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Columna de Opinión

Más que ser mujer

Andrea Camargo, presidenta de la Fundación Mujeres, narra cómo su vida ha cambiado desde que presentó su candidatura como alcaldesa de Talca. "He recibido un sin número de insultos, menosprecios y ataques personales".

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Desde que hice pública mi intención de ser candidata a alcaldesa por Talca, he recibido un sin número de insultos, menosprecios y ataques personales. Pero los comentarios de apoyo a un proyecto de ciudad liderado por una mujer, y las ganas de participar de diversas personas que me lo han manifestado, me da una fuerza tremenda para seguir adelante. Lo que deja en un segundo plano todo tipo de descalificaciones.

Me ha sorprendido que en Talca aún se hable de que las mujeres somos la esposa de, la pareja de, la hija de, o la hermana de. Hoy nos valemos por nosotras mismas: nos ganamos la vida, somos profesionales y ocupamos cargos importantes en la sociedad. Sé que hoy estoy expuesta a la carnicería que significan las redes sociales, y a ser tema de opinión, pero así es esto, y estoy dispuesta a asumir el desafío.

Quiero decirles que mi único argumento no es ser mujer, como algunos han dicho. Soy abogada, madre, y siempre he trabajado y me he esforzado por salir adelante sola, desde mis tiempos de estudiante, como la mayoría de los chilenos.

Hoy quiero ser alcaldesa de Talca porque creo que es urgente transparentar el municipio en su 100%, donde toda persona pueda acceder a la información, por ejemplo, de gastos y dineros. Esto incluyendo a las corporaciones, como todo departamento. Terminemos con los operadores políticos, los sobresueldos de personal no calificado, y la sobredotación de trabajadores por cumplir con favores personales. Sé que puedo lograr hacer del municipio un lugar inclusivo, pero de verdad, donde haya participación real, fomentando el emprendimiento local y la innovación.

Es importante promover la inversión en los sectores más vulnerables, y no hablo solo de hacer plazas, mejorar la seguridad, las veredas o hacer talleres, labores que se deben hacer sí o sí. Hablo también de entregarle las herramientas y el conocimiento a la gente para que puedan buscar distintas opciones laborales. Además, facilitar el periplo de la formación en los estudiantes en la educación municipal para que puedan optar a mejores puntajes para acceder a las carreras que siempre han soñado.

Lo más probable es que estas propuestas sean criticadas con comentarios como “y por qué viene a hablar ahora”, “ésta le está haciendo caso a su pareja”, “ahora quiere ventilar los chanchullos”, y varias cosas por el estilo. Está bien, así es esto y seguiremos adelante, y vendrán muchas más propuestas.

No está demás decirles que fortaleceré el empoderamiento de las mujeres, mentiría si dijera lo contrario. Pero eso no significa hacer una casita de apoyo donde nos “regaloneen”. Lo que quiero lograr es que las mujeres sean las protagonistas del cambio, con responsabilidades en mis equipos y en un rol social estelar, entregándoles herramientas para que puedan desenvolverse en un mundo que sigue dejando día a día vestigios de discriminación con quienes queremos alzar la voz.

Andrea Camargo, presidenta “Fundación Mujeres”

Columna de Opinión

¿Deberíamos convertir el desierto del Sahara en una inmensa planta solar?

El inmenso desierto del Sahara podría producir más de siete veces las necesidades de electricidad de Europa, con casi ninguna emisión de carbono.

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Siempre que visito el Sáhara me sorprende lo soleado y caluroso que es, y lo despejado que puede llegar a estar el cielo. Aparte de unos pocos oasis, hay poca vegetación, y la mayor parte del desierto más grande del mundo está cubierta de rocas, arena y dunas. El sol saharaui es bastante intenso para proveer a la Tierra de una energía solar considerable.

Las estadísticas son sorprendentes. Si el desierto fuera un país, podría ser el quinto más grande en el mundo -es más grande que Brasil y ligeramente más pequeño que China y los Estados Unidos.

Según estimaciones de la NASA, cada metro cuadrado recibe entre 2.000 y 3.000 kilovatios/hora de energía solar al año. Dado que el Sáhara tiene una superficie de alrededor de 9 millones de km², esto significa que la energía total disponible –es decir, si cada centímetro del desierto absorbiera cada gota de energía solar– es de más de 22.000 millones de gigavatios hora (GwH) al año.

Se trata de una cifra que requiere contexto: significa que un hipotético parque solar que cubriera el desierto entero produciría 2.000 veces más energía que las centrales más grandes del mundo, que tan solo generan 100.000 GWh al año. De hecho, la producción sería equivalente a más de 36.000 millones de barriles de petróleo al día, es decir, alrededor de cinco barriles por persona al día. En este supuesto, el Sáhara podría producir potencialmente más de siete veces las necesidades de electricidad de Europa, con casi ninguna emisión de carbono.

Irradiación horizontal global, una medida de la cantidad de energía solar recibida por año.Global Solar Atlas / World Bank

Además, el Sáhara también tiene la ventaja de estar muy cerca de Europa. La distancia más corta entre el norte de África y Europa es de sólo 15 km en el estrecho de Gibraltar. Pero, incluso si la distancia fuera mayor, a través de la parte más ancha del Mediterráneo, también sería posible transportar energía. Después de todo, el cable submarino más grande del mundo recorre cerca de 600 km entre Noruega y los Países Bajos.

Durante la última década, los científicos (incluidos mis compañeros y yo) hemos investigado cómo la energía solar del desierto podría satisfacer la creciente demanda local de energía, y finalmente, abastecer a Europa también, y cómo podría funcionar en la práctica. Y estas ideas académicas se han materializado en planes rigurosos.

El principal intento fue Desertec, un proyecto anunciado en 2009 que rápidamente adquirió una cantidad significativa de fondos de varios bancos y empresas de energía antes de colapsar cuando la mayoría de los inversores se retiraron cinco años más tarde, alegando altos costes. Estos proyectos se encuentran retenidos por una serie de factores políticos, comerciales y sociales, incluida la falta de un desarrollo en la región.

El planeta Tatooine de La Guerra de las Galaxias fue filmado en el sur de Túnez.Amin Al-Habaibeh, Author provided

Entre las propuestas más recientes se encuentran el proyecto TuNur en Túnez, cuyo objetivo es suministrar energía a más de 2 millones de hogares europeos, o la central solar Noor Complex en Marruecos, que también pretende exportar energía a Europa.

En estos momentos existen dos tecnologías concretas para la generación de electricidad solar en este contexto: la energía solar por concentración (CSP) y los paneles solares fotovoltaicos convencionales. Cada uno tiene sus ventajas y desventajas.

Solar concentrada


La energía solar concentrada utiliza lentes o espejos para enfocar la energía del sol en un solo punto, que se vuelve muy caliente. Este calor genera electricidad a través de turbinas de vapor convencionales. Algunos sistemas utilizan sal fundida para almacenar energía, lo que permite que también se produzca electricidad por la noche.

Planta solar de concentración cerca de Sevilla, España. Los espejos enfocan la energía del sol hacia la torre del centro.Novikov Aleksey / shutterstock

La CSP parece ser la más adecuada para el Sáhara debido al sol directo, la falta de nubes y las altas temperaturas, lo que la hace mucho más eficiente. Sin embargo, las lentes y los espejos podrían quedar cubiertos por las tormentas de arena, y la turbina y los sistemas de calefacción de vapor siguen siendo tecnologías complejas. Pero el inconveniente más importante de esta tecnología es que haría uso de unos recursos hidráulicos que en el desierto resultan escasos.

Solar fotovoltaica


Los paneles solares fotovoltaicos, en cambio, convierten la energía del sol en electricidad utilizando directamente semiconductores. Es el tipo más común de energía solar, ya que puede conectarse a la red eléctrica o distribuirse para su uso a pequeña escala en edificios individuales. Además, proporciona un rendimiento razonable cuando el cielo está nublado.

Pero una de sus desventajas es que cuando los paneles se calientan demasiado su eficiencia disminuye. Esto no es recomendable en una parte del mundo donde las temperaturas estivales pueden superar fácilmente los 45°C a la sombra. Hay que tener en cuenta que la demanda de energía para el aire acondicionado es mayor durante las horas más calurosas del día. Otro problema es que las tormentas de arena podrían cubrir los paneles, reduciendo aún más su eficiencia.

Ambas tecnologías necesitan determinada cantidad de agua para limpiar los espejos y los paneles, lo que hace que el agua sea un factor importante a tener en cuenta. La mayoría de los investigadores sugiere integrar las dos tecnologías y desarrollar un sistema híbrido.

Una pequeña parte del Sáhara podría producir tanta energía como la que produce actualmente todo el continente africano. A medida que la tecnología solar vaya mejorando, la producción será más barata y eficiente. El Sahara puede ser inhóspito para la mayoría de las plantas y animales, pero podría producir energía sostenible para mantener vivo todo el norte de África y más allá.


Artículo traducido con la colaboración de Casa África por Daniela Magdaleno y Eduardo Puche.The Conversation


Amin Al-Habaibeh, Professor of Intelligent Engineering Systems, Nottingham Trent University

This article is republished from The Conversation under a Creative Commons license. Read the original article.

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Columna de Opinión

Opinión: La utilidad del voto en blanco

A pesar de que no favorece en principio a ningún partido, se considera válido. Y los votos válidos sirven para determinar el umbral mínimo de votos que ha de conseguir un partido para entrar en el reparto de escaños. En el caso de las elecciones generales, el 3%.

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En época de elecciones se insiste mucho en la utilidad del voto. Los candidatos de los partidos políticos importantes apelan al denominado “voto útil” para atraer el voto de los indecisos. Justifican sus argumentos indicando que es bueno que el voto que se emite, o bien se sume a la mayoría o bien limite la capacidad del partido que va a ganar haciendo que la oposición sea más fuerte.

Dentro de las opciones de voto que se presentan en España, aparte de los diferentes partidos que participan con sus listas cerradas, existen tres posibilidades: emitir un voto nulo, votar en blanco o, simplemente, no asistir a votar, en cuyo caso aumenta el porcentaje de abstención.

Abstención


El porcentaje medio de abstención en las elecciones generales al Congreso en España se sitúa en el 27,4% (línea horizontal en la Figura 1). Sin embargo, la tendencia que muestra dicho porcentaje es creciente desde 2004, y en los tres últimos comicios ha superado el 30%, llegando en 2016 al 33,5%, la cifra más alta de abstención en nuestro período de democracia actual.

Figura 1.
Elaboración propia a partir de Las Elecciones Generales en España 1977-2016

Nulo


El voto nulo es aquel que se deposita en la urna con alguna incorrección. Puede incluirse una papeleta que no es oficial o que se ha modificado de alguna manera, con alguna tachadura o inscripción no permitida. También son nulos los votos en los que hay dos papeletas de diferente partido. Sin embargo, un sobre que contenga más de una papeleta del mismo partido se considera válido y ese voto se asigna a dicho partido.

En España el porcentaje medio de votos nulos es del 1,05% (línea horizontal en la Figura 2). Lo importante del voto nulo es que no se tiene en cuenta a la hora de realizar los recuentos. Un voto nulo es un voto inútil, en el sentido de que no tiene ninguna importancia a la hora de asignar cada escaño a un partido.

Figura 2.Elaboración propia a partir de Las Elecciones Generales en España 1977-2016

Blanco


Se considera voto en blanco al que se emite de tal manera que el sobre que se deposita en la urna está vacío. En las elecciones generales al Congreso en España, el voto en blanco ha representado un promedio de 0,86% de los votos emitidos (línea horizontal en la Figura 3). Durante el período entre 1996 y 2011 se observaron altos índices de voto en blanco (llegando al 1,58% en 2000 y 2004), aunque en los dos últimos comicios este porcentaje se ha situado en torno al 0,75%.

Figura 3.Elaboración propia a partir de Las Elecciones Generales en España 1977-2016

Figura 3.Elaboración propia a partir de Las Elecciones Generales en España 1977-2016

A pesar de que el voto en blanco no favorece en principio a ningún partido, se considera como un voto válido.

La importancia de los votos válidos es que sirven para determinar el umbral mínimo de votos que ha de conseguir un partido para entrar en el reparto de escaños. En el caso de las elecciones generales al Congreso, este umbral es del 3%.

El 3% de votos


Si en una población aumenta el voto en blanco, esto hace que los partidos menos votados tengan más dificultad en alcanzar el 3% de votos necesarios para entrar en el reparto de escaños. Veamos varios ejemplos:

  • Consideremos una población de 1.000 personas, con un porcentaje del 20% de abstención y un 2% de voto en blanco. Eso quiere decir que hay 800 votos válidos, y que por tanto el número mínimo de votos que tiene que obtener un partido para participar en el reparto de escaños es de 24.
  • Supongamos, en primer lugar, que la mitad de los que se abstienen deciden votar en blanco, y se mantiene el mismo porcentaje de voto en blanco. Entonces habría 900 votos válidos y sería 27 el número mínimo de votos para poder optar a tener representación en la cámara. Los partidos minoritarios necesitarían más votos para entrar en el reparto de escaños.
  • Supongamos, en segundo lugar, que la abstención vuelve a ser del 20% pero que, en este caso, el voto en blanco llega al 10%. Entonces habría de nuevo 800 votos válidos, y el número de votos para participar en el reparto de escaños sería, de nuevo, de 24. La diferencia, en este supuesto, es que ahora sólo se han emitido 700 votos entre las diferentes candidaturas. Esto dificulta el acceso al reparto de escaños a los partidos minoritarios.

Como se puede apreciar, si el voto en blanco procede de los abstencionistas puede ser útil para aumentar el número de votos necesarios para entrar en el reparto de escaños, lo cual perjudica a los partidos minoritarios. Por otra parte, si el voto en blanco procede de los votantes habituales, sirve también para reducir las opciones de entrar en la cámara a los partidos que menos votos reciben.The Conversation


Luis Felipe Rivera Galicia, Profesor Titular de Universidad. Métodos Cuantitativos para la Economía y la Empresa, Universidad de Alcalá

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.


 

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Columna de Opinión

¿Cuánto vale nuestro voto?

El código postal es importante en las elecciones. De dónde vivamos y si está o no muy poblada nuestra provincia depende el valor de nuestro voto a la hora de elegir a los diputados del Congreso.

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Los ciudadanos de España con derecho a voto están llamados a las urnas en los numerosos procesos electorales que se celebrarán durante las próximas semanas. La primera cita en el calendario es el día 28 de abril, día en que se celebran las elecciones a Cortes Generales y Valencianas. Apenas un mes más tarde, el 26 de mayo, tendrá lugar el gran día de la participación ciudadana, con elecciones locales, autonómicas y europeas.

En las elecciones municipales se elegirá a los concejales de los 8.124 municipios de España.

En las elecciones autonómicas serán elegidos los parlamentarios de todas las Comunidades Autónomas, exceptuando Andalucía, Cataluña, Galicia, Comunidad Valenciana y el País Vasco, además de en las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

Por último, en las elecciones europeas se designará a los 54 diputados españoles de la Eurocámara. Hacía 20 años que no coincidían las elecciones municipales y las europeas. Estas últimas se celebran cada 5 años, mientras que las municipales tienen una periodicidad cuatrienal.

Legislación electoral


Todos los procesos electorales están regulados en nuestro país por la Constitución Española y por la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), así como leyes específicas en las diferentes comunidades autónomas.

El objetivo es el mismo en todos ellos: elegir a los representantes para cada administración. Sin embargo, el voto que emiten los ciudadanos no tiene el mismo valor según los comicios.

El verdadero valor de nuestro voto lo determinan, por un lado, el número de representantes que conforman cada institución y, por otro lado, la forma de elegirlos. En el caso del Congreso, los diputados se eligen a través de circunscripciones provinciales.

Según la LOREG, cada provincia es representada por un mínimo de dos diputados, salvo las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, que cuentan con un diputado cada una. De esta forma se reparten 102 diputados. El resto, hasta 350, se asignan de forma proporcional a la población de derecho de la provincia. Concretamente, según la reciente convocatoria de elecciones a Cortes Generales, Madrid es la provincia con más diputados (37), mientras que Soria cuenta únicamente con 2. Esta forma de distribuir los escaños garantiza la representatividad de los territorios de menor población.

Reparto de escaños


Para repartir los escaños en cada provincia, en primer lugar se elimina a aquellos partidos que no hayan superado el 3% de los votos. En segundo lugar, la distribución de escaños entre los partidos políticos no se hace de forma proporcional, sino aplicando un sistema ideado en 1878 por Victor D’Hont, matemático y abogado belga que trabajó como profesor en la Universidad de Gante.

Este sistema es adoptado por un gran número de países (por ejemplo, Portugal, Países Bajos, Austria o Bélgica), aunque existen algunas otras alternativas, como los métodos Sainte-Laguë o Sainte-Laguë modificado y otros basados en cuotas de representación proporcional.

Según lo expuesto, la cuestión es: ¿vale lo mismo el voto de los ciudadanos de diferentes provincias al elegir sus representantes en el Congreso?

La respuesta es que no, porque en cada provincia el número de votos necesarios para elegir a cada diputado es diferente. Por especificar los casos extremos, en 2016 fueron necesarios 96.272 votos por escaño en Madrid, mientras que en Soria se necesitaron solo 24.809 votos.

En resumen, según dónde vivamos y cómo de poblada esté nuestra provincia, así será el valor de nuestro voto a la hora de elegir los diputados del Congreso.

En las elecciones autonómicas la situación es diversa: puede haber circunscripciones electorales (como en el caso de las elecciones en Cataluña o Castilla-La Mancha, en el que las provincias tienen una determinada representación en el Parlamento autonómico) o no (como ocurre en el caso de comunidades uniprovinciales).

Las elecciones europeas y municipales son diferentes, ya que la circunscripción es única. En estos casos no es necesario garantizar la presencia de ningún ‘subterritorio’. Eso hace que los resultados de aplicar el método de D'Hont en estos comicios sean similares a los obtenidos en un sistema de proporcionalidad directa.

Digamos, por tanto, que el lema ‘un ciudadano un voto’ casi se cumple en las elecciones municipales y europeas. Pero solo casi porque, en cualquier caso, una vez que se han producido las votaciones, no existe una forma de reparto totalmente justa.

Un sistema injusto


Como se ha podido comprobar, la injusticia en el reparto de los escaños se debería más al hecho de la división en circunscripciones y la asignación de escaños en cada una que al propio método de reparto elegido. En este sentido, si el reparto de diputados asignado a cada una de las circunscripciones se hiciera de forma proporcional, entonces el valor del voto sería más equitativo en las diferentes provincias, pero las provincias más despobladas no tendrían apenas representación parlamentaria.

Cada vez que se celebran elecciones en España se aviva la polémica sobre si hay o no que reformar nuestra normativa electoral. Sin embargo, esta polémica desaparece al constituirse los nuevos parlamentos que emanan de las urnas. No obstante, es importante que al emitir el voto –un derecho y un deber ciudadanos- seamos conscientes de su verdadero valor, que es muy elevado.The Conversation


Luis Felipe Rivera Galicia, Profesor Titular de Universidad. Métodos Cuantitativos para la Economía y la Empresa, Universidad de Alcalá

This article is republished from The Conversation under a Creative Commons license. Read the original article.


 

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