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Vida y Ocio

"Música a un metro" abre las audiciones para su cuarta versión

Constanza Mena

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Metro de Santiago comenzó sus inscripciones para que músicos puedan tocar al interior de las estaciones. La iniciativa es parte de la cuarta versión de "Música a  un metro". Se habilitará el espacio para que alrededor de 90 músicos puedan tocar en 30 estaciones diferentes. 

Entre las estaciones que participan, se mantienen las de versiones anteriores y se suman algunas de la recientemente inaugurada Linea 3. El programa que lleva algunos años funcionando, pretende acabar con los músicos callejeros al interior de los metros. Este tema ha dado bastante qué hablar, ya que a pesar de la iniciativa es algo que sigue sucediendo masivamente.

El programa cuenta con espacios designados al interior de las estaciones, pero fuera de los vagones. Los artistas elegidos cuentan con permisos para desarrollar sus presentaciones en ciertos horarios establecidos.

Cómo participar


Las postulaciones para la versión 2019 ya se encuentran abiertas hasta el 3 de marzo. Para participar solo debes ingresar al sitio web de Música a un metro, haciendo click aquí y entregando los datos que se solicitan. Pueden postular tanto artistas nacionales como internacionales.

Entre el 4 y el 20 de marzo se revisarán las audiciones recibidas. Se preseleccionará a 130 músicos, los cuales deberán pasar por un proceso de audiciones y votación ciudadana. El público podrá votar a través del mismo sitio web y revisar los vídeos musicales de los participantes.

Los cinco artistas más votados serán automáticamente seleccionados. 50 artistas más serán elegidos por el jurado de profesionales, mientras que los 35 restantes serán músicos escogidos entre los que actualmente ya tocan en la red por ser seleccionados en versiones anteriores.

Vida y Ocio

Así atraen las casas de juegos de azar a clientes cada vez más jóvenes

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Ya en 1953, el psicólogo americano B. F. Skinner se refería a los efectos paradójicos de la incertidumbre sobre el comportamiento. Cuando una actividad es recompensada de forma intermitente e impredecible, las personas y los animales podemos llegar a practicar esa actividad con una frecuencia e intensidad tal que sus costes acaban excediendo sus posibles beneficios.

Desde entonces, la Psicología y la Neurociencia han avanzado en la comprensión de los efectos que ciertos programas de reforzamiento tienen sobre nuestro comportamiento, y han confluido en concluir que algunos de ellos pueden acabar convirtiendo una conducta inicialmente lúdica en una conducta adictiva, que escapa al control del individuo y que puede tener consecuencias graves sobre su salud mental y física.

Los juegos de azar son un ejemplo paradigmático. Administran recompensas con un alto grado de incertidumbre, casi siempre producen acumulación de pérdidas, y aun así existen en casi todas las culturas.

El trastorno por juego de azar


En todas ellas, el juego atrapa a un porcentaje de personas que cumplirían los criterios para ser diagnosticados con el problema mental actualmente conocido como trastorno por juego de azar (anteriormente denominado ludopatía o juego patológico).

Es más, los juegos de azar han evolucionado culturalmente para incorporar características estructurales –las características intrínsecas del diseño del dispositivo o medio de juego– que incrementan ese potencial adictivo.

Funciona de forma similar a las drogas psicoactivas


Estas características tienen la capacidad de hackear un sistema de aprendizaje que evolucionó biológicamente para potenciar la curiosidad y la perseverancia en entornos de escasez e incertidumbre. La antropología del juego ha puesto de manifiesto que la especie humana ha ido descubriendo y modelando el juego de azar de forma similar a como ha hecho con las drogas psicoactivas.

Como ocurre con esas sustancias, desarrollar un trastorno adictivo requiere exponerse al agente adictivo. Oferta y acceso al juego están, por tanto, relacionados con la incidencia del problema, como también lo están los factores que incitan a seguir jugando una vez que ya se ha comenzado.

Es cierto que la prevalencia del trastorno por juego es relativamente baja, y no muy diferente de algunos otros trastornos mentales graves (aproximadamente, el 1 %), pero esa pequeña fracción juega de forma suficientemente intensa como para generar una proporción muy considerable del gasto global en juego de azar.

Rentabilidad económica


Por ejemplo, según un estudio realizado por el Observatorio Francés del Juego de Azar (OJD) en 2014, para las apuestas deportivas, el póker, los juegos de casino, y el juego online, el porcentaje de ingresos proveniente de jugadores problemáticos o patológicos oscila entre el 57 y el 76 %. Dicho de otra forma, el juego problemático es una parte nada despreciable (si no la más importante) de la rentabilidad económica de muchos juegos de azar.

En los últimos años, la edad media de las personas que buscan ayuda por problemas con el juego de azar se ha reducido debido, principalmente, a que entre estas hay un subtipo cada vez más numeroso de jugadores jóvenes con preferencia por las apuestas deportivas y el juego online. Esta evolución ha ocurrido en paralelo a otros cambios, y este paralelismo seguramente no es casual.

El primero de ellos tiene que ver con la disponibilidad del juego. Se puede acceder a actividades de juego online a través del ordenador, el móvil o terminales instaladas en locales de distinta índole. Estos locales, además, han cambiado de apariencia y formato (de los antiguos bingos y casinos a las modernas casas de apuestas) y su presencia se ha disparado, especialmente en algunos barrios.

Publicidad dirigida a perfiles específicos


El segundo cambio se refiere a la publicidad del juego, que no solo está cada vez más presente en cualquier medio y horario, sino que también ha cambiado sus contenidos para orientarse a perfiles específicos.

Estos cambios han afectado a la forma de jugar. En primer lugar, se está produciendo una normalización del juego de azar como una mera actividad lúdica. La publicidad también tiende a acentuar el elemento social del juego y sus componentes competitivos. De ahí que, a pesar de que el juego pueda practicarse como actividad solitaria y en casa, los locales de juego sigan cumpliendo un papel importante como lugar donde grupos de jugadores –cada vez más jóvenes– se reúnen, y esos componentes cobran mayor importancia.

También están cambiando los motivos por los que se juega y los contenidos publicitarios son especialmente prolijos en tratar de moldear esos motivos. Algunos anuncios acentúan la excitación asociada a la incertidumbre o exageran las probabilidades de ganar o la relación entre estas y la habilidad (prácticamente inexistente en la mayor parte de los juegos).

Manipulaciones dirigidas a jóvenes y adolescentes


Dicha habilidad para ganar, a su vez, se vincula a la propia valía, la competencia y la inteligencia, vinculación que viene reforzada por modelos de éxito. De nuevo, todas estas manipulaciones son especialmente eficaces entre jóvenes y adolescentes, quienes se encuentran en una etapa de su desarrollo en la que son constitucionalmente más sensibles a este tipo de motivos y más propensos a asumir riesgos.

La regulación sobre juego se enfrenta, pues, a un reto complejo. Por una parte, debe atender a la evidencia sobre los efectos nocivos del prohibicionismo indiscriminado. Por otra, debe ser mucho más eficaz en la protección de los colectivos vulnerables, especialmente menores de edad y personas con un perfil de jugador de riesgo o exjugadores patológicos.

La protección de estos últimos, sobre la que existe una literatura amplia, requiere:

  • la eliminación del marketing directo al que frecuentemente se ven sometidos,
  • implementar políticas de autoexclusión con controles adecuados,
  • evitar el uso de señuelos (por ejemplo, alcohol barato) e
  • identificar y limitar las características estructurales de los dispositivos de juego que incrementan su potencial adictivo.

¿Por dónde pasa la protección de menores?


La protección de los menores, por su parte, pasa por reducir la exposición y la disponibilidad, así como eliminar la publicidad directa o indirectamente dirigida a ellos.

También es necesaria una revisión de los contenidos publicitarios, basada en la evidencia disponible, para evitar la información engañosa sobre las probabilidades de ganar u otras recompensas derivadas o la incitación al juego impulsivo.The Conversation

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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Vida y Ocio

Así benefician las relaciones sociales a las personas mayores

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El envejecimiento de la población constituye uno de los mayores retos del siglo XXI.

Vivir durante más tiempo es un indiscutible logro fruto del desarrollo de nuestra sociedad. España será el país más longevo del mundo para el año 2040, por delante de Japón. El porcentaje de europeos octogenarios se duplicará para el año 2080, constituyendo alrededor del 12% de la población.

Ante este escenario, la Unión Europea, en el Marco de Acción Europeo sobre Salud Mental y Bienestar, reconoce el derecho de las personas de edad avanzada a tener una vida plena y a su integración efectiva en la sociedad actual.

En esta misma línea, la Organización Mundial de la Salud recoge, en su Estrategia y Plan de Acción Mundial sobre el Envejecimiento y la Salud 2016-2020, la necesidad de la promoción del bienestar en las personas de mayor edad, la cual debe constituir un aspecto prioritario de la agenda social pública.

Funcionamiento social de los mayores


A lo largo del ciclo vital se producen diversos cambios en nuestras vidas (jubilación, limitaciones funcionales o pérdidas emocionales) que afectan a nuestras relaciones sociales y determinan nuestro funcionamiento social: las personas de edad avanzada suelen tener una menor frecuencia de contactos en comparación con personas de menor edad; el tamaño de su red social se reduce significativamente y la familia más cercana se convierte en la principal, y a veces única, fuente de apoyo.

Asimismo, se observa una tendencia creciente en el número de personas mayores de 80 años que viven solas en su hogar, particularmente en mujeres. En consecuencia, las personas de edad avanzada muestran un mayor riesgo de aislamiento social y soledad.

Este aislamiento social, entendido como una ausencia de relaciones sociales significativas y sostenidas en el tiempo, junto con un aumento de soledad no deseada, se han asociado en numerosos estudios con un peor estado de salud, depresión, deterioro cognitivo, e incluso una mayor probabilidad de muerte prematura.

En el lado opuesto, sabemos que las personas mayores se involucran en actividades formales (por ejemplo, voluntariado) y se comprometen con su comunidad (por ejemplo, a través de reuniones vecinales) en mayor medida que personas más jóvenes.

En esta etapa de la vida, las relaciones sociales predominan por su calidad más que por su cantidad y la reciprocidad adquiere un mayor valor.

“La soledad es lo peor”


María, 85 años, viuda, vive sola en una gran ciudad:

“Una de las cosas fundamentales es la socialización, poder comunicarte con otros. Lo de la soledad es lo peor [que te puede pasar]”.

María es una de las participantes del proyecto europeo EMMY, un estudio que ha explorado los aspectos que más influyen en el bienestar subjetivo de las personas de edad avanzada. A través de diversos grupos focales, más de un centenar de individuos mayores de 80 años, procedentes de España, Italia, Noruega y Finlandia discutieron sobre sus experiencias acerca del bienestar.

Los participantes lo tienen claro: las relaciones basadas en la confianza mutua, la pertenencia y las experiencias compartidas son claves para su bienestar.

Figura 1. La dimensión social en el bienestar subjetivo de las personas mayores

Imagen cedida por la autora.

Las interacciones con la familia más cercana son consideradas esenciales para el bienestar, puesto que generan sentimientos de aprecio, conexión y apoyo.

Durante esta etapa vital es también fundamental estar rodeado de amigos de confianza y compartir actividades con personas de su misma edad, particularmente ante la ausencia de vínculos familiares.

Calidad, mejor que cantidad


Asimismo, la participación social es determinante. Ser una persona socialmente comprometida y participar en la comunidad promueve el sentido de competencia y pertenencia al grupo, la comunicación y fomenta la autoestima. Este trabajo confirma que la calidad y la robustez de la red social son mucho más importantes para el bienestar que el tamaño y las interacciones sociales en personas de edad avanzada.

De acuerdo con la teoría de la selectividad emocional, los objetivos orientados al presente adquieren mayor valor cuando el tiempo se percibe como limitado. Así, a medida que envejecemos, las personas prestan más atención a la calidad emocional de los intercambios sociales y descartan aquellas relaciones que tienen menos probabilidades de ofrecer la reciprocidad esperada.

El desarrollo y la implementación de diferentes acciones que incluyan espacios accesibles para la participación en la comunidad y el mantenimiento de las relaciones sociales, especialmente en aquellos individuos con una red social limitada o que reporten sentimientos de soledad, pueden fomentar el bienestar entre la población de edad más avanzada.

Las actividades dirigidas al fomento de la participación en actividades sociales no solo facilitan el acceso a la red social, sino que impulsan el intercambio de conocimiento, mejoran nuestras habilidades lingüísticas y estimulan la plasticidad cerebral.The Conversation


Elvira Lara Pérez, Psicóloga. Investigadora postdoctoral, Universidad Autónoma de Madrid

This article is republished from The Conversation under a Creative Commons license. Read the original article.


 

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¿Por qué los gatos "amasan"?

Michel Nahas Miranda

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Michel Nahas Miranda

Es ya una convención general, los gatos amasan a su dueño cuando se sienten en confianza. Es una particular manera de demostrar amor, sin hablar de rasguños, más bien, golpecitos. Pero esto deriva de otro propósito.

Sylvia Arrau Barra, docente de Medicina Veterinaria de la Universidad del Pacífico, indica que no es sólo que se sientan cómodos, es algo instintivo, y lo hacen sobre una gran variedad de objetos blancos, como lo podrían ser prendas de ropa, cojines, camas, entre otros. Esto es un reflejo de tranquilidad, que se origina cuando son más pequeños. Sin embargo, tiene otro fin.

“Es una conducta que se genera cuando son lactantes, ya que al amasar las glándulas mamarias de su madre, estimulan la bajada de la leche al liberar más cantidad de una hormona llamada oxitocina, sus patitas hacen bajar más leche y eso queda en sus memorias como algo agradable. Es un gesto remanente de la infancia y es gratificante para él” Expresa la  farmacóloga veterinaria.

Añade también que esta conducta no se remite a un mero reflejo, también tiene una función de marcaje. Las feromonas que se desprenden de las almohadillas en las patas de los gatos sirven para impregnar de su olor al dueño.

Resultado de imagen para gif gato amasando

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