fbpx
Connect with us

Ciencia

¿Por qué no se aplican más impuestos para reducir emisiones?

Los modelos teóricos sugieren que los impuestos permiten reducir las emisiones de CO₂ y otros contaminantes atmosféricos. Su aplicación en la práctica es, sin embargo, mucho más compleja.

Tonktiti/Shutterstock
Avatar

Publicado

el

En el recientemente publicado anteproyecto de ley sobre cambio climático y transición energética se echa de menos la referencia a la fiscalidad como instrumento para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en España. Esto contrasta con la demanda masiva de los economistas norteamericanos (sí, el país de Trump) para utilizar impuestos al CO₂ como arma fundamental para reducir emisiones y con estudios realizados en nuestro país que demuestran que la fiscalidad sí puede contribuir a la estrategia de descarbonización.

Aunque las ciudades pueden aplicar sus propias medidas —Londres y Oslo han impuesto un peaje de entrada en algunas zonas—, resulta más equitativo que los impuestos de este tipo se establezcan a nivel estatal. En casi todos los países de Europa los impuestos al CO₂ o a los combustibles son mayores que en España, donde solo pagan un gravamen por el CO₂ los sectores industriales (aunque el impuesto de matriculación incluye una penalización por emisiones de CO₂, nadie la paga ya).

Fiscalidad en euros por pasajero y kilómetro sobre el diesel y la gasolina en los países europeos en 2012.
A. Danesin, P. Linares.

Recientemente, en el Instituto de Investigación Tecnológica de la Universidad Pontificia Comillas, en colaboración con la consultora David Robinson & Associates, y financiados por distintas empresas e instituciones, hemos estudiado el papel que pueden jugar los impuestos en la transición energético-climática en nuestro país. Para ello, utilizamos los resultados de dos modelos:

La conclusión de nuestros estudios es coherente con la teoría: los impuestos permiten reducir las emisiones de CO₂ y otros contaminantes atmosféricos y lanzar las señales adecuadas a los agentes económicos (hogares y empresas). Sin embargo, la realidad es algo más compleja.

Sube el precio, consumimos igual

La efectividad de los impuestos es limitada a corto plazo, debido a la baja elasticidad de las demandas energéticas. Es decir, cuando sube el precio de los combustibles, su demanda se reduce, pero solo en la medida en la que pueden encontrarse alternativas, que son escasas a corto plazo. No podríamos, por ejemplo, cambiar de un día para otro nuestro vehículo ni nuestra caldera.

Este efecto se refuerza, además, por el hecho de que el gasto energético no es una parte importante del presupuesto de muchas familias y empresas y, por tanto, sus comportamientos no cambian demasiado ante una variación en el precio.

En este contexto de bajas posibilidades de cambio, los impuestos pueden suponer una reducción importante del bienestar, al afectar a la renta de las familias o aumentar los costes productivos de las empresas. Esto es especialmente relevante, en el caso español, en el sector del transporte, por el gran peso relativo que tiene en nuestra economía. Nuestras simulaciones muestran que cualquier aumento de impuestos en el transporte se traduce, a corto plazo, en una reducción del PIB por el menor consumo de las familias y los mayores costes para las empresas.

Consumo de energía y emisiones de dióxido de carbono en varias ciudades españolas en 2012.
A. Danesin, P. Linares

En el caso de las ciudades, esto depende mucho de la disponibilidad de alternativas como el transporte público u otras formas de movilidad. De nuevo, nuestro análisis sobre distintas ciudades muestra claramente este efecto, que puede explicar el movimiento de los chalecos amarillos en Francia.

Esta iniciativa social no surge en París, donde hay numerosas posibilidades para no utilizar el vehículo privado (y por tanto donde el impacto sobre el bienestar es menor), sino en la periferia, donde no hay alternativas realistas para dejar de consumir energía. La falta de alternativas se traduce en una reducción del bienestar para los ciudadanos (al tener que pagar más por hacer lo mismo) y empresas y también en la imposibilidad de disminuir las emisiones.

En casi todos los países de Europa los impuestos al CO₂ o a los combustibles son mayores que en España, donde solo pagan los sectores industriales.
Paolo Bona / Shutterstock

Una forma de minimizar estos aspectos negativos es generar alternativas como el transporte público o cambiar los equipos que consumen energía por otros más eficientes. De este modo, puede ser más efectivo, y menos dañino para las familias, llevar los impuestos del consumo a la compra de equipos (calderas, aires acondicionados, etc.) o vehículos, dando tiempo así a los consumidores a adaptarse a las nuevas circunstancias. Esto precisamente se planteaba en el conocido como Informe Lagares sobre reformas fiscales en España.

Sin embargo, esto da origen a otra preocupación: el efecto desigual que el mayor coste de las compras puede producir en las familias. Para aquellas con renta baja, los impuestos, ya sean al consumo o a la compra de equipos, son un castigo sin ninguna reducción de emisiones, ya que no tienen posibilidad de cambiar sus comportamientos. Parece pues conveniente ayudar a estas familias en la compra de los equipos eficientes, no sólo por justicia social, sino para hacer más efectiva la reducción de emisiones. Estas subvenciones podrían financiarse, al menos en parte, con los impuestos a las emisiones.

Ahora bien, hay que prestar atención al diseño de estas ayudas: deben estar específicamente dirigidas a los que las necesitan, si no, solo estaremos dilapidando el dinero, ya que las aprovecharán aquellos que iban a hacer la compra en cualquier caso (el conocido como efecto polizón o free-riding).

Finalmente, hay que tener en cuenta que existen otros instrumentos disponibles, como las prohibiciones (como Madrid Central) y los estándares (como los establecidos por las normativas europeas de emisiones para vehículos). Las limitaciones de la fiscalidad, a pesar de su gran eficiencia teórica, hacen que no podamos olvidar estas otras posibilidades, sobre todo a la vista del esfuerzo de reducción de emisiones necesario para cumplir con nuestras obligaciones internacionales, para proteger nuestra salud y para garantizar un planeta viable para las futuras generaciones.The Conversation


Pedro Linares, Profesor, Universidad Pontificia Comillas

This article is republished from The Conversation under a Creative Commons license. Read the original article.


Seguir leyendo
Advertisement

Ciencia

Utalca Y FACh analizan los alcances del nuevo satélite que reemplazará al Fasat-Charlie

Avatar

Publicado

el

Por

Representantes del Grupo de Operaciones Espaciales de la Fuerza Aérea de Chile visitaron el Centro Geomática de la Universidad de Talca para dictar una conferencia sobre el Sistema Satelital de Observación Terrestre (SSOT) que pondrá en órbita un nuevo satélite que reemplazará al Fasat-Charlie que ya cumplió su vida útil en el espacio.


Según el anuncio presidencial, el nuevo programa satelital, que comprende la adquisición y puesta en marcha de un moderno satélite, el cual será denominado FASAT-Delta, estará al servicio de las Fuerzas Armadas, el Estado y la sociedad civil.

“Este es un avance tecnológico muy importante porque con estas nuevas imágenes, de mayor calidad y precisión, se puede trabajar de mejor forma en lo que es la planificación y el ordenamiento territorial, forestal, la planificación urbana, la geológica, la agricultura de precisión, entre otros y para los que realizamos investigaciones son esenciales estas imágenes”, manifestó Carlos Mena Frau, director del Centro de Geomática de la Facultad de Ciencias Forestales de la UTALCA.

Agregó que “nuestra Universidad lleva años de relación y trabajo conjunto con la Fuerza Aérea, por lo mismo, se realizó esta conferencia en la Universidad para explicar los alcances de estas nuevas tecnologías. Se facilitarán las imágenes a la academia para hacer cualquier estudio e investigación científica de utilidad para la confección de políticas públicas, además de facilitar y apoyar nuevos proyectos de estudiantes de pregrado y post grado”.

Junto con el nuevo satélite, el programa espacial contempla una “constelación satelital” que permitirá obtener información de las emergencias, pero también abrirá las posibilidades para perfeccionar la industria chilena en la construcción de nano y microsatélites. “Permitirá que Chile se incorpore a construir pequeños satélites y desde las universidades, la idea es aprender e incorporarse a esta industria”, señaló el decano Carlos Mena.

Se espera que este nuevo satélite orbite la Tierra el año 2020 y debería cumplir funciones de observación en beneficio del área forestal, agrícola, silvicultura, vigilancia de fronteras, evaluación de catástrofes,  los incendios forestales, cambio climático, entre otros.

Seguir leyendo

Ciencia

Hay que detener el avance de la peste porcina africana

Avatar

Publicado

el

Cuando hablamos de peste porcina africana en España rememoramos situaciones de un pasado no tan lejano en el que nuestro país sufrió las consecuencias sanitarias y económicas por una enfermedad que desde 1960 afectó duramente a las poblaciones de cerdos y jabalíes durante más de tres décadas. En la actualidad el virus se ha propagado a países de Europa oriental y el brote en el sudeste asiático, que afecta a China, como el mayor productor mundial de carne de cerdo, es uno de los mayores que jamás haya existido.

Las implicaciones económicas por la enfermedad en la industria del cerdo en un mundo globalizado y la falta de una gestión coordinada de la fauna silvestre, con el aumento de poblaciones de jabalíes en su entorno natural, aconsejan afrontar el problema de forma global. Y ante todo, con soluciones basadas en las evidencias científicas, como proponemos un total de 25 científicos europeos en un manifiesto publicado en la revista Science.

Mapa de la peste porcina africana

Existe un clamor creciente en el mundo científico sobre que algo falla con la toma de decisiones sobre la fauna silvestre. La difusión del virus de la peste porcina africana (PPA) a través del jabalí en Europa evidencia la falta de una estrategia coordinada de gestión de la fauna, y por tanto la incapacidad de abordar preventivamente los conflictos asociados a unas poblaciones crecientes.

Conflictos entre humanos y animales


Europa ha experimentado profundos cambios socioeconómicos y ecológicos durante el último siglo, lo que ha llevado a una fuerte disminución de las tierras agrícolas -mientras se incrementó la disponibilidad de algunos cultivos “preferidos” por la fauna, como el maíz-, el aumento de las zonas forestales y las tierras en barbecho.

La fauna, en su mayoría mamíferos grandes, ha reaccionado a estos cambios expandiendo su rango y su número. Esto ha resultado en un aumento constante de los conflictos entre humanos y fauna. Los servicios nacionales y regionales de Medio Ambiente silvestre se han visto envueltos en conflictos sociales y políticos con organizaciones conservacionistas, propietarios de tierras rurales, usuarios del campo (agricultores, cazadores) y científicos en los últimos años.

Cabe mencionar algunos temas como el control de depredadores, la gestión de daños a la agricultura por la fauna, los accidentes de tráfico asociados a la fauna, o el control de enfermedades, algunas de las cuales afectan a las personas.

El caso del jabalí


Esto ha sido especialmente evidente en el caso del jabalí, una especie omnipresente, ahora fácil de observar incluso en áreas urbanas y de cultivo ampliamente humanizadas. Cuando la PPA llegó a Europa de nuevo en 2007, nadie pudo pronosticar la propagación posterior en todo el continente a través de jabalíes, cerdos domésticos y actividades humanas.

La progresión de la PPA desde el Este europeo y el reciente brote entre jabalíes en Bélgica han suscitado aún más preocupaciones, especialmente en países productores de carne de porcino, como Alemania y España. Su presencia en estas naciones derrumbaría este sector ante la imposibilidad de continuar con las exportaciones.

Ante este escenario, la histórica incomunicación entre los científicos y los responsables de la política de fauna silvestre en Europa ha derivado en la ausencia casi total de medidas para prevenir los conflictos con la fauna silvestre. Esta falta de perspectiva internacional, junto con las múltiples facetas de los riesgos asociados con el jabalí (sanitario, social y económico), plantea un escenario perfecto para la propagación del virus. Sin embargo, este caso es solo la punta de lanza de todos los conflictos relacionados con la fauna silvestre, que emergen de las mismas raíces en toda Europa.

Se necesitan soluciones coordinadas


Las soluciones duraderas requieren que las agencias nacionales y regionales aborden las verdaderas causas de estos problemas a largo plazo, que son globales, y no solo se centren en respuestas de emergencia. Los científicos debemos ser claros: la mitigación de los riesgos y conflictos de la fauna silvestre a través de estrategias sostenibles eficientes requiere que en la ciencia se materialice una estrategia de política de la fauna silvestre europea.

El control poblacional del jabalí para reducir el riesgo de difusión de la PPA tiene base científica. Sin embargo, no debemos olvidar los principios básicos de la gestión moderna de la vida silvestre para desarrollar estrategias adaptativas y prevenir las consecuencias inciertas. La gestión reactiva suele ser inadecuada por definición. Este enfoque moderno incluye la dimensión humana, que a menudo se ignora.

El jabalí, una especie omnipresente, fácil de observar incluso en áreas urbanas y de cultivo ampliamente humanizadas. WildMedia / Shutterstock

Primero, la evaluación de los diversos impactos de los manejos requiere el estudio y la aplicación de los conocimientos disponibles sobre la dinámica de las poblaciones silvestres (especialmente complicado en el caso del jabalí), su comportamiento y estado sanitario en diferentes condiciones de hábitat, epidemiológicas y de gestión. Los países europeos carecen de sistemas adecuados de monitoreo de las población silvestres.

El proyecto ENETWILD, una iniciativa reciente financiada por la EFSA (el organismo que vela por nuestra seguridad alimentaria), ha demostrado que Europa está lejos de tener una recopilación armonizada de datos sobre la población de fauna silvestre, especialmente para mamíferos, como el jabalí.

No hay fronteras


Otras agencias europeas (Medio Ambiente y Agricultura) deberían dar un paso adelante en la promoción de una estrategia europea de gestión de la vida silvestre transfronteriza, basada en la ciencia, el conocimiento de las poblaciones silvestres, para hacer frente a los conflictos entre seres humanos y la vida silvestre.

En segundo lugar, seamos conscientes de que los procesos ecológicos no están limitados por fronteras, y los principales factores, como la alimentación y el cambio en el uso del suelo, están operando a gran escala.

No se trata de hacer crítica sin ofrecer alternativas. Para integrar los nuevos contextos biológicos y socioeconómicos, la ciencia apoya la aplicación de un modelo europeo para el que necesitamos estrategias de gestión acordadas y coordinadas, responsabilidad de gestión de la fauna aceptada y compartida, financiación europea de estudios sobre la ecología, sanidad y manejo de la fauna sobre la base de prioridades acordadas.

Esto requiere intensificar la cooperación internacional involucrando tanto a los investigadores como a los responsables políticos, ¡lo cual a veces no ocurre ni siquiera a nivel nacional!

Virus de la peste porcina africana. Wikimedia Commons / Agricultural Research Service - United States Department of Agriculture

Se necesita compartir lo que funciona, dónde y por qué. Esto debería responder preguntas tales como qué modelos de manejo de la especies han tenido éxito ecológico, económico y social, si las poblaciones son estables y qué rango de densidades son aceptables en diferentes situaciones, cómo impulsar el manejo sostenible para estabilizar las poblaciones, y qué estructuras de toma de decisiones coordinadas sobre la fauna son necesarias a escala europea.

En resumen, las políticas actuales no pueden tener éxito si la administración no se basa en la mejor evidencia científica a nivel europeo. No hay otra forma, los científicos deben ser parte de la solución junto con otros legisladores y ejecutivos de la fauna en Europa. Debemos educarlos, así como al público, sobre las mejores prácticas posibles basadas en la evidencia científica.

Aprovechemos la oportunidad que el contexto de la crisis de la PPA nos brinda para fortalecer una política europea de gestión de la fauna silvestre basada en la ciencia.

Solo la ciencia tiene la clave para paliar los conflictos entre los diferentes estamentos involucrados y afectados por el manejo de la fauna silvestre.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Seguir leyendo

Ciencia

Si viaja a Titán, deje el paraguas y llévese un buen abrigo

Avatar

Publicado

el

Titán, el mayor satélite de Saturno y el segundo más grande del sistema solar después de Ganímedes, es algo más que un satélite. Se le puede considerar un miniplaneta, con su atmósfera y con muchos procesos meteorológicos que lo asemejan a la Tierra más que ningún otro cuerpo de nuestro sistema planetario.

La comprensión de cómo se comporta la baja atmósfera de Titán ha cambiado de forma considerable en los últimos 30 años. Lo sabemos gracias a las observaciones efectuadas tanto desde la Tierra como desde el espacio por el telescopio espacial Hubble, por instrumentos a bordo de la misión Cassini (NASA) y por la sonda de descenso Huygens (ESA). En esos 30 años se ha podido establecer un ciclo climático muy variado y activo en la troposfera del satélite.

Una luna fría y cargada de metano

La superficie de Titán soporta una atmósfera con una presión una vez y media la que soportamos los humanos en la Tierra. La composición a nivel de la superficie es mayoritariamente nitrógeno molecular (90 %) y aproximadamente un 5 % de metano (por encima de 40 km, en la tropopausa, el metano solo representa el 1,4 %).

La atmósfera de Titán, fotografiada por la sonda Huygens en su descenso al satélite.
ESA

Las condiciones en la troposfera son tales que el metano se encuentra cercano a su punto triple, donde los estados sólido, líquido y gaseoso pueden coexistir. Se dan, por tanto, fenómenos de precipitación, evaporación y probablemente criovulcanismo, que liberan metano desde la superficie a la atmósfera. Estos procesos aquí descritos se parecen mucho a lo que ocurre en la Tierra, con la única diferencia de que las moléculas responsables son el metano en Titán y el agua en nuestro planeta.

Sin embargo, hay una diferencia importante entre la Tierra y Titán: la temperatura superficial en el satélite es 93,5 K (-180 ºC). La cantidad de radiación solar que le llega, junto con el efecto de gases “calentadores” e invernadero, dan como resultado neto un mundo muy frío. Los vientos, que tan solo deberían ser de unos cm/s (de acuerdo a la radiación solar que llega), se tornan en vientos sostenidos de hasta 4 km/h que se amplifican hasta los 180 km/h por el efecto de marea que Saturno provoca en el satélite.

Muchos de los hidrocarburos de la atmósfera llueven o nievan sobre la superficie y se han observado cambios en la extensión e, incluso, en la composición de estos en los últimos 30 años.

La sonda Huygens (ESA) descendió sobre el lecho seco de un río o lago en el que las imágenes de las rocas se asemejaban a cantos rodados, o sea, hubo un fluido corriendo por allí que las erosionó y dicho fluido ya no estaba. Por lo tanto, hay fenómenos meteorológicos que dependen de las estaciones y permiten la formación y desaparición de lagos (de entre 10 y 100 000 km²), principalmente en los polos.

Imagen de radar del polo norte de Titán (centro), algunos lagos (izquierda) y un mar (derecha).
NASA/JPL-Caltech/ASI/USGS/ESA

Una superficie ideal para caminar

En la superficie de Titán podría pasearse sin mucho esfuerzo –salvo el necesario para vencer algunos vientos huracanados de hasta 180 km/h–, ya que es relativamente plana. Todas las imágenes de las que disponemos no muestran relieves topográficos superiores a 2 000 m de altura.

La tasa de erosión de esas formaciones es muy lenta, ya que la lluvia de metano (y otros hidrocarburos) cae muy lentamente y parte de ella se evapora antes de tocar las cumbres o la superficie, por lo que podemos saber que esas montañas son jóvenes (de unos 100 millones de años).

Imagen de la superficie de Titán tomada por la sonda Huygens (ESA).
ESA

Titán, al igual que la Tierra, tiene estaciones. La oblicuidad efectiva es de 26,7 º. Allí el día dura el equivalente a 15,9 días terrestres y cada estación aproximadamente 2 687 días terrestres (unos 7,4 años).

No es trivial establecer una relación entre las estaciones y la formación de las nubes (y, por tanto, con precipitaciones más abundantes). En diferentes épocas (bien en el equinoccio de otoño, bien en el equinoccio de primavera) se han observado cómo cirros de etano se desarrollaban o cómo cumulonimbus crecían entre 14 y 25 km, no llegando nunca a la altura de la tropopausa (situada a 40 km, aproximadamente).

En la Tierra, esta mismas formaciones superan los 15 km y llegan hasta los 20 km de altura, muy por encima de la tropopausa terrestre que está a 6 km en invierno y llega hasta los 8 km en verano. La pregunta lógica que nos surge es si estos cumulonimbos de Titán producen lluvias de metano torrenciales. La respuesta científica y muy cauta es que no hemos tenido la suerte de que las observaciones nos permitan concluir que sí o que no.

Gotas que no tocan el suelo

En abril del 2008 hubo un fenómeno de crecimiento abrupto de cumulonimbos en Titán que pudo dar lugar a lluvias torrenciales, pero el radar de la nave Cassini no tuvo la suerte de poder observar en vivo esa lluvia. De cualquier manera, aunque la lluvia hubiese sido torrencial, gran parte de ella se habría reevaporado antes de llegar al suelo.

Las gotas de metano que sobreviven a esa reevaporación dan lugar a lagos de material oscuro que sí ha observado Cassini gracias a una comparación de imágenes adquiridas en intervalos temporales en los que hubo una importante formación de nubes de desarrollo vertical.

En resumen, Titán y la Tierra comparten una meteorología muy parecida a grandes rasgos, pero con algunas diferencias. Están invitados a pasear por este satélite y a disfrutar de ligeras brisas, ráfagas huracanadas de viento, lluvia que cae muy, muy despacio y que hasta puede no llegar al suelo, nubes de tormenta que se elevan 20 km, grandes llanuras con dunas y alguna montaña de 2 000 m.The Conversation

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Seguir leyendo
Publicidad