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El nuevo orden mundial se juega en Internet

Quién controla, supervisa o es dueña de Internet, es una duda que muy pocos se la realizan, pero la verdad es que la gran mayoría de la infraestructura de Internet está bajo el poder de empresas privadas sobre públicas.

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Internet, como máximo exponente de los avances en la globalización económica y política, ha desarrollado un modelo de gobierno particular. El modelo ha resultado capaz de lidiar con los conflictos que inevitablemente surgen ante una tecnología tan disruptiva y de mantener su naturaleza global.

Aunque Internet es a menudo percibida como un bien público mundial, sus recursos críticos –la infraestructura que hace que Internet funcione como una sola red– están en manos de organizaciones principalmente privadas, que conviven con otros actores del ecosistema, incluidos los gobiernos.

Comencemos por recordar qué es lo que hace que Internet se mantenga funcionando como una red técnicamente única.

Internet se concibe como una red diseñada para permitir la interconexión de diferentes equipos, con el único requisito de utilizar como protocolo de comunicación el Internet Protocol (IP) y tener asignada una dirección IP, que sirve como identificador único para la máquina. Para que una red funcione correctamente y los paquetes de información sepan a dónde deben dirigirse, las direcciones IP tienen que ser necesariamente únicas y, consecuentemente, deben ser gestionadas de manera centralizada.

Así, cuando queremos acceder o enviar un contenido a través de Internet, debemos conocer la dirección IP del destinatario. En realidad, las direcciones IP se traducen, por ejemplo, a direcciones web –como telos.fundaciontelefonica.com–, más fáciles de recordar para los humanos. Para que no haya conflictos, esta conversión también debe hacerse de manera coordinada a nivel mundial.

En los albores de Internet, la labor de coordinar el uso de las direcciones IP era realizada por un estudiante de la Universidad de California, Jon Postel, que registraba y anotaba manualmente cada nueva máquina que se conectaba a la red. A medida que internet fue adquiriendo mayores dimensiones, se hizo imprescindible la creación de un sistema de gestión más escalable y global. En 1998, se constituyó la Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (ICANN), una entidad privada sin ánimo de lucro, que aún en la actualidad continúa realizando las tareas de coordinación de la asignación y adjudicación de identificadores que deben ser únicos, como las direcciones IP y los nombres de dominio –las direcciones web–.

Quién controla Internet


La pregunta de quién controla Internet no tiene una respuesta inmediata. Internet ha desarrollado un ecosistema y una estructura de gobernanza muy complejos.

Los gobiernos y los parlamentos tienen, por supuesto, un papel muy importante en lo que podríamos denominar la gobernanza socioeconómica de Internet, en el ejercicio de sus competencias para elaborar normas y regular el funcionamiento de los agentes económicos, y a través de su participación en organismos multilaterales como Naciones Unidas (ONU). Sin embargo, la gobernanza técnica de Internet –la que controla los recursos críticos y mantiene la coordinación de direcciones IP y nombres de dominio a nivel mundial– se ha desarrollado con cierta independencia de los gobiernos, o al menos de la mayoría de los gobiernos.

Desde sus inicios, ICANN fue plenamente consciente de que su misión fundamental era eminentemente técnica, pero que su papel trascendía estas cuestiones y tenía implicaciones políticas, y que, a medida que Internet expandía su alcance geográfico, debería esforzarse en involucrar en sus procesos a participantes de todas las partes del mundo.

Por ello, ICANN utiliza una estructura organizativa conocida como multistakeholder o de múltiples partes interesadas en la que la sociedad civil, la comunidad técnica, los gobiernos y el sector privado son tratados en pie de igualdad. El modelo multistakeholder ha resultado exitoso, en tanto en cuanto ha conseguido mantener una red abierta y segura funcionando a nivel global.

Por otro lado, la gobernanza socioeconómica de Internet se encuentra tremendamente fragmentada y lejos de encontrar una solución para abordar los desafíos a los que se enfrenta. Sí ha consolidado un mecanismo asesor muy relevante a través de instituciones como el Foro de Gobernanza de Internet (IGF por sus siglas en inglés, Internet Governance Forum), que sirve de dinamizador de los debates. Sin embargo, el establecimiento de mecanismos sólidos de cooperación transnacional para cuestiones de privacidad, seguridad, derechos humanos o economía digital, es aún limitado.

ICANN y el Gobierno de Estados Unidos


Que internet surge en Estados Unidos seguramente sea conocido por muchos lectores. Podríamos decir que la NSFNet, una red que creó la National Science Foundation para conectar universidades y centros de investigación, es la internet primigenia.

Con la creación de la World Wide Web, una tecnología que se construye sobre Internet y facilita el acceso a la información al ciudadano medio a través de direcciones y enlaces por los que se puede navegar, la internet comercial experimenta un crecimiento acelerado a partir de 1995. Ante esta situación, el Gobierno de Estados Unidos privatizó la NSFNet y delegó la gestión de los identificadores únicos de internet en 1998 a ICANN, organismo fundado a tal efecto.

Sin embargo, el Gobierno de EEUU se reservó una función supervisora a través de un contrato entre ICANN y el Departamento de Comercio (DoC). En este contrato, ICANN se comprometía a continuar siendo una corporación sin ánimo de lucro, con sede en Estados Unidos, transparente, responsable y multistakeholder.

El resto de Gobiernos han participado históricamente en ICANN como un grupo de interés más dentro de la comunidad internacional, representados en el GAC (Governmental Advisory Group). El GAC desempeña una labor muy importante asesorando a la junta directiva en cuestiones en las que se intersectan las actividades y políticas de ICANN y las leyes nacionales o los tratados internacionales.

A pesar de que la función del Gobierno de Estados Unidos ha sido puramente supervisora y nunca ha emprendido acciones sobre el control de los recursos críticos de internet, el vestigial poder de supervisión de Estados Unidos resultaba incómodo para muchos otros gobiernos.

En 2014 el Gobierno de Estados Unidos anunció su intención de renunciar a su contrato con ICANN siempre y cuando se encontrara un mecanismo que sirviera de reemplazo y se mejorara el sistema de rendición de cuentas. Entre las exigencias de Estados Unidos, el mecanismo de reemplazo debía mantener la naturaleza abierta de internet y el modelo multistakeholder. Dicho de otra forma, la solución no podía consistir en sustituir al Gobierno de Estados Unidos por un conjunto de gobiernos.

La solución adoptada ha consistido en la creación de una nueva entidad legal filial de ICANN que gestiona los recursos críticos a nivel mundial. La nueva fórmula ha encontrado un gran apoyo tanto del sector privado como de las asociaciones representantes de la sociedad civil, además obviamente de haber tenido el aval del Gobierno de Estados Unidos, que valoró que la posibilidad de que un gobierno o grupo de gobiernos tomaran el control de ICANN en las nuevas circunstancias era extremadamente remota.

El Foro de Gobernanza


Que se haya creado exitosamente una organización internacional privada sin ánimo de lucro e independiente de los gobiernos para la gestión de los recursos críticos de internet, no quiere decir que los gobiernos hayan quedado al margen de internet. De hecho, Internet ha puesto patas arriba el sistema de organización política establecido hace casi 400 años en torno al concepto de soberanía nacional.

Ya en 2003 el inicio de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (World Summit on the Information Societ, WSIS) canalizaba las preocupaciones de los gobiernos de todo el mundo por los interrogantes que surgían en torno a la gobernanza de una red cada vez más global. Esta cumbre fue auspiciada por Naciones Unidas en dos fases, en 2003 y 2005, celebradas respectivamente en Ginebra y Túnez.

La WSIS culminó con la conocida Agenda de Túnez y el acuerdo para celebrar todos los años, al amparo de Naciones Unidas, un foro de gobernanza de Internet, el IGF, que reuniera a los distintos grupos de interés y que sirviera como espacio abierto y descentralizado para el debate sobre políticas que favorecieran la sostenibilidad y solidez de Internet. El mandato inicial encomendado a la ONU fue de 10 años, que se renovó en 2015 durante otros diez años.

El IGF ha sido una buena plataforma de debate sobre los no pocos desafíos que ha generado internet, en cuestiones como la protección de los menores, la propiedad intelectual, la privacidad, la seguridad, la brecha digital, etcétera. Sin embargo, existe una creciente visión dentro de la comunidad global multistakeholder que cree que es el momento de buscar mecanismos para generar resultados más tangibles.

El propio secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, decía en la última edición del IGF en París que los “debates sobre gobernanza de Internet no pueden quedarse solo en debates”. Y es que durante los últimos años se han sucedido una serie de acontecimientos que han hecho sumar adeptos a tal visión evolutiva de la gobernanza de Internet.

Espionaje masivo


Podríamos decir que estos acontecimientos se inician en 2013 con las revelaciones del exagente de la CIA Edward Snowden sobre los programas de espionaje del Gobierno de Estados Unidos. El escándalo de espionaje masivo fue el inicio de la manifestación pública de la magnitud del campo de batalla que Internet había venido siendo para la geopolítica.

En 2014, Brasil –cuya presidenta había sido víctima del escándalo de espionaje masivo– acogió una Cumbre Global multistakeholder sobre gobernanza de internet llamada NetMundial, cuyo objetivo fue elaborar la Declaración Multisectorial de Sao Paulo con una serie de principios fundamentales en Internet y una hoja de ruta para el futuro de su gobernanza. A pesar del carácter no vinculante de la declaración, muchos valoraron NetMundial como un paso en la buena dirección por su formato multistakeholder y sus resultados tangibles.

Los escándalos están ayudando a impulsar la búsqueda de mecanismos para la cooperación transnacional y la coordinación de las normas en Internet. Así, el reciente caso Cambridge Analytica volvió a poner el tema en las agendas políticas. Este escándalo puso de manifiesto que la empresa dedicada a las campañas comerciales y políticas había utilizado indebidamente información personal de al menos 50 millones de usuarios de Facebook para favorecer la campaña de Donald Trump. De hecho, en 2018 hemos presenciado diversas llamadas a consolidar los esfuerzos realizados todos estos años en los mecanismos de gobernanza de Internet.

Otra llamada a consolidar los esfuerzos realizados en gobernanza de Internet ha venido por parte de Tim Berners-Lee, inventor de la Web, que presentó su proyecto de “Contrato para la Web” durante la ceremonia de apertura de la Web Summit en noviembre de 2018. Este documento contiene unos principios a los que se pueden comprometer los gobiernos, las empresas y los ciudadanos de todo el mundo para proteger una web abierta y para contribuir en la elaboración de un verdadero “contrato para la web”, que “establecerá las funciones y las responsabilidades de los gobiernos, las empresas y los ciudadanos”.

Multilateralismo


Entre las últimas propuestas, cabe destacar la del presidente francés Emmanuel Macron, que anunció una “llamada para la confianza y la seguridad en el ciberespacio” en la decimotercera edición del IGF, que se celebró en París en noviembre de 2018. En su llamada, Macron acuñaba un nuevo término, el multilateralismo innovador, porque “necesitamos inventar nuevas formas de cooperación multilateral que no solo impliquen a los estados, sino a todos los actores”.

La llamada de París abre una nueva vía en la búsqueda de un cambio de paradigma para la gobernanza socioeconómica de Internet que, con la creciente hibridación entre el mundo físico y el digital, podríamos decir que es la gobernanza socioeconómica sin más.

Sin embargo, existen importantes diferencias culturales y relevantes intereses geoestratégicos que no harán fácil el camino. La llamada de París ha sido firmada por más de cien gobiernos y más de mil actores no gubernamentales, entre ellos empresas como Facebook, Google y Microsoft, y todos los Estados miembros de la Unión Europea. Entre los no firmantes están los gigantes tecnológicos chinos, los Gobiernos de Rusia y China, y también el de los Estados Unidos.


Zoraida Frías, Profesora Ayudante en la ETSI Telecomunicación, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.


 

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Francisca Burdeos, una mujer soldado que pasó por hombre en el siglo XIX

La “transgresión a la feminidad normativa” de Francisca Burdeos la convierte en una adelantada, aparentemente sin pretenderlo, de la lucha por la igualdad y la emancipación femenina.

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Tropas de la Reina, del álbum de las Tropas Carlistas del Norte. Vicente Urrabieta / Wikimedia Commons

Las mujeres que a lo largo de la historia se han vestido como los hombres (y, en muchos casos, han participado en acciones de guerra codo a codo con ellos) se prestan a relatos más o menos novelescos o sensacionalistas.

Los condicionantes y objetivos del travestismo son particularmente un campo fértil para la especulación acerca de la sexualidad de mujeres-soldado como la protagonista de este trabajo. Su caso es bastante similar al de Ana María de Soto, infante de marina que entre 1793 y 1798 combatió hasta que, en un reconocimiento médico, se descubrió que era mujer y recibió una pensión del Gobierno.

De todos modos, las peripecias de ambas fueron bastante diferentes y menos complejas que las de Teresa o Florencio Pla Meseguer, jefe guerrillero antifranquista, o el coronel Amelio Robles, “una mujer transgénero” del México revolucionario.

Francisca se convierte en Benito


En este sentido, la “transgresión a la feminidad normativa” de Francisca Burdeos es muy peculiar, como ocurre en los casos de mujeres que se mueven entre los márgenes que marcan factores como el sexo, una condición social humilde y un mayor o menor compromiso con ideales progresistas. En ella se unieron la decisión y la valentía para subsistir y alcanzar la independencia personal, lo que la convierte en una adelantada, aparentemente sin pretenderlo, de la lucha por la igualdad y la emancipación femenina. Por ello llaman la atención los parabienes que su comportamiento mereció de la prensa de mediados del XIX.

Diario de Palma, ejemplar del 7 de octubre de 1854. Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España. (Haz click para agrandar)

Francisca Burdeos Zamboráin (Tiermas, Zaragoza, 1810) tuvo al menos tres hermanos. De uno de ellos, Benito (Eslava, Navarra), que murió de niño, tomó su nombre y con él llevó una rocambolesca vida, ya que logró ocultar su condición femenina durante mucho tiempo.

Según refirió ella misma a algún periódico, que publicó sus declaraciones para que el Gobierno premiara sus servicios, a los cinco años perdió a su madre y su madrastra la maltrataba. Por ello, a los 13 años, “harta ya de sufrir”, decidió hacerse pasar por Benito, pensando que ganaría más que como mujer “con el mismo trabajo”.

A comienzos de la primera Guerra Carlista abandonó su trabajo de boyero (conductor de bueyes) en Sangüesa (Navarra) y se alistó en el cuerpo de Tiradores de Isabel II de Navarra con el nombre de Javier Urbiza o Javier Burdeos. Como tal, participó en numerosos combates.

Cuando en 1837 dicho cuerpo fue disuelto, se incorporó en Zaragoza al Segundo Batallón de Cuerpos Francos de Aragón con uno de los dos nombres citados. Siempre se portó como el más valiente soldado y no fue herida. Una vez obtenida la licencia absoluta en 1842, trabajó en el campo en varias localidades navarras, haciéndose pasar siempre por Benito.

Francisca se descubre


En 1848 se empleó en una taberna de Tudela, cuya dueña propició su detención y que se descubriera que era mujer, al acusarle de que le debía 24 reales por las comidas que le daba. Ella negó que tuviera que pagárselas y afirmó que su patrona actuaba así resentida porque quería dejar su trabajo. Sea como fuere, al ser destinada a la misma celda que otros presos, “pidió, suplicó, rogó, instó y volvió a solicitar que le pusieran en una estancia separada por razones de conveniencia propia”. Al no conseguirlo, se vio obligada a declarar que era mujer y que se llamaba Francisca Burdeos.

En la causa declaró que “jamás” había abusado de su disfraz de hombre para “no faltar en lo más mínimo a sus deberes de mujer honrada”, a pesar de “haber estado entre soldados libertinos que jamás advirtieron que fuese mujer”. También alegó que había tomado “mil precauciones” para que los hombres con quienes trabajaba no advirtieran su condición, como servir en casas donde no hubiera otros criados o no embriagarse.

Seguramente fue absuelta de los mencionados delitos, y más adelante logró ser presentada en Logroño a Espartero, quien le facilitó trasladarse a Madrid, a donde llegó en 1848 para pedir al Gobierno una recompensa por sus servicios. En 1853, el gobierno de Francisco Lersundi le concedió 112 reales mensuales.

Reconocimiento social


Retrato de Baldomero Espartero, príncipe de Vergara.Antonio María Esquivel / Wikimedia Commons

En 1854 luchó contra las tropas de la guarnición de Madrid en las barricadas cercanas a la plaza de Bilbao. Un periódico señaló entonces que era “de mediana estatura y lleva siempre el traje varonil”, y valoró su actuación como sigue: “Indudablemente merece mucho más la consideración del gobierno una mujer que ha vivido y vive como un hombre esforzado, que muchos hombres que viven como flacas mujeres”.

Pese a las valoraciones positivas de la prensa, ese mismo año, considerando que su pensión era insuficiente, pidió el empleo y sueldo de teniente o una pensión equivalente por los méritos que había contraído durante la Primera Guerra Carlista en defensa de la “causa nacional”. Sin embargo, en 1855 el Gobierno se lo denegó.

Los antecedentes y las circunstancias del crimen han merecido la atención de varios autores. Lo que aquí importa es que en 1862 y 1863 nuestra protagonista tuvo que asistir y declarar en el juicio, lo que suscitó de nuevo la cuestión de su sexo, máxime considerando que en alguna sesión exhibió “sus múltiples condecoraciones de guerra”.Las siguientes noticias sobre las vicisitudes de nuestro personaje se circunscriben prácticamente a su participación en la guerra de África (tenía ya 50 años) y al suceso siguiente. En 1861 vivía en Madrid, donde pasó por hombre y trabajó como criado de una señora, cuya prima fue asesinada el 29 de julio cuando iba con sus dos hijas, sin que quien las acompañaba (Francisca/Benito) pudiera impedirlo.

Recorte referido a Francisca/Benito Burdeos publicado en el vespertino La Regeneración (Madrid) el primero de agosto de 1861.Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España.

Precisamente por eso, aunque no hay descartarlo, no parece ser el mismo Benito Burdeos, de 50 años, enfermo, que figura en una relación de colonos llegados de España a la isla de Santo Domingo en el vapor “Ferrol” el 4 de mayo de 1862.

De cualquier modo, a partir de estos años, parece que cayó en el olvido.


Una versión de este artículo se publicó en el blog Traductor de Ciencia de la UPNA.The Conversation


Ángel García Sanz Marcotegui, Catedrático de Historia Contemporánea, Universidad Pública de Navarra

This article is republished from The Conversation under a Creative Commons license. Read the original article.

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Reportajes

¿Cuál es el papel de los medios de comunicación al hablar de inmigración?

El papel de la prensa a la hora de cubrir determinados temas es crucial para que los ciudadanos configuren su mente alrededor de ellos. Por eso, contextualizar los hechos es esencial.

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Gobierno de Chile

Que vivimos en un mundo mediatizado, no cabe ninguna duda. Con narrativas transmedia y formas de comunicarnos cada vez más diversas en donde los mensajes van y vienen. Es en este mundo en el que se ve representada la realidad que ocurre a diario a través de los medios de comunicación, asistimos a una campaña electoral en España y vimos cómo los candidatos se tiraron los reproches que pudieron a la cabeza durante la misma. Todavía, entre tanto griterío, siguen retumbando, en esto que llamamos el imaginario colectivo, sus palabras, sus ideas y una cuestión que significa mucho para una sociedad como la española: “Inmigración”

Momentos como los debates donde se comparte la frase, el minuto… y después, en las noticias, las repeticiones de un mismo enunciado pronunciado por estos protagonistas para contextualizar lo que dicen los tertulianos. Todo un enlatado. Los recortes de prensa hacen lo suyo, alusión a conocidas frases: “No es posible que haya papeles para todos y que España pueda absorber millones de africanos” o “Hay muchos españoles en paro a los que no les llegan las ayudas sociales que sí alcanza la inmigración porque las instituciones públicas dice que ellos sí tienen arraigo” entre otras.

Y entonces viene la pregunta ¿De qué manera debe publicar estas palabras un medio de comunicación?

En un estudio realizado en 2016 se encontró que entre los años 2006 y 2013 se publicaron titulares como “Casi 5.000 inmigrantes colapsan los centros de internamiento de Canarias”, “Llegan 200 sin papeles más”, “Canarias recibe más de 1.400 inmigrantes indocumentados sólo durante el fin de semana”, “Canarias recibe una nueva oleada de inmigrantes” en la prensa española, haciendo referencia a las personas que llegaron en patera al país.

Sin embargo, no hablaron de otros aspectos que también tienen que ver con la inmigración dentro de esta sociedad. Describieron solamente una parte. De esta forma, la representación del inmigrante fue solamente esta. Fue la llamada “Crisis de los cayucos” de 2006. Al mismo tiempo, el CIS publicaba uno de sus barómetros donde reflejaba que la sociedad española consideraba “la inmigración” como el mayor problema que tenía el país.

¿Cómo nos cuentan los periódicos quien es el inmigrante?


Existe una representación mediática que se hace de los momentos y las circunstancias del presente, donde se relata mediante noticias los hechos, y los medios son un altavoz que nos cuenta lo que ocurre.

Está en el ADN mediático describir de manera pormenorizada lo que ve. Lo hace de forma continuada, por ello cada receptor de mensajes tiene definido un medio de cabecera, según sus preferencias, su ideología, sus gustos.

En la investigación sobre “la construcción de la categoría inmigrante en la prensa española” se tomaron en cuenta noticias publicadas en dos medios de comunicación (prensa) en España con líneas editoriales distintas, para determinar si las fuentes de las que estos se nutrían sobre determinados hechos influyeron en la percepción del inmigrante según su línea editorial.

Los hallazgos fueron curiosos, porque las noticias que tenían que ver con inmigración compartieron fuentes e incluso la manera de citar a la inmigración en titulares y cuerpo de la noticia fueron similares.

Esto nos lleva a una reflexión: La inmigración está vista como un fenómeno sobre el que resaltar las muertes, los delitos, la pobreza y, en resumen, aspectos negativos que ocasionan que el lector se haga una determinada idea sobre quienes son “ellos”.

¿Cómo se representa al inmigrante?


La mediatización del fenómeno genera una narrativa clara, que gracias a las imágenes, los relatos y las viñetas, hacen que el lector se haga una idea “redonda” sobre quien es el inmigrante.

El relato descrito con metáforas como las llamadas “olas migratorias”, “avalanchas”, “tsunamis” que comparan la llegada de la inmigración con la aparición de conflictos o con los diferentes acontecimientos político-normativos, no informan sobre una situación clara, sino que magnifican la cuestión con una descripción exagerada del asunto.

La inmigración se convirtió así en una parte importante de la agenda pública pero, por el otro lado, se ha transformado en fenómeno mediático y en un recurso discursivo recurrente, generando así una clara diferencia entre “ellos” y “nosotros”.

Como parte de las conclusiones del estudio se apuntó que, en aquél momento, el tratamiento de la inmigración fue el mismo por parte de ambos medios. Se carecía de corresponsales específicos cubriendo los hechos sobre los que había que publicar. La elaboración de las piezas partió de los datos proporcionados por las agencias de noticias y las fuentes oficiales de gobierno (Ministerios, Policía, Guardia Civil). Al hacerse eco todos los medios de las mismas fuentes, el tono y la referencia al inmigrante fue muy similar: “Inmigrantes ilegales que llegan en pateras” trasladando así el discurso político al social, legitimando la descripción por parte del aparato del Estado al inmigrante.

A pesar de la diferencia entre las líneas editoriales, llamó la atención en el estudio que no hubiera una diferencia ideológica en el momento de informar sobre el inmigrante, centrándolo solamente en las llegadas en patera a las costas.

Contextualización


La información continua que rodea la temática sobre inmigración está presente, de distintas formas y a diario, en un intenso debate social. La manera en la que los medios construyen categorías y encuadran la cuestión que tiene que ver con migrantes y refugiados merece un análisis en profundidad.

En este sentido, lo que falta en muchos casos es la contextualización de determinadas situaciones que haga comprender a la sociedad las causas de dichos movimientos y sus daños colaterales (guerras, persecuciones, muertes, hambrunas, violencia, ausencia de estado) así como el gran valor que estas personas añaden a nuestra sociedad.

Interpretando la realidad


Cuando hablamos de las noticias sobre inmigración, hablamos de la reproducción de los discursos lanzados desde las élites de poder, en este caso, los partidos políticos, muchas veces en estrecha sintonía ideológica con quienes emiten el mensaje. Son precisamente este tipo de mensajes los mismos que alzan a un líder, el cual enarbola en su discurso el sentir del partido en su conjunto y al mismo tiempo comunica, utilizando altavoces afines y de manera eficiente, el mensaje a sus votantes.

Para crecer en el discurso social, los medios de comunicación deben mantener un debate basado en los hechos, pero sin exagerar situaciones y sin enfatizar detalles que no sean relevantes para informar; sin embargo, no deben faltar a su cometido, informar con la verdad. Aunque esas noticias no vendan, crean una base social sobre la que se puede construir. Esta propuesta no tiene nada que ver con ocultar información, sino con plantearse la relevancia de la misma para el contexto de la noticia

Se debe trabajar para cambiar la nociva relación de fuerzas y “equilibrio” ideológico, y contextualizar la información que sea relevante sobre las personas de las que se habla en la noticia, generando así una pedagogía constante sobre las causas que originan la migración.

Los resultados del estudio demostraron la conexión que existe entre el contexto social que se vive con su manifestación en las noticias del periódico. Por último, hay que destacar que la inmigración y el inmigrante forman parte del imaginario social en España, y han sido precisamente los medios de comunicación quienes han ayudado a perfilar dicha categoría desde su descripción diaria en las noticias. ¿Lograremos describir la presencia del inmigrante como algo positivo?The Conversation


Cecilia Estrada Villaseñor, Investigadora en el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones, Universidad Pontificia Comillas

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Las habilidades de los abogados del siglo XXI

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Como otras profesiones, la abogacía ha evolucionado en los últimos años y, al igual que otros sectores, se ha visto particularmente influenciada por la globalización y la tecnología.

En relación con la globalización, por una parte, hay mayor necesidad de ofrecer servicios jurídicos de mayor alcance internacional y además hay cada vez más estudiantes de Derecho que viajan a otro país para recibir esta formación y que ejercerán su profesión en diferentes jurisdicciones a lo largo de su carrera.

En lo que se refiere a la tecnología, tiene una gran influencia en la forma en la que se prestan los servicios jurídicos y en la gestión de los despachos de abogados y asesorías jurídicas de empresas que ahora pueden beneficiarse de herramientas que hacen su trabajo más eficiente.

Las habilidades más relevantes para el mercado profesional en el año 2022 son, según recoge en informe del Foro Económico Mundial:

  • Pensamiento analítico e innovación.
  • Aprendizaje activo y estrategias de aprendizaje
  • Creatividad, originalidad e iniciativa.

Y éstas son precisamente algunas de las habilidades que los estudiantes de Derecho deberían adquirir a lo largo de sus estudios.

Las universidades se están adaptando a estos cambios del mercado, y vemos ejemplos de programas de Derecho, dentro y fuera de España, que dan mayor cabida al elemento internacional y a la tecnología.

Todavía queda mucho camino que recorrer y hay oportunidades para las escuelas de Derecho que decidan liderar la adaptación al mercado jurídico y destacar en internacionalización y en tecnología aplicada a los servicios jurídicos.

Intercambios y programas conjuntos


Algunos ejemplos, en relación con la internacionalización, son los intercambios de alumnos o de profesores, los programas conjuntos entre universidades de dos o más países o la introducción de asignaturas de Derecho de otras jurisdicciones.

Los programas con un marcado enfoque internacional serán los más demandados por el abogado del siglo XXI, aquellos que ofrecen en la totalidad de su contenido (en todas sus asignaturas y cursos) un enfoque global, a través por ejemplo del Derecho Comparado. Algunas facultades de Derecho que siguen este modelo son McGill en Canadá, Tilburg y Maastricht en Holanda e IE Law School en España.

En relación con la tecnología, algunos programas añaden asignaturas técnicas como programación, pero los programas más ambiciosos son aquellos que se centran en la enseñanza de la aplicación de la tecnología para mejorar los servicios jurídicos, conocidos como legal tech.

Los métodos de enseñanza más tradicionales, como la lección magistral, no se adecuan demasiado bien a las nuevas tendencias de formación de abogados con enfoque internacional y que incluyen conocimientos de legal tech.

Las escuelas de Derecho que siguen estas tendencias siguen métodos de enseñanza más interactivos, como el método del caso, a través del cual los alumnos tienen que aprender a resolver un caso hipotético.

También el sistema de aprendizaje a través de resolución de problemas es el que siguen algunas de las facultades de Derecho antes mencionadas y que se ajusta muy bien a una enseñanza de Derecho global con un enfoque de Derecho comparado.

Complementar la formación jurídica con asignaturas de otras áreas resulta siempre interesante, pues añade un elemento de multidisciplinariedad a unos programas que son de por sí muy técnicos.

Algunos programas ofrecen formación en administración de empresas (contabilidad o finanzas) o en economía, lo que encaja muy bien en la mayoría de los grados y master jurídicos. Materias como el emprendimiento y las humanidades son algunas la que incluyen los programas de Derecho de IE Law School.

Además, las asignaturas que aportan un mayor carácter internacional (Derecho comparado, Introducción al Common law o Introducción al Derecho chino) inciden en el elemento internacional en programas que en sus orígenes tenían un marcado carácter nacional, haciéndolos más atractivos para los candidatos y para el mercado jurídico. Y aquellas que forman a los estudiantes en el uso de la tecnología son una tendencia actual que aporta mucho valor a los futuros graduados.The Conversation


Soledad Atienza, Vice Decana IE Law School, IE University

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