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La batalla por el voto populista

Desconfían de las élites, critican la globalización, han perdido con ella y son contrarios a la inmigración. Quiénes votan a partidos populistas y qué les mueve a hacerlo.

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A pesar de que existe una ingente literatura sobre las causas del apoyo a los partidos populistas, ningún estudio hasta la fecha ha comprobado qué sucede cuando en un país compiten partidos populistas de izquierdas y de derechas. ¿Siguen siendo relevantes para explicar el voto a estas formaciones factores ya clásicos como las actitudes contra la inmigración, la Unión Europea y las elites? O, de manera más general, ¿qué factores afectan a la competición electoral entre partidos populistas de diferente signo ideológico? En el nuevo contexto político español, estos interrogantes cobran más relevancia que nunca.

Las respuestas a estas preguntas forman parte de un trabajo recientemente publicado en la revista European Politics and Society. En él se utilizan los datos de la octava ronda de la European Social Survey (ESS), y se centra en los países en los que hay partidos populistas que compiten entre sí (Francia, Islandia, Italia, Países Bajos, Alemania y Lituania; Grecia no se podía analizar porque no participa en el ESS).

El trabajo comprueba en qué medida las teorías más populares para explicar el voto populista sirven también para entender los apoyos a uno u otro tipo de populistas.

Se centra en cuatro teorías que postulan que el voto a los partidos populistas es mayor entre:

  • los perdedores de la globalización;
  • quienes desconfían de las elites políticas;
  • quienes son críticos hacia la globalización; y
  • quienes tienen actitudes negativas hacia la inmigración.

El primer hallazgo tiene que ver con la tesis de los perdedores de la globalización. Esta tesis se ha empleado ampliamente para explicar el éxito de los partidos populistas de derechas y también, aunque en menor medida, de izquierdas. Los resultados son más consistentes para los primeros (siempre comparándolos con votantes no populistas), ya que algunos factores asociados a ser un perdedor de la globalización (como baja educación) funcionan mejor con los populistas de derechas.

Sin embargo, los trabajos existentes no permiten sacar conclusiones acerca del efecto de ser un perdedor de la globalización sobre la probabilidad de votar a populistas de uno u otro tipo cuando compiten entre sí. Para estudiar esta cuestión, es necesario centrarse en los países en los que ambos tipos de partidos populistas están presentes.

A quién votan los perdedores


Y, al hacerlo, como muestra el gráfico 1 (las dos variables de privación material, en el modelo 1, o M1), lo que se observa es lo contrario: cuando en un país existen partidos populistas de izquierdas y de derechas, los perdedores de la globalización tienen una probabilidad significativamente mayor de votar a los populistas de izquierdas que a los de derechas (quienes tienen mayor probabilidad de perder su empleo o de padecer necesidades económicas exhiben una mayor propensión a votar a un partido populista de izquierdas que de derechas cuando ambos partidos coexisten).

Gráfico 1. Gráfico de coeficientes, Partidos populistas de Izquierda versus Partidos populistas de derechas.

Críticas a la élite, loas al pueblo


La segunda teoría es la relacionada con los sentimientos antielitistas. Aunque persisten importantes controversias acerca del significado preciso del populismo (si éste es una propiedad de partidos, discursos o ciudadanos; si es una propiedad binaria o una cuestión de grado; y qué partidos se merecen la etiqueta de populistas) lo cierto es que en una cosa hay consenso: el discurso crítico con las elites es una característica central de la definición del populismo.

En efecto, como en su día expuso Cas Mudde, para que un partido sea considerado populista, lo mínimo que cabe exigir es que adopte una posición crítica con las elites corruptas y ensalce al pueblo virtuoso, a la gente de a pie. Entonces, en principio, la desconfianza o animadversión hacia las elites debería aumentar la propensión a votar a los partidos populistas de uno y otro signo ideológico.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando partidos populistas de izquierdas se enfrentan a populistas de derechas? El segundo hallazgo del trabajo (variable de antielitismo en el gráfico, en el modelo 2, o M2) es que los sentimientos antiélites (medidos por la desconfianza hacia los partidos políticos) también favorecen el voto a los populistas de izquierdas en lugar de a los de derechas.

Europeísmo


La tercera teoría es la de la globalización, que, en el ámbito europeo, se traduce principalmente en términos de mayor o menor europeísmo. Nuevamente, son muchos los estudios que han mostrado que el apoyo a los partidos populistas (frente a los no populistas) es mayor entre los ciudadanos menos europeístas.

El tercer hallazgo es que quienes creen que la unificación europea ha ido demasiado lejos manifiestan una mayor tendencia a votar por populistas de derechas que de izquierdas (la primera variable de localismo en el gráfico).

Finalmente, la cuarta teoría es la de las actitudes nativistas. Las investigaciones han demostrado que las actitudes hacia la inmigración suelen aumentar la probabilidad de votar por populistas de derecha, siendo la inmigración, además, uno de los factores sustantivamente más relevantes para entender el voto a estos partidos.

La inmigración no es tan importante


En cambio, este factor está prácticamente ausente de las explicaciones sobre el voto a partidos populistas de izquierdas. Con estos antecedentes, cabría anticipar que las actitudes contrarias a la inmigración favorecieran el voto a los populistas de derechas en detrimento de los de izquierdas. Sin embargo, los resultados (ver las dos variables de nativismo en el Gráfico 1) demuestran que esto no es así: las actitudes hacia la inmigración no condicionan de manera significativa el apoyo relativo a populistas de izquierdas y de derechas.

Los resultados recién expuestos son importantes habida cuenta de que, en las últimas dos décadas, uno de los desarrollos más notables en los sistemas de partidos europeos ha sido el crecimiento del voto a las formaciones populistas, bien fueran de izquierdas (como en España, hasta la irrupción de Vox), de derechas (como en Suiza), o de ambas orientaciones (como en Grecia).

En conjunto, los populistas han triplicado sus apoyos en estos veinte años, de tal manera que la población europea viviendo bajo gobiernos con algún ministro populista ha pasado de 12,5 millones en 1998 a 170 en 2018. Como era de esperar, esta tendencia al alza ha estimulado la proliferación de los estudios sobre los partidos populistas. Sin embargo, a pesar de la ingente literatura existente ya sobre ellos, el tema abordado no había sido estudiado anteriormente.

Es cierto que había muchos estudios que se ocupaban de la contienda entre los populistas de derechas y el resto de partidos conservadores, y también algunos dedicados a la pugna entre populistas de izquierdas y otros partidos de izquierdas; pero ninguno había analizado aún la batalla por el voto populista. Los resultados aquí discutidos cobran especial relevancia en el caso español con la llegada de Vox: ¿podríamos hablar de una batalla populista?The Conversation


Andrés Santana, Assistant Professor of Political Science, Universidad Autónoma de Madrid and José Rama Caamaño, PhD(c), Universidad Autónoma de Madrid

This article is republished from The Conversation under a Creative Commons license. Read the original article.


 

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Francisca Burdeos, una mujer soldado que pasó por hombre en el siglo XIX

La “transgresión a la feminidad normativa” de Francisca Burdeos la convierte en una adelantada, aparentemente sin pretenderlo, de la lucha por la igualdad y la emancipación femenina.

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Tropas de la Reina, del álbum de las Tropas Carlistas del Norte. Vicente Urrabieta / Wikimedia Commons

Las mujeres que a lo largo de la historia se han vestido como los hombres (y, en muchos casos, han participado en acciones de guerra codo a codo con ellos) se prestan a relatos más o menos novelescos o sensacionalistas.

Los condicionantes y objetivos del travestismo son particularmente un campo fértil para la especulación acerca de la sexualidad de mujeres-soldado como la protagonista de este trabajo. Su caso es bastante similar al de Ana María de Soto, infante de marina que entre 1793 y 1798 combatió hasta que, en un reconocimiento médico, se descubrió que era mujer y recibió una pensión del Gobierno.

De todos modos, las peripecias de ambas fueron bastante diferentes y menos complejas que las de Teresa o Florencio Pla Meseguer, jefe guerrillero antifranquista, o el coronel Amelio Robles, “una mujer transgénero” del México revolucionario.

Francisca se convierte en Benito


En este sentido, la “transgresión a la feminidad normativa” de Francisca Burdeos es muy peculiar, como ocurre en los casos de mujeres que se mueven entre los márgenes que marcan factores como el sexo, una condición social humilde y un mayor o menor compromiso con ideales progresistas. En ella se unieron la decisión y la valentía para subsistir y alcanzar la independencia personal, lo que la convierte en una adelantada, aparentemente sin pretenderlo, de la lucha por la igualdad y la emancipación femenina. Por ello llaman la atención los parabienes que su comportamiento mereció de la prensa de mediados del XIX.

Diario de Palma, ejemplar del 7 de octubre de 1854. Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España. (Haz click para agrandar)

Francisca Burdeos Zamboráin (Tiermas, Zaragoza, 1810) tuvo al menos tres hermanos. De uno de ellos, Benito (Eslava, Navarra), que murió de niño, tomó su nombre y con él llevó una rocambolesca vida, ya que logró ocultar su condición femenina durante mucho tiempo.

Según refirió ella misma a algún periódico, que publicó sus declaraciones para que el Gobierno premiara sus servicios, a los cinco años perdió a su madre y su madrastra la maltrataba. Por ello, a los 13 años, “harta ya de sufrir”, decidió hacerse pasar por Benito, pensando que ganaría más que como mujer “con el mismo trabajo”.

A comienzos de la primera Guerra Carlista abandonó su trabajo de boyero (conductor de bueyes) en Sangüesa (Navarra) y se alistó en el cuerpo de Tiradores de Isabel II de Navarra con el nombre de Javier Urbiza o Javier Burdeos. Como tal, participó en numerosos combates.

Cuando en 1837 dicho cuerpo fue disuelto, se incorporó en Zaragoza al Segundo Batallón de Cuerpos Francos de Aragón con uno de los dos nombres citados. Siempre se portó como el más valiente soldado y no fue herida. Una vez obtenida la licencia absoluta en 1842, trabajó en el campo en varias localidades navarras, haciéndose pasar siempre por Benito.

Francisca se descubre


En 1848 se empleó en una taberna de Tudela, cuya dueña propició su detención y que se descubriera que era mujer, al acusarle de que le debía 24 reales por las comidas que le daba. Ella negó que tuviera que pagárselas y afirmó que su patrona actuaba así resentida porque quería dejar su trabajo. Sea como fuere, al ser destinada a la misma celda que otros presos, “pidió, suplicó, rogó, instó y volvió a solicitar que le pusieran en una estancia separada por razones de conveniencia propia”. Al no conseguirlo, se vio obligada a declarar que era mujer y que se llamaba Francisca Burdeos.

En la causa declaró que “jamás” había abusado de su disfraz de hombre para “no faltar en lo más mínimo a sus deberes de mujer honrada”, a pesar de “haber estado entre soldados libertinos que jamás advirtieron que fuese mujer”. También alegó que había tomado “mil precauciones” para que los hombres con quienes trabajaba no advirtieran su condición, como servir en casas donde no hubiera otros criados o no embriagarse.

Seguramente fue absuelta de los mencionados delitos, y más adelante logró ser presentada en Logroño a Espartero, quien le facilitó trasladarse a Madrid, a donde llegó en 1848 para pedir al Gobierno una recompensa por sus servicios. En 1853, el gobierno de Francisco Lersundi le concedió 112 reales mensuales.

Reconocimiento social


Retrato de Baldomero Espartero, príncipe de Vergara.Antonio María Esquivel / Wikimedia Commons

En 1854 luchó contra las tropas de la guarnición de Madrid en las barricadas cercanas a la plaza de Bilbao. Un periódico señaló entonces que era “de mediana estatura y lleva siempre el traje varonil”, y valoró su actuación como sigue: “Indudablemente merece mucho más la consideración del gobierno una mujer que ha vivido y vive como un hombre esforzado, que muchos hombres que viven como flacas mujeres”.

Pese a las valoraciones positivas de la prensa, ese mismo año, considerando que su pensión era insuficiente, pidió el empleo y sueldo de teniente o una pensión equivalente por los méritos que había contraído durante la Primera Guerra Carlista en defensa de la “causa nacional”. Sin embargo, en 1855 el Gobierno se lo denegó.

Los antecedentes y las circunstancias del crimen han merecido la atención de varios autores. Lo que aquí importa es que en 1862 y 1863 nuestra protagonista tuvo que asistir y declarar en el juicio, lo que suscitó de nuevo la cuestión de su sexo, máxime considerando que en alguna sesión exhibió “sus múltiples condecoraciones de guerra”.Las siguientes noticias sobre las vicisitudes de nuestro personaje se circunscriben prácticamente a su participación en la guerra de África (tenía ya 50 años) y al suceso siguiente. En 1861 vivía en Madrid, donde pasó por hombre y trabajó como criado de una señora, cuya prima fue asesinada el 29 de julio cuando iba con sus dos hijas, sin que quien las acompañaba (Francisca/Benito) pudiera impedirlo.

Recorte referido a Francisca/Benito Burdeos publicado en el vespertino La Regeneración (Madrid) el primero de agosto de 1861.Hemeroteca Digital. Biblioteca Nacional de España.

Precisamente por eso, aunque no hay descartarlo, no parece ser el mismo Benito Burdeos, de 50 años, enfermo, que figura en una relación de colonos llegados de España a la isla de Santo Domingo en el vapor “Ferrol” el 4 de mayo de 1862.

De cualquier modo, a partir de estos años, parece que cayó en el olvido.


Una versión de este artículo se publicó en el blog Traductor de Ciencia de la UPNA.The Conversation


Ángel García Sanz Marcotegui, Catedrático de Historia Contemporánea, Universidad Pública de Navarra

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¿Cuál es el papel de los medios de comunicación al hablar de inmigración?

El papel de la prensa a la hora de cubrir determinados temas es crucial para que los ciudadanos configuren su mente alrededor de ellos. Por eso, contextualizar los hechos es esencial.

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Gobierno de Chile

Que vivimos en un mundo mediatizado, no cabe ninguna duda. Con narrativas transmedia y formas de comunicarnos cada vez más diversas en donde los mensajes van y vienen. Es en este mundo en el que se ve representada la realidad que ocurre a diario a través de los medios de comunicación, asistimos a una campaña electoral en España y vimos cómo los candidatos se tiraron los reproches que pudieron a la cabeza durante la misma. Todavía, entre tanto griterío, siguen retumbando, en esto que llamamos el imaginario colectivo, sus palabras, sus ideas y una cuestión que significa mucho para una sociedad como la española: “Inmigración”

Momentos como los debates donde se comparte la frase, el minuto… y después, en las noticias, las repeticiones de un mismo enunciado pronunciado por estos protagonistas para contextualizar lo que dicen los tertulianos. Todo un enlatado. Los recortes de prensa hacen lo suyo, alusión a conocidas frases: “No es posible que haya papeles para todos y que España pueda absorber millones de africanos” o “Hay muchos españoles en paro a los que no les llegan las ayudas sociales que sí alcanza la inmigración porque las instituciones públicas dice que ellos sí tienen arraigo” entre otras.

Y entonces viene la pregunta ¿De qué manera debe publicar estas palabras un medio de comunicación?

En un estudio realizado en 2016 se encontró que entre los años 2006 y 2013 se publicaron titulares como “Casi 5.000 inmigrantes colapsan los centros de internamiento de Canarias”, “Llegan 200 sin papeles más”, “Canarias recibe más de 1.400 inmigrantes indocumentados sólo durante el fin de semana”, “Canarias recibe una nueva oleada de inmigrantes” en la prensa española, haciendo referencia a las personas que llegaron en patera al país.

Sin embargo, no hablaron de otros aspectos que también tienen que ver con la inmigración dentro de esta sociedad. Describieron solamente una parte. De esta forma, la representación del inmigrante fue solamente esta. Fue la llamada “Crisis de los cayucos” de 2006. Al mismo tiempo, el CIS publicaba uno de sus barómetros donde reflejaba que la sociedad española consideraba “la inmigración” como el mayor problema que tenía el país.

¿Cómo nos cuentan los periódicos quien es el inmigrante?


Existe una representación mediática que se hace de los momentos y las circunstancias del presente, donde se relata mediante noticias los hechos, y los medios son un altavoz que nos cuenta lo que ocurre.

Está en el ADN mediático describir de manera pormenorizada lo que ve. Lo hace de forma continuada, por ello cada receptor de mensajes tiene definido un medio de cabecera, según sus preferencias, su ideología, sus gustos.

En la investigación sobre “la construcción de la categoría inmigrante en la prensa española” se tomaron en cuenta noticias publicadas en dos medios de comunicación (prensa) en España con líneas editoriales distintas, para determinar si las fuentes de las que estos se nutrían sobre determinados hechos influyeron en la percepción del inmigrante según su línea editorial.

Los hallazgos fueron curiosos, porque las noticias que tenían que ver con inmigración compartieron fuentes e incluso la manera de citar a la inmigración en titulares y cuerpo de la noticia fueron similares.

Esto nos lleva a una reflexión: La inmigración está vista como un fenómeno sobre el que resaltar las muertes, los delitos, la pobreza y, en resumen, aspectos negativos que ocasionan que el lector se haga una determinada idea sobre quienes son “ellos”.

¿Cómo se representa al inmigrante?


La mediatización del fenómeno genera una narrativa clara, que gracias a las imágenes, los relatos y las viñetas, hacen que el lector se haga una idea “redonda” sobre quien es el inmigrante.

El relato descrito con metáforas como las llamadas “olas migratorias”, “avalanchas”, “tsunamis” que comparan la llegada de la inmigración con la aparición de conflictos o con los diferentes acontecimientos político-normativos, no informan sobre una situación clara, sino que magnifican la cuestión con una descripción exagerada del asunto.

La inmigración se convirtió así en una parte importante de la agenda pública pero, por el otro lado, se ha transformado en fenómeno mediático y en un recurso discursivo recurrente, generando así una clara diferencia entre “ellos” y “nosotros”.

Como parte de las conclusiones del estudio se apuntó que, en aquél momento, el tratamiento de la inmigración fue el mismo por parte de ambos medios. Se carecía de corresponsales específicos cubriendo los hechos sobre los que había que publicar. La elaboración de las piezas partió de los datos proporcionados por las agencias de noticias y las fuentes oficiales de gobierno (Ministerios, Policía, Guardia Civil). Al hacerse eco todos los medios de las mismas fuentes, el tono y la referencia al inmigrante fue muy similar: “Inmigrantes ilegales que llegan en pateras” trasladando así el discurso político al social, legitimando la descripción por parte del aparato del Estado al inmigrante.

A pesar de la diferencia entre las líneas editoriales, llamó la atención en el estudio que no hubiera una diferencia ideológica en el momento de informar sobre el inmigrante, centrándolo solamente en las llegadas en patera a las costas.

Contextualización


La información continua que rodea la temática sobre inmigración está presente, de distintas formas y a diario, en un intenso debate social. La manera en la que los medios construyen categorías y encuadran la cuestión que tiene que ver con migrantes y refugiados merece un análisis en profundidad.

En este sentido, lo que falta en muchos casos es la contextualización de determinadas situaciones que haga comprender a la sociedad las causas de dichos movimientos y sus daños colaterales (guerras, persecuciones, muertes, hambrunas, violencia, ausencia de estado) así como el gran valor que estas personas añaden a nuestra sociedad.

Interpretando la realidad


Cuando hablamos de las noticias sobre inmigración, hablamos de la reproducción de los discursos lanzados desde las élites de poder, en este caso, los partidos políticos, muchas veces en estrecha sintonía ideológica con quienes emiten el mensaje. Son precisamente este tipo de mensajes los mismos que alzan a un líder, el cual enarbola en su discurso el sentir del partido en su conjunto y al mismo tiempo comunica, utilizando altavoces afines y de manera eficiente, el mensaje a sus votantes.

Para crecer en el discurso social, los medios de comunicación deben mantener un debate basado en los hechos, pero sin exagerar situaciones y sin enfatizar detalles que no sean relevantes para informar; sin embargo, no deben faltar a su cometido, informar con la verdad. Aunque esas noticias no vendan, crean una base social sobre la que se puede construir. Esta propuesta no tiene nada que ver con ocultar información, sino con plantearse la relevancia de la misma para el contexto de la noticia

Se debe trabajar para cambiar la nociva relación de fuerzas y “equilibrio” ideológico, y contextualizar la información que sea relevante sobre las personas de las que se habla en la noticia, generando así una pedagogía constante sobre las causas que originan la migración.

Los resultados del estudio demostraron la conexión que existe entre el contexto social que se vive con su manifestación en las noticias del periódico. Por último, hay que destacar que la inmigración y el inmigrante forman parte del imaginario social en España, y han sido precisamente los medios de comunicación quienes han ayudado a perfilar dicha categoría desde su descripción diaria en las noticias. ¿Lograremos describir la presencia del inmigrante como algo positivo?The Conversation


Cecilia Estrada Villaseñor, Investigadora en el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones, Universidad Pontificia Comillas

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Las habilidades de los abogados del siglo XXI

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Como otras profesiones, la abogacía ha evolucionado en los últimos años y, al igual que otros sectores, se ha visto particularmente influenciada por la globalización y la tecnología.

En relación con la globalización, por una parte, hay mayor necesidad de ofrecer servicios jurídicos de mayor alcance internacional y además hay cada vez más estudiantes de Derecho que viajan a otro país para recibir esta formación y que ejercerán su profesión en diferentes jurisdicciones a lo largo de su carrera.

En lo que se refiere a la tecnología, tiene una gran influencia en la forma en la que se prestan los servicios jurídicos y en la gestión de los despachos de abogados y asesorías jurídicas de empresas que ahora pueden beneficiarse de herramientas que hacen su trabajo más eficiente.

Las habilidades más relevantes para el mercado profesional en el año 2022 son, según recoge en informe del Foro Económico Mundial:

  • Pensamiento analítico e innovación.
  • Aprendizaje activo y estrategias de aprendizaje
  • Creatividad, originalidad e iniciativa.

Y éstas son precisamente algunas de las habilidades que los estudiantes de Derecho deberían adquirir a lo largo de sus estudios.

Las universidades se están adaptando a estos cambios del mercado, y vemos ejemplos de programas de Derecho, dentro y fuera de España, que dan mayor cabida al elemento internacional y a la tecnología.

Todavía queda mucho camino que recorrer y hay oportunidades para las escuelas de Derecho que decidan liderar la adaptación al mercado jurídico y destacar en internacionalización y en tecnología aplicada a los servicios jurídicos.

Intercambios y programas conjuntos


Algunos ejemplos, en relación con la internacionalización, son los intercambios de alumnos o de profesores, los programas conjuntos entre universidades de dos o más países o la introducción de asignaturas de Derecho de otras jurisdicciones.

Los programas con un marcado enfoque internacional serán los más demandados por el abogado del siglo XXI, aquellos que ofrecen en la totalidad de su contenido (en todas sus asignaturas y cursos) un enfoque global, a través por ejemplo del Derecho Comparado. Algunas facultades de Derecho que siguen este modelo son McGill en Canadá, Tilburg y Maastricht en Holanda e IE Law School en España.

En relación con la tecnología, algunos programas añaden asignaturas técnicas como programación, pero los programas más ambiciosos son aquellos que se centran en la enseñanza de la aplicación de la tecnología para mejorar los servicios jurídicos, conocidos como legal tech.

Los métodos de enseñanza más tradicionales, como la lección magistral, no se adecuan demasiado bien a las nuevas tendencias de formación de abogados con enfoque internacional y que incluyen conocimientos de legal tech.

Las escuelas de Derecho que siguen estas tendencias siguen métodos de enseñanza más interactivos, como el método del caso, a través del cual los alumnos tienen que aprender a resolver un caso hipotético.

También el sistema de aprendizaje a través de resolución de problemas es el que siguen algunas de las facultades de Derecho antes mencionadas y que se ajusta muy bien a una enseñanza de Derecho global con un enfoque de Derecho comparado.

Complementar la formación jurídica con asignaturas de otras áreas resulta siempre interesante, pues añade un elemento de multidisciplinariedad a unos programas que son de por sí muy técnicos.

Algunos programas ofrecen formación en administración de empresas (contabilidad o finanzas) o en economía, lo que encaja muy bien en la mayoría de los grados y master jurídicos. Materias como el emprendimiento y las humanidades son algunas la que incluyen los programas de Derecho de IE Law School.

Además, las asignaturas que aportan un mayor carácter internacional (Derecho comparado, Introducción al Common law o Introducción al Derecho chino) inciden en el elemento internacional en programas que en sus orígenes tenían un marcado carácter nacional, haciéndolos más atractivos para los candidatos y para el mercado jurídico. Y aquellas que forman a los estudiantes en el uso de la tecnología son una tendencia actual que aporta mucho valor a los futuros graduados.The Conversation


Soledad Atienza, Vice Decana IE Law School, IE University

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