Baterías de sodio: ¿una amenaza real para el litio o un complemento estratégico?

Aunque aún lejos de dominar el mercado, las baterías de sodio ganan terreno con su menor costo y ventajas en almacenamiento estacionario. ¿Qué impacto tendrán en la industria del litio y empresas como SQM?
Waldemar en Unsplash

Las baterías de sodio (o sodio-ion) se perfilan como una alternativa más económica y sostenible a las tradicionales baterías de ion-litio, especialmente en el contexto del crecimiento acelerado de la transición energética.

La empresa china CATL sorprendió al anunciar una nueva generación de estas baterías, que promete competir directamente con las de litio-ferrofosfato (LFP), hoy ampliamente utilizadas en autos eléctricos de gama media y en almacenamiento de energía.

¿Reemplazarán al litio?

Según el experto Juan Esteban Fuentes, de Benchmark Mineral Intelligence, “la demanda de litio seguirá siendo predominante”, y proyecta que para 2035 las baterías de sodio y de litio sólido representarán apenas un 4% del mercado.

Una visión más optimista la tiene Evelina Stoikou, analista de BloombergNEF, quien estima que las sodio-ion podrían alcanzar el 15% del mercado al 2035 y reducir la demanda global de litio hasta en un 37%, equivalente a 1,4 millones de toneladas.

Estimación de almacenamiento en GWh por tipo de batería desde 2020 hasta 2035. | Bloomberg

¿Dónde podrían usarse con ventaja?

Las baterías de sodio destacan en sectores donde el peso no es determinante, como en el almacenamiento de energía en data centers o plantas solares. Su menor densidad energética las hace menos competitivas en autos de alta gama, pero más baratas y seguras para vehículos urbanos e híbridos de corto alcance.

De hecho, la nueva batería de sodio de CATL promete una autonomía de 500 km en autos eléctricos y 200 km en híbridos, ideal para mercados emergentes o consumidores sensibles al precio.

¿Es una amenaza para la chilena SQM?

Analistas coinciden en que el auge del sodio podría representar un riesgo bajista para productores de litio como SQM, especialmente si se masifica su uso y reduce la demanda de litio en segmentos clave.

No obstante, expertos como Guillermo Araya, de Renta4, consideran prematuro proyectar un impacto severo. “El mercado del litio sigue en expansión, y los desarrollos actuales son el resultado de décadas de innovación”, sostiene.

Ventajas y desventajas clave

  • Ventajas del sodio: bajo costo, materias primas abundantes, buena estabilidad térmica y alta seguridad.
  • Desventajas: menor densidad energética, poca inversión en desarrollo comercial y aún sin escalamiento industrial masivo.

Para Ronald Fischer, académico de la U. de Chile, el futuro del sodio está en baterías estacionarias, que representan el 60% del mercado global, donde el precio y la seguridad son más importantes que la densidad energética.

Litio y sodio: ¿rivales o aliados?

La mayoría de los analistas coinciden en que las baterías de sodio no eliminarán al litio, sino que lo complementarán. Mientras el litio se mantendrá dominante en autos eléctricos de alto rendimiento, el sodio ganará terreno en almacenamiento masivo y vehículos económicos.

“Cuando el litio enfrente déficits, el sodio podría cubrir parte de la demanda”, concluye Fuentes.

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