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Columna de Opinión

La ilegitimidad del 80

Javier Negrete Yáñez

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En 1980 se hizo un plebiscito bajo el mandato de Augusto Pinochet Ugarte, para el establecimiento de una nueva Constitución más adecuada para el momento del país, muchas personas quedaron disconformes con esta nueva carta fundamental, ya que el proceso para decidir su creación fue inapropiado y poco claro, por lo que adquirió muchos detractores, sobre todo por una época en la cual habían muchas violaciones de derechos humanos, pero también hay mucha gente conforme con este documento, ya sea porque están de acuerdo con lo que se determinó, o bien, por las reformas que se le  ha estado haciendo  a lo largo de los años, adaptándola a tiempos más actuales.

Los juristas en ese tiempo mandaron los puntos y como harían la constitución, Pinochet fue a la junta y mencionó estar de acuerdo con la carta fundamental, pero ese no fue el caso, ya que la diferencia fue en temas de valores entre Jaime Guzmán y Jorge Ovalle, sobre todo por temas religiosos en la constitución, uno de estos se relacionaba a un tema muy importante hoy en día, el cual era el aborto.

En el transcurso de los días la comisión acordó una norma, la cual proscribía sobre la doctrina comunista, en esta se declaraba ilegal cualquier doctrina que promoviera la lucha de clases.

La constitución tenía como objetivo la legitimidad, pero para su plebiscito, tuvo todo menos esto, ya que no existía una oposición para la carta fundamental y menos en contra del gobierno de Pinochet.

El actual sistema no era lo suficiente claro para la elección del presidente de la República, pero igualmente Pinochet optó por la vía de la mayoría, en donde se elegía entre “SI” para que Augusto sea presidente por ocho años y la constitución también fuera valida, versus un “No” el cual anulaba todo lo dicho anteriormente. Con un 67.06 % de los votos, el “Si” obtuvo la victoria.

En 1988 se realizó una nueva elección, pero a diferencia de la primera, ahora si existió una oposición y además esta tenía publicidad con la cual la gente se sentía representada. Después de 16 años la dictadura se acabó, ya que el “No” triunfó con más del 55% de los votos. Gracias a este suceso se hizo la primera reforma a la constitución de 1980, en donde se especifica el término de la facultad presidencial de exiliar y de disolver la cámara de diputados, también se eliminó la prohibición de partidos marxistas, pero lo más importante es que en esta reforma empieza el sistema binominal en Chile, el cual era el gran legado de la dictadura en la constitución, legado que mucha gente quería cambiar, ya que según estas, no habría una democracia plena con esta forma de elegir mandatarios.

La segunda reforma fue bajo el gobierno de Ricardo Lagos, en este mandato aún existían los enclaves autoritarios de la constitución, donde existía un consejo de seguridad nacional con muchas facultades e integrado por ocho personas, estos eran los comandantes en jefe de las fuerzas armadas y de orden. El gran cambio vino mientras transcurría el tiempo de Lagos en la moneda, en donde se redujo el periodo presidencial de seis a cuatro años, se bajaron las exigencias de edad para ser presidente y parlamentario, también se podrán remover los comandantes en jefes del ejército, pero lo que llamo la atención en estos 54 cambios, fue la eliminación de senadores designados y vitalicios.

Una de las grandes deudas de este gobierno, fue que no se pudo cambiar el sistema binominal, pero lo que se hizo fue que este sistema se desvinculó de la constitución y se transformó en ley, la cual se podría sacar con un quorum totalmente abordable. Cambiar este sistema era un gran conflicto, ya que según la gente, este era el principal legado de la dictadura.

Este proceso electoral denominado binominal, finalmente cambió en el segundo gobierno de Michelle Bachelet, pero aún así, las personas siguen discutiéndose si esta constitución es legitima o no, ya que estas dicen que la constitución por más cambios que se le apliquen, seguirá teniendo una base sin democracia, la cual fue escrita bajo cuatro paredes, donde no hubo claridad ni representatividad en su creación. Por ende, la constitución es ilegítima, por los motivos planteados anteriormente y además porque en su proceso de creación no hubo un sistema democrático en el cual se le preguntara a la gente, si es que estaba de acuerdo o no con la nueva carta gubernamental que los regiría, además fue escrita en manera de beneficiar a la dictadura y creada en un periodo que tenía de todo menos representatividad.

Se aclara que la constitución ha tenido cambios en beneficio a los tiempos que vive nuestro país, pero aún así esta sigue teniendo la mala base de que fue escrita en dictadura, y los acólitos que la escribieron aún tienen el suficiente poder como para impedir que esta cambie, es decir, parte de la derecha de nuestro país, en especial los integrantes con mayor edad en el poder, no sedaran fácilmente al cambio, por ende, habrá que esperar a que las generaciones nuevas de políticos, puedan generar y redactar, una constitución legitima, en la cual la gente se sienta representada y además con la conciencia limpia de poder decir, que ellos aceptaron ser regidos por esta nueva carta fundamental.

Javier Negrete Yáñez


 

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