En menos de 72 horas, la Región Metropolitana vivió una escalada de violencia con al menos nueve homicidios registrados entre la madrugada del sábado y la tarde del lunes. Crímenes como el de un hombre de 75 años, asesinado en medio de un portonazo en Maipú, y el hallazgo de un cuerpo carbonizado con 14 heridas cortopunzantes en La Cisterna, son solo algunos ejemplos del alarmante nivel de violencia que azota la capital.
Comunas como Quinta Normal, La Pintana, Colina, Macul, Estación Central y Puente Alto también fueron escenario de estos violentos hechos, lo que subraya la creciente crisis de seguridad y el auge del crimen organizado en el país.
Expertos en seguridad, en conversación con El Mercurio, coinciden en que esta situación es reflejo del recrudecimiento de la violencia, alimentada por la instalación de bandas criminales que operan cada vez con más frecuencia y brutalidad. Según el subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, el gobierno ha puesto en marcha medidas inmediatas para hacer frente a esta ola de crímenes, como la entrega de vehículos blindados para patrullajes nocturnos en zonas de alto riesgo. Sin embargo, las autoridades y especialistas advierten que se necesitan acciones de fondo para abordar eficazmente esta problemática.
El director ejecutivo de Paz Ciudadana, Daniel Johnson, señala que para combatir este fenómeno es esencial entender el contexto en que se producen los homicidios. Muchos de estos crímenes están ligados al crimen organizado, donde las bandas delictivas utilizan la violencia para consolidar su poder y obtener recursos. Sin embargo, Johnson advierte que no todas las organizaciones criminales operan de la misma manera, por lo que es crucial un análisis profundo de cada caso.
Además, Johnson propone generar incentivos en el sistema de persecución penal para que se priorice la identificación y desarticulación de organizaciones delictuales, evitando que las investigaciones se cierren únicamente con la captura del autor material. También subraya la importancia de fortalecer la protección de víctimas, testigos, fiscales y jueces, y de promover la colaboración eficaz para que las personas que entreguen información valiosa sobre los delitos puedan obtener beneficios en sus condenas.
En esa misma línea, la exdirectora ejecutiva de la Fiscalía Nacional, Francisca Werth, destaca la importancia de caracterizar bien los homicidios y entender en qué contexto se dan para poder detectar patrones comunes y identificar bandas criminales. Esta información, señala, es vital para que las autoridades encargadas de la persecución penal puedan focalizar sus esfuerzos en los verdaderos responsables del aumento de la violencia.
Para enfrentar de manera más efectiva este problema, la exjefa de la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior, Pía Greene, hace un llamado a unir las áreas de inteligencia de las distintas instituciones, tanto de las policías como de las Fuerzas Armadas, Aduanas y Gendarmería.
Según Greene, solo una coordinación eficaz de las inteligencias permitirá combatir de manera eficiente al crimen organizado. Además, advierte que en las reuniones de emergencia convocadas tras estos episodios de violencia también deberían participar otras instituciones clave, como la Unidad de Análisis Financiero (UAF) y el Servicio de Impuestos Internos (SII), ya que el aspecto financiero de las organizaciones delictivas juega un papel fundamental.
Por último, los especialistas destacan que fortalecer la persecución penal y mejorar la coordinación entre instituciones serán cruciales para prevenir futuros crímenes y mejorar los resultados investigativos. Mientras tanto, la crisis de seguridad sigue latente en el país, con un número creciente de homicidios y un aumento sostenido de la violencia vinculada al crimen organizado.