A pesar de la baja en robos, el temor ciudadano alcanza niveles récord impulsado por homicidios y secuestros, revela el Índice de Paz Ciudadana

El último Índice de Paz Ciudadana, presentado por la Fundación del mismo nombre, ha revelado una inquietante realidad para los habitantes de Santiago y otras grandes ciudades de Chile. Aunque se ha observado una baja en la victimización por robos e intentos de robo, el temor al delito permanece en niveles históricamente altos, impulsado por el aumento en homicidios y secuestros.
El 97% de los encuestados reportó haber adoptado medidas de seguridad para evitar convertirse en víctimas de la delincuencia, un reflejo del creciente miedo en la población.
La encuesta, que se realizó entre agosto y septiembre de este año, muestra que la victimización por robos disminuyó de un 36,6% en 2023 a un 32,8% este año. Sin embargo, cuando se analiza solo el robo consumado, la cifra aumenta a un alarmante 71,9%, siguiendo la tendencia de años anteriores. Además, tres de cada diez de estos robos fueron violentos.
El índice de temor promedio, aunque ha registrado una leve disminución en la proporción de personas con alto miedo (bajando del 30,5% al 27,4%), se mantiene entre los niveles más altos de toda la serie histórica. Las mujeres y las personas de nivel socioeconómico medio son quienes perciben con mayor intensidad esta sensación de inseguridad.
Nuevos delitos generan más miedo
Una de las principales novedades del estudio es la medición del temor frente a delitos específicos. El 42,2% de los encuestados cree que es muy probable ser víctima de estafas online en los próximos 12 meses, seguido por el robo por sorpresa (32,2%) y el robo con violencia (23,6%). Sin embargo, lo que más destaca es que un 15,7% de las personas teme ser víctima de un homicidio, mientras que un 11,1% cree que podría ser secuestrada.
Especialistas consultados por El Mercurio como el exsubsecretario del Interior Felipe Harboe califican estas cifras como alarmantes. “Es urgente implementar estrategias para controlar el miedo, dando certezas de mejoras en la prevención y reacción frente a delitos graves”, afirmó.
Por su parte, Pía Greene, académica de la Universidad San Sebastián, comentó que este alto nivel de temor se traduce en cambios en las rutinas diarias de las personas, así como en una mayor disposición a invertir en medidas de seguridad personales.
El crimen ha cambiado
El investigador de Libertad y Desarrollo, Daniel Rebolledo, subrayó que "la naturaleza del crimen ha cambiado" y que delitos como homicidios y violaciones se han vuelto más frecuentes, a pesar de la disminución en robos y hurtos. Esto, según Rebolledo, es uno de los factores que ha mantenido el temor a niveles elevados en los últimos tres años.
Aunque la baja en la victimización por robos es positiva, expertos como Harboe consideran que es necesario esperar al menos dos mediciones adicionales para confirmar si esta tendencia se mantiene a largo plazo.
Medidas individuales de seguridad: una respuesta al temor
La encuesta también refleja que muchas personas ya no confían en que el Estado pueda protegerlas eficazmente, lo que las ha llevado a tomar medidas de seguridad por cuenta propia. “Cuando las personas aumentan su propia seguridad, es porque en parte no creen que el Estado las protegerá de manera oportuna y eficaz”, explicó Harboe.
Greene agregó que este aumento en medidas de seguridad, como la instalación de cámaras o rejas en los hogares, no solo implica un gasto económico, sino también una pérdida de libertades. Los chilenos, asegura, están subsidiando al Gobierno al adoptar estas medidas que deberían ser cubiertas por políticas públicas eficaces.
El desafío, según los expertos, está en disminuir el temor al delito mediante acciones concretas y una institucionalidad que garantice la seguridad y calidad de vida de la ciudadanía.