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El ejercicio ayuda poco a adelgazar: es más efectivo comer menos
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El ejercicio ayuda poco a adelgazar: es más efectivo comer menos

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Tengo tendencia al sobrepeso y, desde hace unos años, mis cifras de glucosa en sangre me colocan al borde de la diabetes. Me gusta la comida y mis compromisos sociales la incluyen a menudo. Además, de cuando en cuando caen unas tapas, un vino o el vermú de los sábados. Nada del otro mundo, pero suficiente como para tener que tomar medidas de control de la glucemia y del peso.

De madrugada pedaleo un buen rato en bicicleta estática. Cuando empecé con esta actividad matutina, sí, perdí un par de kilos en dos o tres semanas. Más adelante prolongué el tiempo de pedaleo. Volví a perder otros dos kilos. Pero desde entonces –y llevo casi dos años bajo este régimen- mi peso se mantiene obstinadamente constante. Por mucho ejercicio físico que haga, no consigo reducirlo apenas. No puedo pedalear durante más tiempo. El día no da de sí, y la noche tampoco.

Este asunto me desasosiega por dos motivos. Para empezar por sus efectos o, mejor dicho, su falta de ellos. Es descorazonador subirse de buena mañana en una bicicleta, pedalear desaforadamente durante más de una hora y seguir casi igual que como estaba. Lo único que consigo es perder los días de labor el peso ganado durante el fin de semana.

Por otra parte, también me molesta la aparente falta de lógica fisiológica de todo ello. Enseño fisiología y en la parte del programa en que trato el balance energético explico que cuando aumenta la actividad sube el gasto metabólico. Por lo tanto, si la absorción de energía en forma de alimento es constante, esa actividad metabólica mayor habría de provocar una reducción de la energía disponible para el crecimiento. Hasta el punto, incluso, de hacerse negativa.

¿El balance energético no funciona?


Resulta que el organismo se adapta a esa situación y pierde menos masa de la que sería de esperar. Suelo pasar frío, salvo en los días más cálidos del año. Y paso más frío las mañanas en las que he hecho ejercicio físico intenso. Por eso creo que lo que le hago pagar en ejercicio, mi metabolismo se lo cobra en forma de calor: me hace pasar frío.

Según el antropólogo Herman Pontzer, de la Universidad Duke de EE UU, al aumentar la actividad física a largo plazo el gasto energético diario también se eleva, pero menos de lo que cabría esperar. Además, conforme aumenta la actividad, el gasto diario total sube cada vez menos, hasta hacerse casi constante. Eso quiere decir que, si ese gasto es más o menos constante y el organismo desarrolla mayor actividad física, otros capítulos de gasto han de reducirse. Esa reducción, en principio, se produce en funciones no esenciales.

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La hipótesis de Pontzer -quien ha trabajado en equipos integrados también por médicos y fisiólogos-, predice que la actividad física ejerce una reducción en las demás actividades fisiológicas y que esas reducciones tienen, además, efectos beneficiosos para la salud. Eso sí, cuando la actividad es muy intensa, esos efectos pasarían a ser negativos.

Con niveles moderados de ejercicio, las actividades fisiológicas cuya actividad se reduciría serían las que no son esenciales para sobrevivir. Entrarían en esa categoría parte de la regulación térmica, el crecimiento somático y las relacionadas con la reproducción. De hecho, niveles altos de actividad física alteran el ciclo ovárico, provocan una disminución de la producción de espermatozoides, bajan los niveles sanguíneos de hormonas sexuales y reducen la libido.

Bajo condiciones de muy alta actividad los efectos sobre la función reproductora se acentúan. Además, también se resentiría el funcionamiento del sistema inmunitario y las actividades de reparación de estructuras dañadas. De ahí vendrían los efectos negativos sobre la salud.

De lo anterior se deduce que, si bien es sano mantener niveles moderados de ejercicio físico de forma regular, esa actividad no tiene los efectos adelgazantes que se le suelen atribuir. Para controlar el peso, el control de la ingesta es más efectivo. Aunque no es nada fácil ni, como sabemos, sus resultados son los que cabría esperar.

Como ocurre con la actividad física, el organismo también se adapta a la escasez de alimento. Disminuye, en este caso, la velocidad de los procesos vitales. La actividad metabólica también se reduce, el gasto energético baja. La temperatura corporal también lo sufre: al reducir la ración de alimento se suele pasar más frío. Comer menos conlleva una vida fisiológica más lenta y, en cierto modo, más eficiente.

A todo ello se atribuye el muy probable efecto positivo de la restricción calórica sobre la longevidad. Pero eso, para quienes tenemos la espada de Damocles del sobrepeso y la diabetes tipo II sobre nuestras cabezas, es una mala noticia.

No soy quien para aconsejar a nadie acerca de sus hábitos, pero no me importa contar cuál ha sido mi opción:

  1. Como menos que antes y pongo más cuidado en lo que como, pero confieso que de vez en cuando me doy un homenaje.
  2. Realizo una actividad física moderada, el equivalente a 150 km a la semana en bicicleta estática, y camino siempre que tengo ocasión.

La vida, por ahora, no se me ha hecho eterna.The Conversation

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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"Pulpo vampiro": el impactante octópodo que impacta en las redes sociales

El animal fue capturado por pescadores de la localidad de Yucatán, Mexico.

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Un extraño pulpo está llamando la atención en las redes sociales, esto debido a un hallazgo considerado como "insólito" por un ciudadano mexicano.


Se trata de la fotografía del "pulpo vampiro", que fue subido y bautizado bajo ese nombre por Jesús Álvarez a su cuenta de Facebook.

Pulpo vampiro en sisal

Posted by Jesus Alvarez Martinez on Wednesday, August 21, 2019

Y claro, el nombre tiene sentido debido a su aspecto que tiene este molusco, el cual fue encontrado entre los demás pulpos pescados normalmente.

Como se puede observar en la imagen, el denominado "pulpo vampiro" se caracteriza por ser de color negro y tener ojos blancos, además que sus tentáculos tienen membranas similares a las de un murciélago.

En un principio se pensaba que el ejemplar tenía una mutación genética, pero más tarde se especificó que este animal es un Vampyroteuthis Infernalis, el cual es poco común debido a solo se encuentra en aguas muy profundas, según consigna Contexto.

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Spotify ofrece tres meses premium de manera gratuita para sus usuarios

La función empezó a operar este 22 de agosto y está disponible para planes individuales y estudiantiles.

Jean Muñoz Iturriaga

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Esta semana Spotify presentó su nueva modalidad de prueba premium para quienes utilicen su plataforma de música mediante streaming.


Quizás sea una forma de competir contra Apple Music y otros derivados, además de evitar que cientos de usuarios descarguen la app y no se decepcionen de no poder escuchar sus canciones en el orden que desean, o simplemente al oír la promoción que aparece constantemente, mientras disfrutan de su artistas.

Desde el Newsroom de la aplicación informaron de esta actualización, la cual contará con tres meses gratuitos de las funcionalidades pro de Spotify.

"A partir del 22 de agosto, los usuarios recibirán los primeros tres meses de forma gratuita cuando se registren en Spotify Premium.  Así desbloqueará el acceso a millones de horas de contenido de audio, sin importar cuándo se inscriba", es parte de lo que indica el comunicado.

Con esto, los usuarios podrán reproducir más de 50 millones de canciones sin publicidad, tanto en el computador como en dispositivos móviles. Además de los 450,000 podcasts que se suben constantemente a la aplicación.

Esta funcionalidad de prueba solo estará disponible para planes individuales y estudiantes.

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¿Cuántas personas se necesitan para fabricar un lápiz?

Un producto tan básico como un lápiz requiere una gran cantidad de personas, y este ejemplo grafica toda una filosofía sobre la sociedad y la economía.

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Cuando vamos a la tienda a comprar un lapicero tenemos la impresión de que es un producto sencillo y barato, que se podría fabricar en el local que está al lado de nuestra casa. La realidad es más complicada.

Hay un vídeo muy conocido en el que Milton Friedman habla de la fabricación de un lápiz y de los innumerables trabajadores que han participado en un producto aparentemente tan poco sofisticado.

Este vídeo se suele poner como ejemplo en economía liberal, pero la idea que subyace es mucho más interesante: plantea la dependencia de unos seres humanos respecto de otros.

Un mundo interrelacionado y complejo


Los conceptos inteligencia artificial, big data y data science son las expresiones de la necesidad de colaborar en un mundo donde los flujos de información son inabarcables para un solo ser humano.

Estos flujos de información crecen de forma exponencial y la única forma de gestionarlos es utilizar herramientas basadas en el conocimiento. Por ejemplo, para organizar los recursos disponibles y atender la demanda de movilidad en los sistemas de transporte (como el metro o el avión) sus responsables deben resolver un problema de planificación.

Aunque conseguimos que estos sistemas complejos funcionen, lo hacen en un equilibrio inestable que la mayoría de las personas pasamos por alto hasta que se rompe. Encender la luz parece una acción trivial, pero recientemente Argentina se quedó sin electricidad y hace unos años pasó igual en Italia.

El problema en estos casos es que dependemos profundamente de sistemas como el eléctrico, muy sensibles. Su operatividad depende de muchos factores como el mantenimiento de los equipos, los controladores de la red, los profesionales que se encargan de garantizar que todo funcione e incluso los usuarios.

La complejidad social y económica


En física es sencillo abordar los problemas asociados a sistemas complejos, la conocida como criticalidad autorganizada, ya que no tiene ninguna componente emocional. No ocurre lo mismo al analizar los sistemas que caracterizan los entornos sociales y sus relaciones de dependencia. Debido a la globalización, estas son cada vez más complejas.

En economía, se estudia el denominado índice de complejidad económica o economic complexity index (ECI) en inglés. Permite evaluar la contribución relativa de conocimiento que aporta la sociedad y la economía de un país en relación a los otros. Se refiere al trabajo que hay detrás de los productos que exporta: cuanto más complejos sean, mayor conocimiento se empleará en su fabricación.

Este índice, que recoge por estados el documento Atlas de complejidad económica, pone de manifiesto la interdependencia de unas economías respecto a otras.

En sociología, se utiliza el concepto de complejidad social para expresar los distintos papeles que cumplimos los seres humanos y los lazos que nos unen unos a otros. Dicha complejidad está íntimamente relacionada con otro factor, la inteligencia: inteligencia y complejidad son dos indicadores complementarios y estrechamente vinculados.

Inteligencia individual y colectiva


En las estructuras sociales, la inteligencia individual es un factor de diferenciación de las personas. Es importante para el individuo, pero es la inteligencia colectiva la que determina el éxito del grupo y de la especie.

El comportamiento colectivo es extraordinariamente eficaz en términos evolutivos. No consideramos a las bacterias como seres vivos inteligentes, pero han sobrevivido durante millones de años. Son organismos eficientes y resilientes, capaces de cambiar de la forma más adecuada según el entorno donde se encuentran en cada momento.

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El comportamiento del ser humano plantea el mismo escenario: se basa en una inteligencia individual y una inteligencia colectiva. De otra forma, no hubiera sido posible el éxito de la especie humana en términos biológicos.

El desarrollo de la especie humana ha sido fruto de la colaboración entre distintos individuos y grupos para trasmitir los conocimientos. Los seres humanos somos muy eficaces comunicando nuestro conocimiento, ya sea para fabricar herramientas o para colaborar en la creación de colectivos y redes de seres humanos.

El éxito actual de Facebook, de Twitter y de WhatsApp no se comprende sin la necesidad humana de comunicación para constituir grupos. Los sistemas complejos también marcan la forma en que nos relacionamos y nos encontrarnos con otros seres humanos.

Relación entre inteligencia y complejidad


Las sociedades humanas se han construido aumentando el número de relaciones entre las personas. De la tribu de cazadores-recolectores hemos pasado a la sociedad de las comunicaciones. Ahora vivimos en la sociedad de los seis grados de separación. La inmensa mayoría de los individuos estamos conectados a otros, aunque evidentemente no somos conscientes de esas relaciones.

Este hecho tiene implicaciones sociales y económicas. La fabricación de un lápiz o de un teléfono móvil es un proceso global y universalizado. En él, los trabajadores de las minas más recónditas están relacionados con laboratorios de investigación de otros lugares del mundo y con los medios de comunicación que difunden los productos y servicios desarrollados.

Estamos globalizados y no podemos volver atrás sin que esto suponga una pérdida de calidad de vida que afectaría a aspectos como la alimentación o la sanidad. Antes necesitábamos a otras personas y ahora, además, necesitamos a los sistemas.

Como consecuencia, viejos conceptos como inteligencia también están cambiando. La inteligencia cada día tiene más que ver con las relaciones entre las personas y los sistemas. La importancia de la inteligencia individual disminuye en la medida en que aumenta la importancia de la inteligencia distribuida en las redes de colaboración.

Así, la inteligencia y la complejidad son dos características estrechamente relacionadas. El estudio de la complejidad de los sistemas va a ser una de las áreas con mayor desarrollo en el siglo XXI y la inteligencia distribuida será la variable más significativa de este proceso.

En la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Civil de la UPM estamos realizando trabajos sobre la movilidad urbana. Analizar la movilidad, reducir la congestión urbana, mejorar la calidad del aire y disminuir el tiempo que perdemos en los atascos es un problema de gestión de la complejidad.

El objetivo de estudios como este es desarrollar medios que permitan colaborar a las personas y optimizar el uso de los recursos. Colaboración e innovación son las claves para mejorar nuestra calidad de vida.

Hoy en día probablemente ningún ser humano sea capaz de fabricar un lapicero como los que encontramos en el supermercado por sí solo. Se necesitan decenas de miles de personas.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

The Conversation

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