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Internacional

¿Qué pasa en Yemen? El país que se encuentra en crisis humanitaria

AP Photo/Hani Mohammed
Matías Olguín

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El conflicto ha causado la peor crisis humanitaria del mundo en 2017, según las Naciones Unidas, con más de 10.000 muertos y todos los menores (once millones) necesitados de ayuda por ONGs de todo el mundo. Allí se enfrentan en una guerra civil de alianzas y bandos religiosos (chiitas vs sunitas) que cambian de un segundo a otro. Diferentes grupos extremistas que expanden su influencia, tienen a la región devastada.

Sin duda, si hablamos de conflictos de Medio Oriente, suelen ser muy difíciles de entender, ya que, diferentes naciones o grupos extremistas internos estarían involucrados, pero empecemos despejando el terreno de batalla.

¿Quién es quién?


Hutíes

Los rebeldes hutíes, grupo chiita que ha ganado territorios en Yemen y cuya base de poder se encuentra en el norte de Yemen, emprendieron protestas contra el gobierno central del país en Saná a mediados de 2014.

El presidente 

Abdu Rabu Mansour Hadi y su gabinete presentaron su renuncia tras varios días de violencia y confrontaciones con el grupo chiita de los hutíes, lo que generaría revueltas.

Arabia Saudita

Arabia Saudita encabezó una campaña militar contra los rebeldes chiitas en Yemen. Han asegurado que desean restaurar el gobierno sunita de Hadi.

La coalición, cuyo objetivo es derrotar a los hutíes en Yemen, se formó principalmente por Estados árabes sunitas, incluidos Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Egipto y Jordania. También están Marruecos, Sudán y Senegal.

Además, recibió apoyo logístico y de inteligencia de Estados Unidos, Reino Unido y Francia.

Irán

Es un país de mayoría chiita, como lo son los rebeldes hutíes. Y según analistas internacionales, por esa razón Arabia Saudita estaría en la batalla. Debemos destacar que Irán proporciona armamento a su aliado.

Un conflicto religioso: chiitas (Se han sentido marginados del país, y hoy tienen más territorio ganado) vs sunitas (Mayoría de Yemen, el presidente tuvo que dimitir). 

El origen del conflicto interno en Yemen y en el Medio Oriente se remonta a diferencias religiosas y también de etnias, cada una defendiendo sus intereses, ya sea políticos o económicos.

Estados Unidos 

Apoyaría a su aliado Arabia Saudita, con armas e inteligencia. Estarían combatiendo, también, a un viejo conocido; Al Qaeda, una de los grupos terroristas más violentos según estadounidenses. Ellos estarían contra Arabia Saudita y EE.UU.

Ahora que ya sabemos quienes son los actores principales de la guerra, conozcamos cómo empezó todo.

¿Cómo comenzó la guerra?


Todo comenzó debido a bombardeos de Arabia Saudita y nueve países aliados que buscan la retirada del grupo de rebeldes que ha tomado el control del país.

Los rebeldes hutíes, musulmanes chiitas que durante mucho tiempo se han sentido marginados en el país de mayoría sunita, han ganado territorios en Yemen, incluyendo la capital Saná, y su avance obligó ese mismo mes a dimitir al presidente sunita Abu Rabu Mansour Hadi y a su gabinete.

Saleh (expresidente de Yemen) apareció en televisión para anunciar a la coalición saudita que estaba dispuesto para «pasar a una nueva página» en las relaciones entre ambos e iniciar un diálogo.

La oferta fue recibida positivamente por los sauditas, pero no por los rebeldes hutíes, quienes acusaron a Saleh de traición y prometieron seguir su lucha contra la coalición dirigida por Arabia Saudita.

«Esto no sorprende, considerando que Saleh ha sido históricamente un político extremadamente pragmático que no ha tenido problemas en cambiar de una alianza a otra en segundos dependiendo de los intereses de por medio», explica Edgard Jallad, periodista del Servicio Árabe de la BBC.

Eso no es todo, la guerra también trae otras consecuencias colaterales

Yemen sufre una gran epidemia de cólera que se ha propagado en los pasados meses y ha afectado a casi un millón de personas y ha matado a 2.200, según datos de la ONU y esto iría en aumento.

La ONU advirtió a principios de diciembre que más de ocho millones de personas podrían morir de hambre si no llega asistencia urgente a Yemen y existe la amenaza de una hambruna generalizada en el plazo de pocos meses, si no se levanta completamente el bloqueo que todavía sigue imponiendo Arabia Saudí a Yemen.

Trump se retracta: los militares no dispararán a los inmigrantes

Internacional

Carrera espacial y cultura popular en la España del siglo XX

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Álbum de cromos ‘Diego Valor, una aventura en Venus’. Sucesores de Matías López, Madrid, 1956.

El 21 de julio de 2019 es el aniversario de, posiblemente, uno de los acontecimientos más relevantes para la especie humana: cincuenta años desde el primer aterrizaje en la superficie lunar. Las pisadas de Neil Armstrong marcaron un punto de inflexión en la competición espacial durante la Guerra Fría. Aquel día culminó una carrera que se había iniciado el 4 de octubre de 1957 con el exitoso lanzamiento de la sonda Sputnik.

Asimismo, desde 1945, los Estados Unidos y la desaparecida Unión Soviética habían pugnado por establecer su superioridad e influencia frente al resto del mundo, un influjo que superaba la mera hegemonía militar y tecnológica hasta trascender el control de las sociedades bajo su supervisión. Soviéticos e imperialistas, por tanto, no sólo presentaban la superficie de dos sistemas económico-ideológicos excluyentes entre sí sino que, además, eran fabricantes de su propia visión del mundo, con sus correspondientes productos culturales.

La carrera espacial y España


Este es, en trazos gruesos, el contexto en el que se inserta nuestro relato. En «España, ¿me reciben»: Astronáutica y cultura popular (1957-1989) he intentado confeccionar un mapa de cómo afectó a España la narrativa de la carrera espacial en el seno de la problemática geopolítica durante la Guerra Fría, e integrar en todo ello el papel de España y la incidencia en la cultura de estas novedades.

Como toda cartografía, es incompleta, puesto que en la exploración de cualquier territorio siempre quedan zonas desdibujadas o imprecisas. En esta historia de la recepción de la ciencia y tecnología astronáutica en España, uno de los obstáculos relevantes ha sido intentar comprender cómo se construía el imaginario de la misma por parte de los propios ciudadanos. Dentro del arco cronológico ofrecido, la interpretación que hacían los españoles sobre los hitos astronáuticos por norma general oscilaba entre el escepticismo, la admiración y la indolencia idiosincrática del «¡Qué inventen ellos!» atribuido a Miguel de Unamuno.

En última instancia, comprender cómo asimilábamos (a través de las imágenes recibidas de los libros especializados o los medios de comunicación como el cine) y cómo reproyectábamos (mediante productos culturales propios, como los seriales radiofónicos o los tebeos, por ejemplo) esas hazañas técnicas de incalculables recursos humanos y materiales permitiría interpretar otras cuestiones relevantes dentro de los estudios culturales como la identidad nacional de un país en constante tensión por estar situado entre el centro y la periferia.

Décadas cambiantes


Es fácil identificar que los años de la carrera espacial entre 1957 y 1989 transcurren paralelamente a los que abarcan, dentro de nuestra dimensión histórica, la fase del desarrollismo franquista, el declive del régimen y la transición hasta el actual sistema de democracia parlamentaria.

Hay, pues, una narración principal sobre los inicios y desarrollo de la astronáutica estratificada por el relato de la recepción de dicha disciplina en nuestro país, con sus contradicciones internas y sus propios discursos sobre la ciencia. En este sentido, si por algo se caracterizó el régimen del General Franco fue por controlar férreamente el conocimiento (no hay que olvidar, por ejemplo, la existencia de un Ministerio de Información y Turismo) y la cultura, absolutamente mediatizada por la supervisión inspectora de la Iglesia católica.

Por tanto, resulta necesario estudiar el contexto que cruza el marco temporal de la carrera espacial con el de la dictadura franquista. Los relatos, ya sean estos novelas, tebeos, seriales o películas, van a plasmar una serie de mensajes ideológicos y estereotipos de toda índole que, a ojos de los historiadores de la cultura visual, son fascinantes por la cantidad de información aportan.

En este orden de cosas, España se reveló como una posición estratégica en grado superlativo para los planes de expansión de la NASA aquí se instalaron las primeras bases de seguimiento de satélites fuera de Estados Unidos y que redundaron en beneficios mutuos en los acuerdos bilaterales entre nuestro país y la potencia americana.

Emilio Herrera y Beatriz Fontana


Retrato de Emilio Herrera, 1914. Isidro Fernández Fuertes / Wikimedia Commons, CC BY-SA

A pesar de que los términos «astronáutica» y «España» parecían discordantes e incluso incongruentes, existen numerosas muestras susceptibles de análisis. De entre todos los estudios de caso, me gustaría citar dos por la singularidad que exhiben: la figura real del ingeniero militar y aeronauta Emilio Herrera y el serial radiofónico emitido por la SER (1953) y después adaptado al formato de tebeo, Diego Valor (1958).

Si tenemos en cuenta que cualquier cosa humana –desde las obras de arte a la economía o la guerra– es un artificio, habremos de convenir que nosotros mismos, tanto individual como colectivamente, somos productos culturales. El injustamente invisibilizado general Herrera (1879-1967), pionero español de la aviación, es hijo de su tiempo, marcado por un utopismo que lo vincula a los personajes de las novelas de Julio Verne, que con tanta avidez leyó y que, sin duda, sirvieron de acicate para desarrollar entre 1932 y 1936 el primer prototipo de un traje espacial, su escafandra estratonáutica, pertrecho que nunca se probaría en vuelo debido al trágico avatar de la Guerra Civil.

En segundo lugar, dentro de los innumerables personajes que pueblan el universo ficticio del serial Diego Valor, querría destacar el de Beatriz Fontana puesto que es una antiheroína. En un tiempo, los años cincuenta, en que los modelos femeninos que se proponían como patrón de conducta para niñas y adolescentes eran los de la mujer pasiva y supeditada a las acciones del héroe, Fontana es astronauta y científica, adelantándose en casi una década a las pilotos de pruebas como Jerrie Cobb en el programa de vuelo Mercury 13.

Versión actualizada de las aventuras de Diego Valor y Beatriz Fontana. Rtve.es

En conclusión, la historia cultural ayuda a comprender la construcción de la identidad nacional, los imaginarios colectivos y la interacción de la cultura popular con los medios de comunicación de masas, aunque resulta difícil obtener una panorámica lo suficientemente nítida de este complejo contexto histórico donde se mezclan y solapan innumerables agentes e instituciones y, sobre todo, multitud de relatos que en aquel momento estaban configurando en términos científicos, tecnológicos e históricos el nuevo orden geopolítico del actual mundo globalizado. A día de hoy la antigua carrera espacial durante la Guerra Fría entre las dos superpotencias se ha transformado en la competencia entre empresas como las archiconocidas Virgin Galactic o SpaceX.The Conversation

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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Internacional

Medio millón de menores estadounidenses vive en México

Entre 2000 y 2015, la población de ciudadanos estadounidenses menores de edad que viven al otro lado de la frontera se duplicó con creces. ¿Quiénes son esos niños?

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El tránsito de migrantes centroamericanos hacia los Estados Unidos a través de México ha acaparado las noticias recientemente. Pero se le ha prestado poca atención a otra historia de migración: el número de menores nacidos en Estados Unidos –y por tanto, ciudadanos estadounidenses– que dejaron su país para vivir ahora en México.


Alrededor de 900.000 residentes en México en 2015 nacieron en el extranjero. Algunos de ellos son de Centroamérica, pero la gran mayoría nació en Estados Unidos y tiene menos de 18 años.

De hecho, entre 2000 y 2015, la población de menores estadounidenses que vive en México se más que duplicó. En 2015, casi medio millón de menores nacidos en Estados Unidos vivía al sur de la frontera.

El fenómeno de menores ciudadanos estadounidenses que viven en México no es algo nuevo. Sin embargo, el número nunca había sido tan alto. ¿Quiénes son estos niños y adolescentes? ¿Dónde viven en México y con quién?

Nuestra investigación, publicada recientemente, utiliza datos censales e intercensales de México y revela nuevos hallazgos sobre las características de este grupo de jóvenes.

¿Cuándo salieron de los Estados Unidos?


El crecimiento de la población de menores ciudadanos estadounidenses en México ocurrió entre 2000 y 2010. En este periodo, la Gran Recesión incrementó las tasas de migración de retorno a México. Además, en el mismo periodo, aumentó el número de deportaciones anuales desde Estados Unidos, llegando a un máximo de 409.000 en 2012.

Nuestras entrevistas con retornados a la Ciudad de México sugieren que tanto la crisis económica como el aumento del endurecimiento de las políticas migratorias explican el traslado a México de menores nacidos en Estados Unidos en la segunda mitad de la década del 2000.

Tanto en 2000, 2010, como en 2015, la mayor proporción de menores se encontraba entre los 5 y 12 años; es decir, en edades en las que se cursa la educación primaria. Entre 2000 y 2015, la población menor de 5 años disminuyó a menos de la mitad, mientras que la población de adolescentes de más de 12 años se duplicó.

¿Quiénes son sus padres?


La gran mayoría de este grupo tiene padres nacidos en México.

En 2015, más de un tercio de los menores nacidos en Estados Unidos que residían en México lo hacían sin uno o ambos padres. La ausencia del padre es la más común. Casi un tercio vivía sin él, mientras que el 10% vivía sin su madre.

Siete de cada diez menores nacidos en Estados Unidos que no vive con sus padres vive con un abuelo. En comparación, sólo la mitad de los menores nacidos en México que no viven con sus padres lo hacen con sus abuelos.

¿Dónde viven en México?


El grupo más grande de inmigrantes mexicanos en Estados Unidos procede del centro-oeste de México, la región histórica de emigración que incluye los estados de Jalisco, Michoacán y Guanajuato.

Sin embargo, los menores nacidos en Estados Unidos se han asentado en México en lugares que son diferentes de aquellos de los que provienen la mayoría de migrantes a Estados Unidos. Nuestro análisis muestra que el grupo más grande de menores estadounidenses vive en estados a lo largo de la frontera México-Estados Unidos, sobre todo en Baja California y Chihuahua, donde se localizan las ciudades de Tijuana y Ciudad Juárez.

Esto sugiere que, aunque estos menores viven ahora en México, mantienen vínculos con los Estados Unidos. Por ejemplo, algunos padres viven a lo largo de la frontera para que sus hijos asistan a la escuela en Estados Unidos.

¿Qué depara el futuro?


La migración de menores estadounidenses de Estados Unidos a México trae consigo desafíos únicos, tanto para los menores como para sus familias y comunidades.

Por ejemplo, encontramos que, en 2010, el 53% de estos ciudadanos estadounidenses de menos de 18 años que vivían en México no tenía ciudadanía mexicana. Los niños que no tienen documentos mexicanos no pueden inscribirse fácilmente en las escuelas en México. Asimismo, los niños que no hablan bien el español se enfrentarán a problemas de aprendizaje en las escuelas mexicanas.

El público en Estados Unidos está preocupado por el más de un millón de jóvenes indocumentados, los dreamers. Muchos de ellos viven en familias con estatus mixto, donde al menos un miembro es ciudadano de Estados Unidos. Los menores ciudadanos estadounidenses en México también viven en familias de estatus mixto, pero de alguna forma los desafíos a los que se enfrentan son diferentes: tienen la posibilidad de integración legal, pero aun así se enfrentan a barreras de integración social y económica en México.

No sabemos qué deparará el futuro para este gran grupo de jóvenes ciudadanos estadounidenses con raíces profundas en los dos países, pero se desarrollará sin duda en ambos lados de la frontera.The Conversation

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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Internacional

Chikunguña: Cómo la globalización extiende nuevas enfermedades por el mundo

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La globalización es ideal para la rápida dispersión de patógenos a nuevas áreas. El transporte de animales y el movimiento de personas facilitan la propagación geográfica de virus y mosquitos vectores de enfermedades.


La probabilidad de importar infecciones endémicas debido a viajeros que regresan de determinadas áreas es hoy más alta, debido al incremento en el volumen de vuelos internacionales en los últimos años. También por el aumento de estas enfermedades.

Una persona enferma puede llegar a casi cualquier lugar del mundo en menos de 36 horas. Se estima que unos 4 000 millones de personas viajaron en avión en el 2018. Todo ello hace que, junto a otros factores climáticos y socioeconómicos, en las últimas décadas hayan aumentado las enfermedades emergentes. Entre ellas las transmitidas por mosquitos.

Mosquito tigre. Núria Busquets, Author provided

Un invasor muy eficaz


El mosquito Aedes albopictus, más conocido como mosquito tigre, es una de las especies de mosquitos invasores más eficientes de los últimos años. Es nativa de los bosques tropicales del sudeste asiático, y desde allí se ha distribuido por todo el mundo.

El mosquito tigre es una especie agresiva que tiene preferencia por las personas, aunque también se alimenta de otras especies animales. Su distribución global ha aumentado dramáticamente en las últimas décadas debido al comercio con países asiáticos, sobre todo por mercancías como neumáticos y plantas ornamentales, donde se pueden encontrar huevos y larvas de estos insectos. Así, esta especie invasora ha viajado largas distancias con eficacia.

El éxito de esta especie a la hora de establecerse en lugares templados como el Mediterráneo se ha relacionado con su fisiología y su plasticidad ecológica. Estas le han permitido adaptarse a temperaturas más frías que las de su lugar de origen.

Este insecto también se ha adaptado perfectamente a distintos hábitats, urbanos y periurbanos. En 2004 se detectó por primera vez en España (Sant Cugat del Vallés, Cataluña) y de allí se distribuyó progresivamente por la costa del Mediterráneo, aprovechando los coches como transporte. La invasión de nuevas áreas ha provocado preocupación en salud pública, ya que es vector de al menos 26 virus diferentes, causantes de enfermedades como denguezika y chikunguña.

Distribución del mosquito tigre en Europa. ECDC

El virus del Chikunguña fue identificado por primera vez en los años 50 durante un brote en Tanzania. El nombre proviene del idioma makonde y significa “el que se encorva”, en referencia a la postura frecuentemente adoptada por los pacientes debido al dolor en las articulaciones.

Los pacientes infectados con el virus del Chikunguña pueden experimentar fiebre (unos 40 ⁰C) que puede progresar a una erupción cutánea y dolor articular debido a la inflamación. Algunos pueden llegar a tener dolores articulares crónicos.

El virus se mantiene en África mediante un ciclo de transmisión entre mosquitos y primates. Sin embargo, en áreas altamente pobladas el virus se mantiene en un ciclo urbano, en el que los seres humanos son el principal huésped y los mosquitos del género Aedes actúan como vectores, sin la necesidad del reservorio animal.

De África a Europa


Desde los años 2000, la chikunguña ha reemergido e infectado a millones de personas, sobre todo en África, Asia y Oceanía, y hoy es una gran preocupación para la salud pública global.

En 2005, el movimiento de mercaderías y personas entre las islas del océano Índico introdujo el virus en la isla de la Reunión, lo que causó un brote importante con unos 40 000 casos reportados por semana. Fue la primera vez que se reportaron manifestaciones neurológicas, infecciones fetales y mortalidad asociada al virus. Se cree que el vector transmisor en la Isla de la Reunión fue el mosquito tigre.

En 2007 se detectó el primer brote autóctono en Europa, en Emilia-Romagna (Italia). Allí se reportaron más de 200 casos y la presencia del temido mosquito. Más tarde se han detectado más casos en Francia e Italia: en 2017 Italia sufrió otro brote con 277 afectados.

Desde que el virus del Chikunguña entró en el continente americano, en 2013, se propagó rápidamente por el Caribe y al sur y norte de América. Con más de un millón de casos, ha hecho que el riesgo de transmisión autóctona del virus se incremente en los últimos años en aquellos países donde el mosquito tigre está presente, debido al retorno de viajeros desde zonas endémicas de América.

El virus llega a España


Desde el 2008, cada año se han confirmado casos de viajeros que llegan a España virémicos, es decir, infectados con el virus del Chikunguña en alguna de las zonas endémicas del mundo. De momento no se ha detectado un brote autóctono, aunque sí ha habido dos falsos positivos. Uno, en 2015; el otro, hace unos días, después de que Islandia confirmara que tres turistas habían sido diagnosticados por error tras volver de Alicante.

Actualmente, la mejor prevención para evitar la transmisión del virus es el control vectorial. Es importante eliminar los lugares de cría del mosquito tigre, aquellos que se encuentran en las propiedades privadas, tales como el agua de los platos de las macetas, juguetes abandonados, todos aquellos pequeños recipientes que pueden acumular agua y facilitar el crecimiento de larvas del mosquito. También utilizar repelentes eficaces e ir al médico cuando se observen síntomas compatibles con la enfermedad.
The Conversation

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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