábado. "El coche ha sido una pesadilla en la clasificación. Un equilibrio muy inconsistente y sin agarre", expresó el piloto.
El mal rendimiento de Hamilton marcó su peor resultado en clasificación desde el Gran Premio de China, cuando quedó 18º. Ante la frustración por el rendimiento de su coche, Hamilton sugirió que lo más sensato podría ser comenzar la carrera desde el pitlane.
Un fin de semana para olvidar
El mal resultado de Hamilton en la Q1 no es el único revés que ha sufrido Mercedes. Su compañero de equipo, George Russell, también tuvo un accidente en la Q3, lo que pone a la escudería en una situación complicada para la carrera del domingo.
Hamilton enfrentará un desafío monumental en la carrera del domingo desde la parte trasera de la parrilla, esperando que un posible cambio en la unidad de potencia pueda darle una mejor oportunidad para remontar posiciones.