Gobierno y CUT negocian alza del salario mínimo en medio de advertencias por impacto en el empleo

Esta semana, el Gobierno de Chile y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) retoman las conversaciones para definir una nueva variación del salario mínimo, que actualmente se sitúa en $510.636 mensuales tras su último incremento a inicios de año.
La CUT plantea avanzar hacia un concepto de salario vital, proponiendo un ingreso base de cerca de $1 millón hacia finales de esta década, lo que implicaría alzas del orden de 12% anual.
Un contexto económico complejo
La negociación ocurre en medio de un mercado laboral debilitado, presiones de costos derivados de nuevas reformas legales, y un entorno global marcado por la guerra comercial y estimaciones de crecimiento a la baja. Todo ello, según expertos, limita el espacio para nuevos aumentos sostenidos del ingreso mínimo.
Un informe de Libertad y Desarrollo (LyD) advierte que, considerando la última alza del salario mínimo (15,2% real), la reducción de la jornada laboral a 44 horas y el aumento de cotizaciones de pensiones en 1%, los costos laborales aumentarán cerca de 19% en términos reales. Esto impactará especialmente a las pymes, donde trabaja el 75% de quienes ganan el salario mínimo.
Advertencias sobre el empleo
Estudios del Banco Central muestran que un aumento de 1% en el salario promedio inducido por el salario mínimo puede reducir el empleo en empresas expuestas en 1,16%, un impacto mayor que el observado en otros países.
Juan Bravo, director del Ocec de la U. Diego Portales, sugiere que el reajuste debería considerar “inflación más crecimiento de la productividad laboral”, advirtiendo que subidas reales superiores al crecimiento de la productividad “afectarían especialmente al empleo formal en micro y pequeñas empresas”.
De igual forma, Rodrigo Montero, decano de la Facultad de Administración y Negocios de la U. Autónoma, recomienda que “en vez de seguir presionando el salario mínimo, sería mejor apoyar a las familias más vulnerables con transferencias directas bien focalizadas”.
Costos laborales y riesgos futuros
Además de los incrementos salariales, las empresas enfrentan alzas en el tipo de cambio y tarifas eléctricas. El porcentaje que representa el salario mínimo respecto del salario mediano ya alcanza casi el 66%.
La preocupación compartida por diversos analistas es que seguir elevando el salario mínimo sin mejoras de productividad podría terminar generando efectos negativos en la contratación formal, especialmente para trabajadores jóvenes y con menor nivel educativo.
Conclusión: el delicado equilibrio
La negociación del salario mínimo en Chile se da en un momento de alta sensibilidad económica. Lograr un acuerdo que proteja el poder adquisitivo sin afectar la empleabilidad será clave para no agravar los desafíos laborales que ya enfrenta el país.